Documentos

DIAGNOSTICO DE ENFERMEDADES CON EL "CUY" PERUANO

Radiografía del Cuy
Para el Maestro curandero Jacobo Reyes, la Radiografìa del cuy es un procedimiento de diagnóstico, pronóstico y curación de enfermedades, que se realiza frotando con un cuy todo el cuerpo del paciente, sacrificando luego al animal para examinar su organismo.
Como procedimiento de diagnóstico, el organismo del cuy reproduce las afecciones que tiene el paciente, y para el curandero la observación del organismo del cuy equivale a la observación del organismo interno del paciente.
El diagnostico del cuy consiste en dos partes: inspección de la parte externa del animal y examen de los órganos internos.
Para el examen de los órganos internos se requiere cortar con un cuchillo el abdomen en su parte central, separando la epidermis hacia ambos costados para que sean visibles los órganos interiores, y se procede a la observación de cada órgano, e incluso en algunos casos a la palpación de los mismos: órganos genitales, intestinos, riñones, páncreas, estómago, hígado y vesícula. Se corta el diafragma y se observan los pulmones y el corazón. Se continúa con la garganta. Finalmente, se despelleja la cabeza del cuy liberando el cráneo para su observación.

NOTA
Las personas que imitan o quieren hacer igual no surge efectos, advertimos solo las personas que tienen ese don si curan. El cuy tiene la virtud de sacar los malestares del cuerpo y males adicionales como el susto, los nervios, mal aire, mal viento, impresiones fuertes. Daños como: oraciones, invocaciones, fumadas, sortilegios, etc.
El cuy tiene una virtud de absorber los males del cuerpo como dolencias, ardencias, inflamaciones, adormecimiento. El cuy los calma y los saca estos malestares y aparte sirve como una radiografía natural para saber como se encuentra el paciente en las partes afectadas donde el daño puede atacar como son. el corazón, el hígado, los pulmones, las vías orinarías, ovarios y todo el cuerpo en general según esto se indica los medicamentos o hierbas medicinales.

Compartir en Facebook

EXPERIENCIA TRATAMIENTO CON IBOGAINA.

Compartir en Facebook

LA SERPIENTE COSMICA. JEREMY NARBY

El ADN y los orígenes del conocimiento
La primera vez que un hombre Ashaninca me contó que había aprendido las propiedades medicinales de las plantas bebiendo un brebaje alucinógeno, creí que estaba bromeando. Estábamos en un bosque sentados en cuclillas junto a un matorral cuyas hojas, afirmó, podían curar la mordedura de una serpiente mortal. “Uno aprende estas cosas bebiendo ayahuasca,” dijo. Pero no estaba sonriendo.
Fue a principios de 1985, en la comunidad de Quirishari en el Valle de Pichis en el Amazonas peruano. Yo tenía 25 años y estaba empezando un período de dos años de trabajo de campo para obtener un doctorado en antropología de la Universidad de Stanford. Mi formación me había conducido a esperar que la gente contara cuentos chinos. Creí que mi trabajo como antropólogo era descubrir lo que realmente pensaban, como una especie de detective privado.
Durante mi investigación sobre la ecología Ashaninca, la gente en Quirishari regularmente mencionó el mundo alucinatorio de los ayahuasqueros, o chamanes. En conversaciones sobre plantas, animales, tierra, o la selva, se referían a los ayahuasqueros como la fuente de conocimiento. Cada vez que decían esto, me preguntaba a mí mismo a qué se referían realmente.
Mi trabajo de campo concernía al uso de recursos Ashaninca – con énfasis particular en sus técnicas racionales y pragmáticas. Enfatizar el origen alucinatorio del conocimiento ecológico Ashaninca hubiera sido contraproducente al argumento principal subyacente a mi investigación. Sin embargo, el enigma seguía estando ahí: Estas personas extremamente prácticas y francas, viviendo casi de forma autónoma en la selva amazónica, insistían en que su amplio conocimiento botánico procedía de alucinaciones inducidas por plantas. ¿Cómo podía esto ser cierto?

El enigma todavía era más intrigante porque el conocimiento botánico de los indígenas del Amazonas ha sorprendido a los científicos durante largo tiempo. La composición química de la ayahuasca es un ejemplo que hace al caso. Los chamanes amazónicos han preparado ayahuasca durante milenios. El brebaje es una combinación necesaria de dos plantas, que deben ser hervidas juntas durante horas. La primera contiene una sustancia alucinógena, dimethiltriptamina, que también parece ser segregada por el cerebro humano; pero este alucinógeno no tiene ningún efecto cuando se traga, porque un enzima del estómago llamado monoamino oxidasa lo bloquea. De todas formas, la segunda planta, contiene algunas sustancias que desactivan esta enzima estomacal concreta, permitiendo que el alucinógeno alcance el cerebro.
Así que aquí hay gente sin microscopios electrónicos que elige, de entre unas 80,000 especies de plantas amazónicas, las hojas de un arbusto que contienen una hormona alucinógena del cerebro, que combinan con una trepadora contenedora de sustancias que desactivan una enzima del aparato digestivo, que si no bloquearía el efecto alucinógeno. Y hacen esto para modificar su conciencia.
Es como si tuvieran conocimiento sobre las propiedades moleculares de plantas y sobre el arte de combinarlas, y cuando uno les pregunta cómo saben estas cosas, dicen que su conocimiento viene directamente de las plantas alucinógenas.
No había venido a Quirishari para estudiar este tema, que para mí se relaciona con la mitología indígena. Incluso consideré que el estudio de la mitología era un pasatiempos inútil y “reaccionario”. Mi focalización como antropólogo era el desarrollo de los recursos Ashaninca. Estaba intentando demostrar que el verdadero desarrollo consistía, en primer lugar, en reconocer los derechos territoriales de los indígenas. Mi punto de vista era materialista y político, más que místico – aún así me quedé bastante impresionado con el pragmatismo de los Quirishari.
Éstas son personas que enseñan mediante el ejemplo, más que con explicaciones. Los padres animan a sus hijos a acompañarles en su trabajo. La frase “deja a papá tranquilo porque está trabajando” es desconocida. La gente desconfía de los conceptos abstractos. Cuando una idea parece realmente mala, dirán sin tomárselo demasiado en serio: “Es pura teoría”. Las dos palabras clave que surgían una y otra vez en las conversaciones eran práctica y táctica – sin duda, puesto que son requisitos para vivir en la selva.
Después de aproximadamente un año en Quirishari, me di cuenta de que el sentido práctico de mis anfitriones era mucho más fiable en su entorno que mi comprensión de la realidad procedente de la formación académica. Su conocimiento empírico era innegable, pero sus explicaciones sobre el origen de su conocimiento eran increíbles para mí. Mi actitud era ambivalente. Por un lado, quería entender lo que pensaban – por ejemplo, sobre la realidad de los “espíritus” – pero por el otro, no podía tomar seriamente lo que decían porque no lo creía.
Cuando dejé Quirishari, supe que no había resuelto el enigma del origen alucinatorio del conocimiento ecológico Ashaninca. Partí con la extraña sensación de que el problema tenía que ver más con mi incapacidad de comprender lo que la gente había dicho que con la insuficiencia de sus explicaciones. Siempre habían usado palabras muy simples.
En junio de 1992, fui a Río para asistir a la conferencia mundial sobre el desarrollo y el medio ambiente. En la “Cumbre de la Tierra”, como fue conocida, todo el mundo estaba hablando sobre el conocimiento ecológico de los indígenas, pero ciertamente nadie estaba hablando sobre el origen alucinatorio de una parte, tal como afirman los mismos indígenas.
Los colegas preguntaban: “¿Quieres decir que los indios afirman que reciben información molecular verificable de sus alucinaciones? ¿No lo creerás, verdad?”. ¿Qué podía responder? No hay nada que se pueda decir sin contradecir dos principios fundamentales del conocimiento occidental.
Primero, las alucinaciones no pueden ser la fuente de la información real, porque considerarlas como tal es la definición de psicosis. El conocimiento occidental considera que las alucinaciones son, en el mejor de los casos, ilusiones y, en el peor, un fenómeno patológico.
Segundo, las plantas no comunican como los seres humanos. Las teorías científicas de comunicación consideran que sólo los seres humanos utilizan símbolos abstractos como palabras e imágenes y que las plantas no retransmiten información en forma de imágenes mentales. Para la ciencia, el cerebro humano es la fuente de alucinaciones, que las plantas psicoactivas desencadenan meramente por medio de las moléculas alucinógenas que contienen.
Fue en Río donde me di cuenta de la magnitud del dilema formulado por el conocimiento alucinatorio de los indígenas. Por un lado, sus resultados son empíricamente confirmados y usados por la industria farmacéutica; por otro lado, su origen no puede ser debatido científicamente porque contradice los axiomas del conocimiento occidental.
Cuando comprendí que el enigma de la comunicación de las plantas era un punto ciego para la ciencia, sentí la llamada de llevar a cabo una profunda investigación del tema. Además, había llevado conmigo el misterio de la comunicación de las plantas desde mi estancia con los Ashaninca, y sabía que las exploraciones de contradicciones en la ciencia con frecuencia llevan a resultados fructuosos. Me pareció que esta cuestión requería dirigirse a establecer un diálogo serio con los indígenas sobre ecología y botánica.
Yo mismo ingerí ayahuasca en Quirishari, una experiencia que me enfrentó con un ámbito irracional y subjetivo terrorífico, aunque lleno de información. En los meses después, pensé bastante en lo que había dicho mi principal consultor Ashaninca, Carlos Pérez Suma. ¿Qué pasaría si fuera cierto que la naturaleza habla en señales y que el secreto para comprender su lenguaje consiste en darse cuenta de las similitudes en la configuración o la forma? ¿Qué pasaría si lo tomara literalmente?
Me gustó esta idea y decidí leer los textos antropológicos sobre chamanismo, prestando no sólo atención a su contenido sino a su estilo. Pegué una nota en la pared de mi despacho: “Mira la FORMA.”
Una cosa se hizo clara cuando pensé en mi estancia en Quirishari. Cada vez que había dudado sobre las explicaciones de uno de mis consultores, mi comprensión de la visión de la realidad de los Ashaninca se había agarrotado; por el contrario, en las raras ocasiones en las que había conseguido silenciar mis dudas, mi comprensión de la realidad local había aumentado – como si hubiera veces en las que uno debía creer para ver, más que a la inversa.
Se me había hecho claro que los ayahuasqueros en sus visiones conseguían acceder de alguna forma a información verificable sobre las propiedades de las plantas. Por ello, razoné, el enigma del conocimiento alucinatorio podía ser reducido a una cuestión: ¿Provenía esta información desde el interior del cerebro humano, tal como afirmaría el punto de vista científico, o desde el mundo exterior de las plantas, como afirmaban los chamanes?
Ambas perspectivas parecían presentar ventajas e inconvenientes.
Por una parte, la similitud entre los perfiles moleculares de los alucinógenos naturales y de la serotonina parecía indicar realmente que estas sustancias trabajan como llaves que encajan en la misma cerradura dentro del cerebro. De todas formas, no podría estar de acuerdo con la postura científica según la que las alucinaciones son meramente descargas de imágenes almacenadas en compartimentos de la memoria subconsciente. Estaba convencido de que las enormes serpientes fluorescentes que había visto gracias a la ayahuasca no correspondían de ninguna manera con nada de lo que hubiera podido soñar incluso en mis más extremas pesadillas.
Además, la velocidad y coherencia de algunas de las imágenes alucinatorias excedía en muchos grados a los mejores vídeos de rock, y sabía que no hubiera sido capaz de filmarlas.
Por otra parte, cada vez me parecía más fácil suspender la incredulidad y considerar el punto de vista indígena como potencialmente correcto. Después de todo, existía todo tipo de puntos ciegos y contradicciones en el conocimiento científico de los alucinógenos, que en principio parecía tan fiable: los científicos no saben cómo afectan estas sustancias a nuestra conciencia, ni han estudiado verdaderos alucinógenos en detalle. Ya no me parecía irrazonable considerar que la información sobre el contenido molecular de las plantas podía realmente proceder de las mismas plantas, tal como afirmaban los ayahuasqueros. De todas formas, fracasé en ver cómo esto podría funcionar concretamente.
Quizás encontraría la repuesta mirando ambas perspectivas simultáneamente, un ojo en la ciencia y el otro en el chamanismo. Por ello, la solución consistiría en formular la pregunta de otra manera: No se trataba de preguntar si la fuente de las alucinaciones es interna o externa, sino de considerar que pudieran ser ambas a la vez. No podía ver de qué manera esta idea funcionaría en la práctica, pero me gustó porque reconciliaba dos puntos de vista aparentemente divergentes.
Mi investigación reveló que a principios de los 60, el antropólogo Michael Harner fue al Amazonas peruano para estudiar la cultura de los indios Conibo. Después de aproximadamente un año, había avanzado poco en la comprensión de su sistema religioso cuando los Conibo le contaron que si realmente quería aprender, tenía que beber ayahuasca. Harner aceptó, no sin miedo, porque la gente le había avisado de que la experiencia era terrible. La tarde siguiente, bajo la estricta supervisión de sus amigos indígenas, bebió el equivalente a un tercio de una botella. Después de algunos minutos, se encontró cayendo en un mundo de verdaderas alucinaciones.
Vio que sus visiones emanaban de “criaturas reptiles gigantes” descansando en las más bajas profundidades de su cerebro. Estas criaturas empezaron a proyectar escenas frente a sus ojos. “Primero me mostraron el planeta Tierra tal como era hace eones, antes de que hubiera vida en él. Ví un océano, una tierra estéril y un luminoso cielo azul. Luego caían cientos de pequeñas motas negras del cielo y caían frente a mí sobre el paisaje estéril. Podía ver que las “motas” eran en realidad grandes, brillantes y negras criaturas con alas achaparradas en forma pterodáctil y grandes cuerpos en forma de ballena… Me explicaron en una especie de lenguaje de pensamiento que estaban huyendo de algo fuera en el espacio. Habían venido al planeta Tierra para escapar de su enemigo. Entonces las criaturas me mostraron cómo habían creado la vida en el planeta para esconderse en las múltiples formas y así disfrazar su presencia. Ante mí, tuvo lugar la magnificencia de la creación y la generación de las especies vegetales y animales – cientos de millones de años de actividad – a una escala y con una intensidad imposibles de describir. Aprendí que las criaturas parecidas a dragones estuvieron así dentro de todas las formas de vida, incluido el hombre.”
En este punto de su relato, Harner escribe en una nota a pie de página: “En retrospectiva, se podría decir que eran casi como el DNA, aunque en esa época, 1961, no sabía nada sobre el DNA.”
Previamente, no había prestado atención a esta nota. Realmente, había DNA en el cerebro humano, al igual que en el mundo exterior de las plantas, dado que la molécula de la vida que contiene la información genética es la misma para todas las especies. De este modo, el DNA podía ser considerado como una fuente de información tanto externa como interna – en otras palabras, justamente lo que había estado intentando imaginar.
Volví al libro de Harner pero no encontré otra mención del DNA. De todas maneras, unas páginas más adelante, Harner anota que el “dragón” y la “serpiente” son sinónimos. Esto me hizo pensar que la doble hélice del DNA se parecía, en su forma, a serpientes entrelazadas.
Las criaturas reptiles que Harner había visto en su cerebro me recordaron algo, pero no podía decir qué. Después de hurgar en mi despacho durante un rato, puse mi mano sobre un artículo llamado “Cerebro y Mente en el Chamanismo Desana” por Gerardo Reichel-Dolmatoff. Pasando las páginas, paré en un dibujo Desana de un cerebro humano con una serpiente colocada entre los dos hemisferios.
Algunas páginas más allá, encontré un segundo dibujo, esta vez con dos serpientes. Según Reichel-Domatoff, dentro de la fisura “reposan dos serpientes entrelazadas… En el chamanismo Desana estas dos serpientes simbolizan un principio femenino y masculino, una imagen de una madre y un padre, agua y tierra…; brevemente, representan un concepto de oposición binaria que debe ser superada para alcanzar la conciencia e integración individual. Se imagina que las serpientes dan vueltas en espiral rítmicamente en un movimiento oscilante de un lado a otro.”
Con relación a las creencias cosmológicas básicas de los Desana, Reichel-Dolmatoff escribe: “Los Desana dicen que al principio de los tiempos sus antepasados llegaron en canoas en forma de grandes serpientes.”
Me sorprendí por las similitudes entre el relato de Harner, basado en su experiencia alucinógena con los indios Conibo en el Amazonas peruano, y los conceptos chamánicos y mitológicos de unas personas que usan la ayahuasca, que viven a mil millas de distancia en el Amazonas colombiano. En ambos casos, había reptiles en el cerebro y barcos en forma de serpiente de origen cósmico eran naves de vida a principios de los tiempos. ¿Pura coincidencia?
Para informarme, tomé un libro sobre otra gente que utiliza la ayahuasca, titulado (en francés) Visión, Conocimiento, Poder: El Chamanismo entre los Yagua en el Noreste de Perú. En este estudio de Jean-Pierre Chaumeil (a mi modo de ver, uno de los más rigurosos en este tema), encontré una “serpiente celestial” en un dibujo del universo hecho por un chamán Yagua. Luego, una páginas más adelante, se comenta que otro chamán dice: “Al principio de los tiempos, antes del nacimiento de la Tierra, esta Tierra, nuestros antepasados más distantes vivieron en otra tierra…” Chaumeil añade que los Yagua consideran que todos los seres vivientes fueron creados por gemelos, que son “los dos caracteres centrales del pensamiento cosmogónico Yagua.”
Estas correspondencias parecían muy extrañas, y no sabía qué hacer de ellas. O mejor dicho, podía ver una forma fácil de interpretarlas, pero contradecía mi comprensión de la realidad: Un antropólogo occidental como Harner bebe una fuerte dosis de ayahuasca con una persona y consigue llegar, en medio del siglo XX, a un mundo que informa sobre los conceptos “mitológicos” de otras gentes y les permite comunicar con espíritus creadores de vida de origen cósmico posiblemente vinculados al DNA. Esto me pareció altamente improbable, si no imposible. Aún así, había decidido seguir mi investigación hasta su conclusión lógica. De esta manera, escribí en el margen del texto de Chaumeil: “¿gemelos = DNA?”
Estas conexiones indirectas y analógicas entre el DNA y las esferas alucinatorias y mitológicas me parecían divertidas, o muy intrigantes. Sin embargo, empecé a pensar que quizás había encontrado con el DNA el concepto científico en el que focalizar un ojo, mientras mantenía el otro focalizado en el chamanismo de los ayahuasqueros amazónicos.
En este punto, mientras seguía buscando nuevas conexiones entre el chamanismo y el DNA, recibí una carta de un amigo quien sugirió que el chamanismo quizá fuera “intraducible a nuestra lógica por falta de conceptos correspondientes.” Comprendí lo que quiso decir, e intenté ver exactamente si el DNA, sin ser exactamente equivalente, pudiera ser el concepto que mejor tradujera aquello que los ayahuasqueros mencionaban.
Mientras sobrevolaba los escritos de las autoridades en mitología, descubrí con sorpresa que el tema de seres gemelos creadores de origen celestial era extremamente común en Sudamérica, y, en efecto, en todo el mundo. La historia que los Ashaninca cuentan sobre Avíreri y su hermana, que crearon la vida mediante la transformación, sólo era una de entre cientos de variantes sobre el tema de los “gemelos divinos.”
Otro ejemplo es la serpiente plumada de los Aztecas, Quetzalcoatl, que simboliza la “energía sagrada de la vida”, y su hermano gemelo Tezcatlipoca, ambos hijos de la serpiente cósmica Coatlicue.
Cuando leí el siguiente pasaje del último libro de Claude Lévi-Strauss, salté: “En azteca, la palabra coatl significa tanto “serpiente” como “gemelo”. Por eso, el nombre Quetzalcoatl puede ser interpretado o bien como “Serpiente plumada”, o bien como “Magnífico gemelo”.
¿Una serpiente gemela, de origen cósmico, que simboliza la energía sagrada de la vida? ¿Entre los aztecas? Me preguntaba qué significaban todos estos seres gemelos en los mitos de la creación de los indígenas. Estaba intentando mantener un ojo en el DNA y el otro en el chamanismo para descubrir el terreno común entre ambos. Revisé las correspondencias que había encontrado hasta entonces. Reflexionando sobre este bloque mental, volví a las palabras de Carlos Pérez Suma: “Mira la FORMA”
Había buscado DNA en diversas enciclopedias y me había dado cuenta de que, la mayoría de las veces, la forma de la doble hélice se describía como una escalera, o una escalera de cuerdas entrelazadas, o como una escalera espiral. Fue durante el siguiente segundo, mientras me preguntaba si existían escaleras en el chamanismo, que ocurrió la revelación: “¡LAS ESCALERAS! ¡Las escaleras de los chamanes, “símbolos de la profesión” según Métraux, presentes en temas chamánicos en todo el mundo según Eliade!”
Volví corriendo a mi despacho y me sumergí en el libro de Mircea Eliade Chamanismo: Técnicas arcaicas de Éxtasis y descubrí que había “innumerables ejemplos” de escaleras chamánicas en los cinco continentes, aquí una “escalera espiral”, ahí una “caja de escalera” o “cuerdas trenzadas”. En Australia, Tibet, Nepal, el antiguo Egipto, África, América del Norte y Sudamérica, “el simbolismo de la cuerda, así como el de la escalera, implica necesariamente comunicación entre el cielo y la tierra. Es mediante una cuerda o escalera (como, también, mediante una trepadora, un puente, una cadena de arnyaw, etc.) que los dioses descienden a la tierra y los hombres suben al cielo.”
Eliade incluso cita un ejemplo del Antiguo Testamento, donde Jacob sueña con una escalera que llega hasta el cielo, “con los ángeles divinos subiendo y bajando por ella.” Según Eliade, la escalera chamánica es la primera versión de la idea de un eje del mundo, que conecta los distintos niveles del cosmos, y que se encuentra en numerosos mitos de la creación en forma de árbol.
Hasta entonces, había considerado la obra de Eliade con recelo, pero de pronto la vi con una nueva luz. Empecé a consultar sus otros escritos que estaban en mi biblioteca y descubrí: serpientes cósmicas. Esta vez eran los aborígenes australianos quienes consideraban que la creación de la vida era obra de un “personaje cósmico relacionado con la fecundidad universal, la serpiente arco-iris”, cuyos poderes eran simbolizados por cristales de cuarzo.
¿Cómo era posible que los aborígenes australianos, separados del resto de la humanidad durante 40.000 años, contaran la misma historia sobre la creación de la vida por una serpiente cósmica asociada con un cristal de cuarzo, tal como cuentan los indígenas amazónicos bebedores de ayahuasca? Las conexiones que estaba empezando a percibir estaban haciendo desaparecer el campo de aplicación de mi investigación. ¿Cómo podían las serpientes cósmicas de Australia ayudar en mi análisis del uso de alucinógenos en el Oeste del Amazonas?
Intenté responder a mi propia pregunta: Primero, la cultura occidental se ha separado del principio de la serpiente / vida, en otras palabras del DNA, desde que adoptó un punto de vista exclusivamente racional. Segundo, las personas que practican lo que llamamos “chamanismo” comunican con el DNA. Tercero, paradójicamente, la parte de la humanidad que se separó de la serpiente consiguió descubrir su existencia material en un laboratorio unos tres mil años más tarde.
Las personas utilizan diferentes técnicas en diferentes lugares para acceder al conocimiento del principio vital. En sus visiones los chamanes consiguen bajar su conciencia al nivel molecular.
Así es como aprenden a combinar hormonas cerebrales con inhibidores del monoamino oxidasa o como descubren 40 fuentes diferentes de paralizadores de músculos, mientras que la ciencia sólo ha sido capaz de imitar sus moléculas. Cuando dicen que su conocimiento procede de seres que ven en sus alucinaciones, sus palabras significan exactamente lo que dicen.
Según los chamanes de todo el mundo, uno establece la comunicación con los espíritus por medio de la música. Para los ayahuasqueros, es casi inconcebible entrar en el mundo de los espíritus y permanecer en silencio. Angelika Gebhart-Sayer debate la “música visual” proyectada por los espíritus frente a los ojos de los chamanes: Está formada por imágenes tridimensionales que se funden en el sonido y que el chamán imita emitiendo las correspondientes melodías. Debería verificar si el DNA emite o no emite sonido.
Pareció que nadie se había dado cuenta de los posibles vínculos entre los “mitos” de los “pueblos primitivos” y la biología molecular. Nadie había visto que la doble hélice había simbolizado durante miles de años en todo el mundo el principio de la vida. Por el contrario; todo estaba al revés. Se decía que las alucinaciones no podían de ninguna manera constituir una fuente de conocimiento, que los indios habían encontrado sus útiles moléculas por casualidad, y que sus “mitos” eran precisamente mitos, sin ninguna relación con el conocimiento real descubierto en los laboratorios.
En este punto, recordé que Michael Harner había dicho que esta información estaba reservada para los muertos y moribundos. De pronto, me sobrevino el miedo y sentí la urgencia de compartir estas ideas con otra persona. Descolgué el teléfono y llamé a un viejo amigo, que es también escritor. Rápidamente le informé de las correspondencias que había encontrado durante el día: los gemelos, las serpientes cósmicas, las escaleras de Eliade. Luego, añadí: “Hay una última correlación un poco menos clara que las otras. Los espíritus que se ven en las alucinaciones son imágenes tridimensionales que emiten sonido, y que expresan un lenguaje hecho por imágenes tridimensionales que emiten sonidos. En otras palabras, están hechas de su propio lenguaje, como el DNA.”
Hubo un largo silencio en el otro extremo de la línea.
Entonces, mi amigo dijo: “Sí, y al igual que el DNA se reproducen a sí mismas para retransmitir su información.” Apunté esto, y fue más tarde revisando mis notas sobre la relación entre los espíritus alucinatorios hechos de lenguaje y el DNA cuando recordé el primer verso del primer capítulo del Evangelio según San Juan: “Al principio fue el logos” – la palabra, el verbo, el lenguaje.
Esa noche me costó mucho dormirme.
Mi investigación me había llevado a formular la siguiente hipótesis: En sus visiones, los chamanes bajan su conciencia al nivel molecular y consiguen acceder a información relativa al DNA, que denominan “esencias animadas” o “espíritus”. Aquí es donde ven dobles hélices, escaleras entrelazadas y formas de cromosomas. Así es como las culturas chamánicas han sabido durante milenios que el principio vital es el mismo para todos los seres vivientes y que está formado por dos serpientes entrelazadas (o una trepadora, una cuerda, o escalera…). El DNA es la fuente de su impresionante conocimiento botánico y médico, que sólo puede ser logrado en estados de conciencia desfocalizados y “no-racionales”, aunque sus resultados son empíricamente verificables. Los mitos de estas culturas están llenos de metáforas biológicas. Y las explicaciones metafóricas de los chamanes corresponden con bastante precisión a las descripciones que los biólogos están empezando a proporcionar.
Al igual que el axis mundi de las tradiciones chamánicas, el DNA tiene la forma de una escalera retorcida (o una trepadora…); según mi hipótesis, el DNA fue, al igual que el axis mundi, la fuente del conocimiento y de las visiones chamánicas. Para estar seguro de esto necesitaba comprender de qué forma podía el DNA transmitir información visual. Sabía que emitía fotones, que son ondas electromagnéticas, y recordé lo que Carlos Pérez Suma me había contado cuando comparó los espíritus con “ondas de radio”: “Una vez que enciendes la radio, puedes captarlas. Es como con las almas; con la ayahuasca… puedes verlas y oírlas.” Así que busqué en la literatura los fotones de origen biológico, o “biofotones”.
A principios de los 80, gracias al desarrollo de un sofisticado aparato de medición, un equipo de científicos demostró que las células de todos los seres vivientes emiten fotones en una proporción de hasta aproximadamente 100 unidades por segundo y por centímetro cuadrado de superficie. También demostraron que el DNA era la fuente de esta emisión de fotones.
Durante mis lecturas, aprendí con sorpresa que la longitud de onda en la que el DNA emite estos fotones corresponde exactamente a la banda estrecha de la luz visible. Sin embargo, esto no constituía una prueba de que la luz emitida por el DNA era lo que los chamanes veían en sus visiones. Además, había un aspecto fundamental de esta emisión de fotones que no podía comprender. Según los investigadores que lo midieron, su debilidad es tal que corresponde “a la intensidad de una vela a una distancia de aproximadamente 10 kilómetros”, pero tiene “un grado sorprendentemente alto de coherencia, cuando se compara al de los campos técnicos (láser)”.
¿Cómo podía una señal ultra-débil ser altamente coherente? ¿Cómo se podía comparar una vela distante con un “láser”?
Comprendí que en una fuente de luz coherente, la cantidad de fotones emitidos puede variar, pero los intervalos de emisión permanecen constantes. El DNA emite fotones con tal regularidad que los investigadores comparan el fenómeno a un “láser ultra-débil”. Hasta ahí alcancé a comprender, pero todavía no podía ver qué implicaba para mi investigación.
Volví a mi amigo periodista científico, quien me lo explicó inmediatamente: “Una fuente de luz coherente, como un láser, da la sensación de colores luminosos, una luminiscencia, y una impresión de profundidad holográfica.”
La explicación de mi amigo me proporcionó un elemento esencial. Las descripciones detalladas de las experiencias alucinatorias basadas en la ayahuasca mencionan invariablemente el color luminoso, y, según los autores del estudio de la dimethiltriptamine: “Los sujetos describieron los colores como más luminosos, más intensos, y profundamente saturados que aquellos vistos en una conciencia o en un sueño normal: Era el azul de un cielo desértico, pero en otro planeta. Los colores eran 10 a 100 veces más saturados.”
Casi era demasiado bueno para ser cierto. La emisión de fotones altamente coherente del DNA justificaba la luminiscencia de las imágenes alucinatorias, así como sus aspectos tridimensionales o holográficos.
En base a esta conexión, ahora podía concebir un mecanismo neurológico para mi hipótesis. Las moléculas de nicotina o dimethiltriptamine, contenidas en la ayahuasca, activan sus respectivos receptores, que liberan una cascada de reacciones electroquímicas dentro de las neuronas, conduciendo a la simulación del DNA y, más concretamente, a su emisión de ondas visibles, que los chamanes perciben como “alucinaciones”.
Ahí, pensé, está la fuente del conocimiento: el DNA, viviendo en el agua y emitiendo fotones, como un dragón acuático que escupe fuego.
¿Me equivoco vinculando el DNA a estas serpientes cósmicas de alrededor del mundo, estas cuerdas del cielo y estos axis mundi? Algunos de mis colegas indudablemente dirían que sí. Me recordarían que los antropólogos del siglo diecinueve habían comparado culturas y elaborado teorías en base a las similitudes que habían encontrado. Cuando descubrieron, por ejemplo, que las gaitas no sólo se tocaban en Escocia, sino también en Arabia y Ucrania, establecieron conexiones falsas entre estas culturas. Entonces se dieron cuenta de que la gente podía hacer cosas similares por razones diferentes.
Desde entonces, la antropología se apartó de las generalizaciones garantizadas, denunció “los abusos del método comparativo”, y se encerró en la especificidad rozando la miopía. Con todo, evitando comparaciones entre culturas, uno acaba enmascarando verdaderas conexiones y fragmentando la realidad un poco más, sin ni siquiera darse cuenta.
¿Es la serpiente cósmica de los Shipibo-Conibo, los aztecas, los aborígenes australianos, y los antiguos egipcios la misma? No, responderán los antropólogos que insisten en la especificidad cultural; pero es hora de poner en duda su crítica. ¿Por qué insistir en desmontar la realidad, sin intentar nunca recomponerla de nuevo?
Según mi hipótesis, los chamanes bajan su conciencia al nivel molecular y consiguen acceder a información biomolecular. ¿Pero qué pasa realmente en el cerebro / la mente de un ayahuasquero cuando esto sucede? ¿Cuál es la naturaleza de la comunicación de un chamán con las esencias animadas de la naturaleza? La respuesta clara es que se necesita investigar más la conciencia, el chamanismo, la biología molecular y su interrelación.
———————-
Fuente: http://medicinaancestral.com.ar/
(*) Jeremy Narby, PhD, creció en Canadá y Suiza, estudió historia en la Universidad de Canterbury, y recibió su doctorado en antropología de la Universidad de Stanford.
Es autor de The Cosmic Serpent: DNA and the Origins of Knowledge (Tarcher/Putnam, 1998).
http://www.onirogenia.com/

Compartir en Facebook

AYAHUASCA. ENTREVISTA A UN CURANDERO (MURALLA) AMAZONICO. HERNAN ROMAS LOMAS

Realizada por MILAGROS LIZARRAGA

Compartir en Facebook

JONATHAN OTT.

Compartir en Facebook

JONATHAN OTT. LA INQUISICION FARMACRATICA

LA INQUISICIÓN FARMACRÁTICA
Jonathan Ott
Traducción del inglés de Pedro Tena

La defunción simbólica de la Edad de los enteógenos en la Antigüedad se produjo afinales del siglo IV de nuestra era, cuando, al arrasar el santuario de Eleusis, los godos
pusieron punto final a una religión cuyos misterios, que tenían dos mil años de antigüedad, estaban organizados en torno a un rito anual en el que los iniciados o
mýstai ingerían el kykeón, una poción enteogénica que les transformaba en epóptai, aquellos que habían visto tá hierá, «lo sagrado».

Corno comenta el arqueólogo G.E.Mylonas sobre Eleusis:
Después de que las hordas de Alarico derribaran en el 395 d.c. las murallas del Santuario, estas quedaron reducidas a ruinas para siempre. El Emperador era hora un
cristiano que había decretado medidas severas contra los cultos mistéricos [...] Unanueva religión controlaba las mentes y actos de los hombres. Los viejos ritos paganos
debían acabarse y sus templos debían ser sepultados en sus propios escombros. Asíse dijo, y así se hizo.

Este episodio concreto de la historia humana es un símbolo extraordinario de lamuerte de la religión antigua y del nacimiento de la Inquisición Farmacrática. Pese a
que el culto con enteógenos pervivió en la Antigüedad durante tal vez otro milenio, el fin de los misterios eleusinos había sido su golpe de gracia. La animosidad cristiana
hacia los mismos es fácil de explicar puesto que los cristianos promulgaban una religión en la que su misterio esencial, el propio sacramento, brillaba por su ausencia -
más tarde transformado mágicamente por los brillos y galas de la doctrina de la Transubstanciación en un engañoso símbolo, una sustancia intrínseca, un enteógeno
placebo (3)-, para cualquiera que hubiera conocido el milagro del éxtasis, que hubiera tenido acceso a experiencias religiosas personales, la impostura iba a resultar
demasiado evidente. Por consiguiente, se hacía necesario un ataque premeditado al uso de sustancias de ebriedad, convirtiendo en suprema herejía la presunción de tener
una experiencia directa de lo divino que no fuese mediada por la cada vez más corrupta y politizada casta sacerdotal. La Inquisición farmacrática era la respuesta de
la Iglesia Católica al hecho comprometedor de haber expulsado toda la religión de la religión y haber dejado en su lugar una cáscara vacía y huera sin valor intrínseco ni
atractivo para los seres humanos, que sólo podía mantenerse por la intimidación, el tráfico de culpa y el empleo de la fuerza bruta.

Al tiempo que el mundo estaba a punto de sufrir una increíble profusión de pogroms e inquisiciones organizadas y espontáneas a lo largo de los mil años siguientes,
justamente llamados Edad del Oscurantismo, -dirigidas en algunos casos contra los vestigios de la filosofía pagana precristiana, y, en otros, contra credos rivales como el
judaísmo, el maniqueísmo, el Islam, o contra los primeros indicios de racionalismo y ciencia-, siguió ejerciéndose una permanente y redoblada presión sobre los
seguidores de las religiones extáticas y sobre los practicantes de los cultos tradicionales. De este modo, adivinadores, sanadores y parteras, exponentes de las
artes chamánicas, fueron enviados a la hoguera junto con judíos, maniqueos, musulmanes, alquimistas, disidentes políticos y epilépticos (u otros cuya conducta
inspirase miedo), criminales, brujas, rivales en los negocios y cualesquiera cuya desgracia pudiera servir de chivo expiatorio para los problemas del momento. El jardín
embrujado fue sepultado por una fuerza maligna que concebía a los seres humanos como carneros y utilizaba sus cuerpos para alimentar las hogueras de los rituales
purificadores (4). En los albores del siglo XVI Europa había sido sometida, el éxtasis chamánico virtualmente extirpado de la memoria de los supervivientes, y la
farmacopea chamánica casi olvidada del todo.

Sin embargo, la Edad de los enteógenos estaba aún viva en la Modernidad y los navegantes europeos tuvieron que enfrentarse de repente con su propia herencia
pagana, con pueblos que tenían una experiencia directa de lo sagrado a través de la mediación, no de sacerdotes ignorantes, sino de un asombroso repertorio de plantas
enteógenas, «maestras naturales», que fumaban, esnifaban, ingerían y tomaban hasta en lavativas (5). En todo ello los eclesiásticos velan con desagrado una preocupante
parodia diabólica de su estimada «Santa Comunión», pero no cayeron en la cuenta de que era más bien su propio placebo sacramental lo que era una parodia claramente
profana de la comunión que desde tiempos inmemoriales los hombres habían mantenido con las sagradas «maestras naturales»(6). Podríamos datar el principio de
la Inquisición farmacrática en la Edad Moderna en 1521, cuando Hernán Cortés, al mando de una patulea de forajidos conquistadores, establece su dominio sobre los
aztecas, consumados virtuosos de las artes y las ciencias enteogénicas. Sin embargo, como consecuencia de este cataclismo histórico, al igual que sucede en el concepto
chino de yin-yang la semilla de la Reforma enteogénica quedó en barbecho espiritual.

El 19 de junio de 1620, en la ciudad de México, la Inquisición decretó formalmente que el uso de plantas de ebriedad era herético, declarando de un modo no poco preciso
que:
El uso de la planta o raíz llamada «peyote» [...] es una actividad supersticiosa y reprobable por atentar contra la pureza y sinceridad de nuestra fe católica. Por
consiguiente, declaramos que nadie podrá usar dicha planta llamada peyote, ni ninguna otra de iguales o parecidos efectos [...] advirtiéndosele, que en caso de obrar
en contrario, además de incurrir en los delitos v faltas mencionados, podrá ser perseguido y procesado por rebelión o desobediencia o por poner en entredicho la
santidad de la fe católica.

Testimonia la sinceridad e integridad de los indios mesoamericanos el hecho de que continuarán su comunión con las alimentos sagrados tradicionales, desafiando así el
decreto anterior y arriesgándose a ser objeto de torturas y de espantosas ejecuciones.
Durante los siguientes 265 años se incoaron por parte de la inquisición 90 autos de fe por uso del péyotl numerosos autos de fe por uso del teonancatl, el hongo sagrado, y
el ololiuhqui, las semillas enteogénicas de la trepadora que, aún más que el péyotl o el teonanácatl, se atrajeron la hostilidad de inquisidores como Hernando Ruiz de Alarcón
o Jacinto de la Serna. La Inquisición acabaría perdiendo fuerza y fracasando en su propósito de acabar con el uso de las plantas sacramentales en México, pero
consiguió que fuese relegado a las catacumbas. Sin embargo, los misioneros protestantes continuaron la Inquisición farmacrática con inquebrantable celo. Al igual
que sus predecesores católicos, ignoraban alegremente la ironía que se ocultaba trasel rito oficial, pues, tal como ha subrayado un misionero, «la participación en el rito del
hongo divino suponía problemas potenciales respecto al concepto cristiano de la Última Cena». Y eso es decir poco…
La prohibición contemporánea de drogas enteogénicas y psicoactivas comienza el 1 de marzo de 1915, cuando entró en vigor el HR6282 o Ley Harrison sobre Narcóticos
que el Congreso americano aprobó el 14 de diciembre de 1914 y el presidente Wilson firmó tres días más tarde. Aunque tuvo que alterarse incluso la Constitución para
prohibir el alcohol, en 1919 el Tribunal Supremo americano apeló a esta ley federal para prohibir los «narcóticos» y reclamar amplios poderes policiales a nivel federal en
materia de «drogas peligrosas». La idea ha conseguido incorporarse a la tradición americana, que ha exportado su cruzada antidroga a todo el mundo, y la normativa
actualmente en vigor, como la Ley Nacional 91-513 o el Plan General de Prevención y Control del Uso Indebido de Drogas, proporciona el marco legislativo para una fácil
prohibición de cualquier sustancia que el gobierno desee añadir a sus “proyectos”.
Hasta tal punto esto es así que el control gubernamental defendido por la Iey Nacional 99-570, la Ley de Control de Sustancias Análogas, de 1986, penetra audazmente en
áreas de la investigación que jamás habría soñado fiscalizar ninguna dictadura nacional-socialista, comunista de cualquier otro signo, pues declara presumiblemente
ilegal «cualquier investigación realizada con drogas», a no ser que sea aprobada explícitamente por el Gobierno federal. La situación ha degenerado hasta tal punto que
el último juez federal, J.G. Burciaga, en su Fallo en contra del Gobierno de los Estados Unidos durante un caso penal relativo a la legislación sobre drogas, declaró:
El ya maltratado derecho a no ser objeto de registros injustificados, sancionado por la Cuarta Enmienda, el hoy día precario derecho contra la privación de libertad o la
confesión de culpabilidad sin el debido proceso, que consagra la Quinta Enmienda, han sido atropellados durante el curso de esta ‘guerra contra las drogas”. Hoy la
‘guerra’ coloca en su punto de mira a uno de nuestros derechos fundamentales más básicos: el derecho, consagrado en la Primera Enmienda de la Constitución, a
profesar la propia religión (7).

Pese a que el origen de la avalancha legislativa antidroga en Estados Unidos estaba relacionado con una cuestión de luchas imperialistas por el dominio mundial, sin
mencionar otras motivaciones económicas y racistas, su triunfo coincide con la corriente de celo reformista que proclamaban las minorías religiosas fundamentalistas
intolerantes. No obstante, como ha observado sagazmente Justice Burciaga, la prohibición contemporánea sobre drogas, camuflada bajo el rótulo de «Leyes que
regulan la Salud Pública» referidas a «delitos contra la Salud Pública», no es sino la expresión moderna de la milenaria Inquisición farmacrática bajo un disfraz de
ambages seculares.
No debemos perder de vista el hecho de que, al igual que el decreto de la Inquisición española en México en 1620, la legislación contemporánea sobre drogas, al margen
de cuál sea su justificación, tiene el efecto inexorable de prohibir la religión extática y experiencial al mismo tiempo que promueve simulacros de religión desprovista de
sustancia y sacralidad. Es evidente que el Estado civil americano se encuentra cómodo con una pseudo-religión puramente simbólica y cristiana, y se siente
justamente amenazado por una religión extática que enjuicie sus propios principios y motivaciones, así como los de sus Iglesias y Gobiernos: la diferencia está en elegir
entre la promesa de obediencia ciega o el escepticismo razonado y la desconfianza eternas ante la autoridad.

La Inquisición Farmacrática no sólo está viva y bien instalada en el umbral del nuevo milenio, sino que ha sido entronizada por las leyes civiles de uno de los Estados de
derecho por excelencia, cuya Constitución respeta la libertad individual, y se está utilizando como pretexto, no simplemente para atacar las religiones extáticas, sino
para atacar la investigación científica y a los mismos principios fundamentales de la Constitución, destruyendo la libertad religiosa y científica y las garantías judiciales que
protegen a los ciudadanos de la arrogancia y tiranía del Gobierno.

Fragmento del libro Jonathan Ott The Age of Entheogens and the Angels’ Dictionary, Natural Products, Co, Kennewick, WA, 1995.

1. Enteógenos (dios dentro de uno o endiosamiento, entusiasmo), denominación empleada por los teóricos de Las substancias visionarias para aludir a las
drogas psicodélicas.

2. [...] En 1977 R. Gordon Wasson, Albert Hofmann y Carl P. Ruck desvelaron el reverenciado secreto de los misterios de Eleusis atesorado durante 3.500 años,
con su propuesta de que el kykeón era en realidad un poción enteogénica que contenía alcaloides del hongo llamado ergot (cf. su libro: El camino a Eleusis,
PCE, Madrid, 1980, trad. de Felípc Garrido).

3. Resulta irónico que el término “pIacebo” que hoy día se refiere en farmacología a «una substancia que no contiene ninguna medicina y que se administra
también sólo para mejorar el ánimo del paciente», proceda dc las Vísperas latinas del Oficio de Muertos en la liturgia católica. En latín significa «Yo seré
complaciente y digno»> y en inglés. tras haberlo empleado Chaucer como nombre de un personaje en su obra Tales of Canterbury, de 1386 (Oxford
English Dictionary, edición compacta.. p. 2192)> ha adquirido la denotación de “sicofante, parásito y adulador.

TEXTO PUBLICADO EN FACEBOOK, por MONIKA MOYA

Compartir en Facebook

BIBLIOGRAFIA. AYAHUASCA Y ENTEOGENOS

BIBLIOGRAFIA

Abal. Clara: “Chavín de Huántar” Símbolo y cultura, Almagesto, Bs As, 1995
Acevedo, Juan y Berlanda Néstor: “Los Extraños” Emece, Buenos Aires, 2000
Aguirre Batzán, Angel: “Estudios de etnopsicología y etnopsiquiatría”, Boixareu/Marcombo, Barcelona, 1994
Arevalo, Guillermo : “Las Plantas Medicinales y su beneficio en la salud. Shipibo-Conoibo”. Ed. AIDESEP, Lima (Peru). 1994

Alan Wolf, Fred: “La busqueda del aguila”. Libros de la Liebre de Marzo. Barcelona, 1993
Alper, Matthew: “The `God´ Part of the Brain”-Rogue Press, Ny, 2001
Andresen, Jensine y Forman, Robert (ed.) “Cognitive Models and Spiritual Maps” Imprint Academy, 1999
Arévalo Valera, Guillermo (Unania o chamán): “El Ayahuasca y el Curandero Shipibo-Conibo del Ucayali (Perú)”, América Indígena, vol XLVI, Nº 1, enero-marzo, 1986
Artaud, Antonin: “Los Tarahumara”, Guadarrama, Madrid, 1992
Arthur, James: “Mushroom & Mankind” The Booktree, Escondido, CA, 2000

Batide, Roger: “El sueño, el trance y la locura, Amorrotu, Bs As, 1976
Bateson, Gregory-“Una unidad sagrada”, Gedisa, Barcelona, 1993
Berenguer, Josep: “Tiempo, Música, Conciencia” Actas del II Congreso Internacional para el Estudio de los Estados Modificados de la Conciencia, celebrado en Lleida (España) octubre de 1994, Edición privada del Institut de Prospectiva Antropológica, Barcelona, 1996
Benítez, Fernando: “Los hongos alucinantes”, ediciones Era, México, 1964
Benítez, Fernando: “En la tierra mágica del peyote”, ediciones Era, México, 1968
Benedict, Ruth: “El hombre y la cultura”, Sudamericana, Bs As, 1944
Bidou, Patrice, Perrin, Michel (coordinad.): “Lenguaje y Palabras Chamánicas”, Ediciones Abya Yala, Quito (nº1) 1988
Betancourt Omolofaoró Estrada, Víctor: “El Bàbálawo- Médico Tradicional Yoruba” Edit21, 1997
Blanco Labra, Víctor: “Wirikuta, La tierra sagrada de los Huicholes” Daimon, México, 1992
Boas, Franz: “La mentalidad del hombre primitivo”, Almagesto, Bs As, 1992
Bruce Lamb, Frank: “Un brujo del Alto Amazonas”. Ed. Jose J. de Olañeta. Palma de Mallorca. 1998
Burger, J. “aborígenes” Atlas Gaia, Celeste ediciones, Madrid, 1992

Caillois, Roger: “El mito y el hombre”. Fondo de Cultura Económica, México, 1988.
Califano, Mario y Dasso, Ma. Cristina: “El Chamán Wichi”, Edic Ciudad Argentina, Bs As, 1999
Calvo, Cesar: “Las tres mitades del Ino Moxo y otros brujos de la Amazonia”. Ed. Peisa, Lima (Peru) 2011
Calvo, Mayo: “Secretos y Tradiciones Mapuches” Edit Andrés Bello, Santiago, 1980
Cardenas Timoteo, Clara: “Los Unaya y su mundo- aproximación al sistema médico de los Shipibo-Conibo del río Ucayali”, Instituto Indigenista Peruano, 1989
Cartier, Rachel y Jean Pierre: “Los Guardianes de la Tierra” Edic Luciérnaga, Barcelona, 1995
Chaumeil, Jean Pierre: “Voir, Savouir, Pouvoir. Le chamanisme chez les Yaguas du Nord-est péruvien, EHESS, Paris, 1983
Clastres, Hélenè: “La Tierra sin Mal-El profetismo Tupí-Guaraní”, Ed. del Sol, Bs As, 1989
Côniz So´k´oy Pacó (Tôye´ej o chamán): “Vivencias médicas de la nación Nivaclé” II Congreso Medicinas Alternativas, Hospital Nacional Itagua Guazu, Paraguay, Sept, 1996

David-Neel, Alejandra: “Místicos y Magos del Tibet”, Espasa-Calpe, Bs As, 1942
DeKorne, Jim: “Psichedelic Shamanism. The Cultivation, Preparation and Shamanic Use of Psychotropic Plants” Loompanics Unlimited, Port Townsend, Washington, 1994.
De la Garza, Mercedes: “Sueño y Alucinación en el mundo Náhuatl y Maya” UNAM, México, 1990
Devereux, Paul, Steele, John y Kubrin, David: “Gaia, la Tierra inteligente. Martínez Roca, Barcelona, 1991.
Devereux, Paul: “Places of Power-Measuring – the secret energy of ancient sites”, Blandford, London, 1999
Devereux, Paul: “Shamanism and the Mystery Lines” Llewellyn Publications, St. Paul, Minnesota, USA, 1994.
Devereux, Georges. “Basic Problems of Ethnopschiatry”, Chicago- University of Chicago Press, 1980
Dobkin de Ríos, Marlene: “Visionary Vine- Hallucinogenic healing in the Peruvian Amazon”, Wavelland Press, Illinois, USA, 1984
Drouot, Patrick: “El chamán, el físico y el místico”, Vergara, Bs As, 2001

Eliade, Mircea: “El Chamanismo y Las técnicas arcaicas del éxtasis” FCE, México, 1976
Eliade, Mircea: “Introducción a las religiones de Australia”, Amorrotu, Bs As, 1973
Epes Brown, Joseph: “El legado espiritual del indio americano”, J de Olañeta ed, P. de Mallorca, 1983
Epes Brown, Joseph : “La pipa sagrada” Taurus, Madrid, 1980
Escohotado, Antonio: “Aprendiendo de las drogas”, Anagrama, Barcelona, 1995
Escohotado, Antonio: “Historia General de las drogas” (III Volumenes), Alianza, Barcelona, 1989
Escohotado, Antonio: “Las drogas: De los Orígenes a la prohibición”, Alianza Cien, Madrid, 1994
Estrada, Alvaro: “Vida de María Sabina” siglo XXI, México, 1989

Fericgla, Josep María: “Los Jíbaros, Cazadores de Sueños- Diario de un antropólogo entre los chamanes shuar-Experiencias con ayahuasca”, Barcelona, Integral/Oasis, 1994
Fericgla, Josep María: “Cognición y Psicología de los Shuar. Chamanismo, Ayahuasca y Oniromancia. Universidad de Salamanca, 1994
Fericgla, Josep María: “El Hongo y la Génesis de las Culturas”. Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona, 1994.
Fericgla, Josep María: “Plantas, Chamanismo y Estados de Conciencia”. Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona, 1994.
Fericgla, Josep María: “A traslúz del Ayahuasca”. Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona, 1997.
Fericgla, Josep María: “Los Enteógenos y la Ciencia”. Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona, 1999.
Fericgla: “Los Chamanismos a revisión”, Kairós, Barcelona, 2000
Feest, Christian F. “Culturas de los Indios Norteamericanos” Könemann, Colonia, 2000
Franz Val G, E: “Conversaciones con María Sabina y otros curanderos-Hongos sagrados, Publicaciones Cruz, México, 1980
Frazer, Sir James George: “La Rama Dorada” FCE, México, 1992
Freidel, David, Schele, Linda y Parker, Joy: “El Cosmos Maya, Tres mil años por la senda de los Chamanes”, FCE, México, 1999
Froemer, F.: “Cómo curan los chamanes”, Obelisco, Barcelona, 1993
Forte, Robert: “Entheogens and the Future of Religion- CSP, San Francisco, 1997
Fouraste, R: “Introducción a la Etnopsiquiatría”, Ediciones del Sol, Bs As, 1992
Furst, Peter T: “Alucinógenos y Chamanismo” FCE, México, 1980

Galinier, Jacques, Lagarriga Isabel, Perrin, Michel (coord): “Chamanismo en Latinoamérica, Una revisión conceptual” Plaza y Valdés/CEMCA/Universidad Iberoamericana, México, 1995
Guerra, Francisco: “La Medicina Precolombina”, Instituto de Cooperación Iberoamericana/Quinto Centenario, Madrid, 1992
Grinberg-Zylberbaum, Jacobo: “Los chamanes de México” (VII Volumenes) Alpa Corral, México, 1987
Grinberg-Zylberbaum, Jacobo: “La Teoría Sintérgica” I.N.P.E.C., México, 1991
Grosso, Michael: “Close Encounter in the Jazz Kind” en “Soulmaker: True Stories from the Far Side of the Psyche” Norfolk, VA: Hampton Roads, 1992
Grof, Stanislav: “Emergencias Espirituales”, Planeta, Barcelona,1983
Grof, Stanislav: “Psicología Transpersonal”, Kairós, Barcelona, 1988
Grof, Stanislav: “Sabiduría Antigua, Ciencia Moderna”, Planeta, Barcelona, 1984
Gebhart-Sayer, Angelika: “Una Terapia Estética. Los diseños visionarios del ayahuasca entre los Shipibo-Conibo, América Indígena, vol XLVI, nº1, enero-marzo, 1989
Geerz, Clifford: “La religión como sistema cultural” en Interpretación de las Culturas, Gedisa, Barcelona, 1978
Giovannoli, Joseph: “The Biology of Believe”, Rosetta Press, 1999
González Rubio, E: “La Magia de los Curanderos Mazatecos-Después de María Sabina”, Publicaciones Cruz S.A., México, 2001
Gordillo, Inés: “Alucinógenos en la América Indígena” Revista de Antropología, año VIII, Nº 14 Bs As, nov 1993

Halifax,J: “Shamanic Voices, Dutton, NY, 1979
Hardy: “La Naturaleza Espiritual del Hombre”, Herder, 1984
Hogdson, Derek: “Shamanism, Phosphenes, and Early Art: An Alternative Synthesis” en Current Anthropology Vol 41, Nº 5, Diciembre 2000
Hoffmann, A, Schultes, Richard E: “Plantas de los Dioses”, FCE, México, 1994
Holland, William: “Medicina Maya en los Altos de Chiapas”, Instituto Nacional Indigenista, México, 1989
Hajicek-Dobberstein, Scott: “Soma siddhas and alchemical enlightenment: psychedelic mushrooms in Buddhist tradition” Journal of Ethnopharmacology 48 (1995) 99-118, Elsevier Scientific Publishers Ltd.
Hóppal, Mihaly: “¿Qué es el Chamanismo Siberiano?” (fragmentos traducidos de Schamanen und Schamanismus, Pattloch, Augsburgo, 1994 en “Chamanismo, el arte natural de curar” Madrid, Temas de Hoy, 1997
Harner, Michael J.: “Alucinógenos y Chamanismo” Edic. Guadarrama, col. Punto Omega, Madrid, 1976
Huxley, Aldous: “Las puertas de la percepción”, Sudamericana, Bs As, 1956
Hultkrantz, Ake: “El viaje del chaman”, Kairós, Barcelona, 1988

Idoyaga Molina, Anatilde: “Shamanismo, Brujería y Poder en América Latina” CAEA/CONICET, Bs As, 2000
Idoyaga Molina, Anatilde: “Mitología antropogónica de los Alakalufes meridionales” en Humanismo Siglo XX, UNSJ, San Juan, 1995

Junquera, Carlos: “El Chamanismo en el Amazonas”, Mitre, Barcelona, 1994

Kakar, S: “Chamanes, místicos y doctores”, FCE, México, 1993
Kalweit, Holger: “Ensoñación y Espacio Interior (El mundo del Chamán)” Mirach SL, Madrid, 1992

LaBarre, Weston: “El Culto del Peyote”, Premia editora, Mexico, 1980
Larsen, Stephen: “The Shaman´s Doorway”, Vermont, Inner traditions, NY, 1998
Lamborn Wilson, Peter: “Ploughing the Clouds-The search of Irish Soma”, City Light Books, San Francisco, 1999
Langdon, Jean. “A cultura Siona e a experiencia alucinógena” en Grafismo Indígena Estudios de antropología estética, Lux Vidal (organizad.) USP, Sao Paulo, 1992
Leiva, A, Guerrero, H, Pardo, M: “Los Espíritus Aliados: Chamanismo y curación en los pueblos indios de Sudamérica”, Ediciones Abya Yala, Quito, 1991, Nº 31
Lammel, A. M., Motte-Florac, E., etc: “El Mito en los Pueblos Indios de America-actualidad y pervivencia” Ediciones Abya Yala, Quito, 1992, Nº 48
Levi-Strauss, Claude: “Antropología Estructural” (cap IX: `El hechicero y su magia´ y cap X `La eficacia simbólica´), Eudeba, Bs As, 1984
Luna, Luis Eduardo y Amaringo, Pablo: “Ayahuasca Visions, The Religious Iconography of a Peruvian Shaman”, North Atlantic Books, Berkeley, California, 1991
Luna, Luis Eduardo y White, Steven: “Ayahuasca Reader-Encounters with the Amazon´s Sacred Vine” Synergetic Press, Santa Fe, New México, 2000

Matthews, J: “The Celtic Shaman”, Elements Books, Shafsterbury, 1991
McKenna, Terence: “El Manjar de los Dioses”, Paidós, Barcelona, 1993
McKenna, Terence: “La Nueva Conciencia Psicodélica. De los Alucinógenos a la Realidad Virtual”, Planeta, Bs. As. 1994
McKenna: “True Hallucinations”. HarperCollins, San Francisco (USA), 1993.
McFadden, S: “Perfiles de Sabiduría”, Grupo libro, Madrid, 1992
Meyer, Peter “Apparent communication with discarnate entities induced by dimethyltryptamine (DMT)” en Psychedelic Monographs and Essays Nro. 6. (1993)
Metzner, Ralph: “The Unfolding Self” Origin Press, 1996
Metzner, Ralph: “Ayahuasca” Park Street Press, Rochester, Vermont, 1997
Metzner, Ralph: “Green Psychology” Park Street Press, Rochester, Vermont, 1999
Metraux, Alfred: “Religión y Magias Indígenas de América del Sur, Aguilar, Madrid, 1973
Mercur, Dan: “The Mystery of Manna-The psychedelic sacrament of the Bible” Park Street Press, Rochester, Vermont, 2000
Mercur, Dan: “The Ecstatic Imagination” SUNY, Albany, 1998
Minnis, Paule (ed.) “Ethnobotany” University of Oklahoma Press, 2000
Miranda, Juan: “Curanderos y Chamanes de la Sierra Mazateca”, Gatuperio Edic, México, 1997
Montal, Alix de: “El Chamanismo”, Edic Granica, Barcelona, 1988
Mora Penroz, Ziley: “Antiguos secretos y rituales sagrados según el arte de curar indígena-Tomo 1: La medicina olvidada de Arauco”, Kushe, Temuco, Chile, 1991
Moyers, Bill: “La Curación y la Mente” Emece, Bs As, 1993

Nachez, Michel: “Estados No Ordinarios de Conciencia”, Océano, México, 1995
Naranjo, Claudio: “Ayahuasca. La enredadera del rio celestial”, Ed. La llave, Barcelona, 2012
Narby, Jeremy: “La Serpiente Cósmica- el ADN y los Orígenes del Saber” Takiwasi, Lima, 1997
Narby, Jeremy y Huxley, Francis: “Shamans Through Time, 500 years on the path to knowledge”, Tarcher/Putnam, NY, 2001
Neihardt, J: “Alce Negro habla”, J. De Olañeta Editor, Palmas de Mallorca, 1996
Noble, Vicki: “La mujer Shakti”. Ed. Perito en Lunas. S.L. 2004
Noble, Vicki: “La diosa doble”. Ed. Perito en Lunas S.L. 2005

Ocaña, E: “El Dioniso moderno y la farmacia utópica”, Anagrama, Barcelona, 1993
Olavarrieta, Marcela: “Magia en los Tuxtlas, Veracruz”, Instituto Nacional Indigenista, México, 1989
Ott, Johnatan: “Pharmacoteon”, Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona, 1996
Ott, Johnatan: “Pharmacophilia o los Paraísos Naturales”, Phantástica, Barcelona, 1998
Ott, Jonathan: “Análogos de ayahuasca, enteógenos pangeanos”, Anagrama, Barcelona, 1995

Pagés Larraya, Fernando: “Los significados del uso de la ayahuasca entre los aborígenes chama (Ese ´ejja) del oriente de Bolivia: una investigación transcultural” Acta psiquiat. Psicol. Amér Lat. 1979
Pagés Larraya, Fernando: “El teatro maká del Gran Chaco Gualamba-una investigación de psiquiatría transcultural”- Acta psiquiat. Psicol. Amér Lat. 1978
Poveda, José Ma. (comp) “Chamanismo, el Arte Natural de Curar” Madrid, Temas de Hoy, 1997
Parisi Wilcox, Joan: “Los guardianes del conocimiento”, Ediciones B, Barcelona, 2000
Pérez Barreto, Yvo: “Sarita entre los brujos”, Plaza y Janés, Barcelona, 1989
Pérez de Nucci, A: “Magia y Shamanismo en la medicina popular del Noroeste Argentino, Universidad de Tucumán, San Miguel de Tucumán, 1989
Pérez Gollán e Inés Gordillo: “Religión y Alucinógenos en el Antiguo Noroeste Argentino” en Ciencia Hoy, vol 4, Nº 22, Bs As, enero 1993
Perkins, John: “El Mundo es como uno lo sueña –enseñanzas chamánicas de Amazonas y Los Andes” –Lasser press, México, 1995
Piñeiro, Juanjo: “Psiconautas-exploradores de la conciencia” Liebre de marzo, Barcelona, 1995
Piñeiro, Juanjo: “El despertar del hongo” Grijalbo, Barcelona, 2000
Puech-Henri, Charles (Director Gral.de la obra): “Historia de las Religiones” (Vol 1, 2, 11 y 12) Siglo XXI, México, 1982

Quezada, Noemí: “Enfermedad y Maleficio” UNAM, México, 1989

R. Viegas, Diego/Nestor Berlanda: “Ayahuasca. Medicin del Alma”, Ed. Biblos, Argentina 2012
Reichel-Dolmatoff, G. “El Chamán y el Jaguar” , siglo XXI, méxico, 1978
Rodríguez, Pepe: “Dios nació mujer”, Ediciones B Grupo Z, Barcelona, 1999
Rosaspini Reynolds, Roberto: “Shamanismo- Pasado y presente”, Ediciones Continente, Bs As, 1998
Rex González, Alberto: “Cultura La Aguada, arqueología y diseños” Filmediciones Valerio, Bs As, 1998
Restak, Richard M. “Receptors”- New Sciences-Bantam Books, NY, 1994
Riedlinger, Thomas J (ed.) “The Sacred Mushroom Seeker-Tributes to R. Gordon Wasson”, Park Street Press, Rochester, Vermont, 1997
Rubel, Arthur, O´Nell, Carl y Collado Arden, R: “Susto, una enfermedad popular”, FCE, México, 1995
Ruck, Carl, Steples, Blaise y Heinrich, Clarck: “The Apples of Apollo” Carolina Academic Press, Durham, North Carolina, USA, 2001
Rudgley, Richard: “The Alchemy of Culture” Briths Museum Press, London, 1993
Rutherford, Ward: “Chamanismo, Los fundamentos de la magia”, Edaf, Madrid, 1989
Russell, Dan: “Shamanism and the Drug Propaganda”, Kalyx, NY, 1998

Saar, Maret: “Ethnomycological data from Siberia and North-east Asia on the effect of Amanita Muscaria, Journal of Ethnopharmacology 31 (1991) 157-173, Elsevier Scientific Publishers Ltd.
San, Luis, Gutiérrez, M y Casas, M. (edit) “Alucinógenos” Ediciones en Neurociencias, Barcelona, 1996
Samorini, Giorgio: “Los alucinógenos en el mito” Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona, 2001
Saunders, Nicholas J: “Los Espíritus Animales” Debate/Círculo de Lectores, Barcelona, 1995
Scheffler: “Magia y Brujería en México” Panorama Editorial, México, 1983
Schobinger, Juan (comp.) “Shamanismo sudamericano”, Almagesto/Ediciones Continente, Bs As, 1997
Schobinger, Juan: “Las religiones precolombinas”, Almagesto, Bs As, 1992
Schultes, R. E. y Raffauf, R: “Vine of the Soul, Medicine men, their plants and rituals in the Colombian Amazon”, Synergetic press, Oracle, 1992
Séjourné, Laurette: “Pensamiento y Religión en el México Antiguo” FCE, México, 1983
Smith, Huston: “La Percepción Divina-El significado religioso de las sustancias enteógenas”, Kairós, Barcelona, 2001
Severi, Carlo: “La Memoria ritual-Locura e imagen del hombre blanco en una tradición chamánica amerindia”, Abya Yala, Quito Nº 30, 1996
Sinay Millonschik, cecilia: “Psicoanálisis y Chamanismo-curar con palabras”, Edic. Letra buena, Bs As, 1991
Stepánova, Nadia: “La Invocadora de los Dioses-Historias de una Chamana Siberiana”, Grijalbo, México 2001
Strassman, Rick: “DMT, The Spirit Molecule”, Park Street Press, 2000

Talbot, Michael: “Misticismo y física moderna, Kairós, Barcelona, 1986
Tart, C: “Psicologías transpersonales”, Paidós, Barcelona, 1979
Terán, Buenaventura: “Figuras del Panteón Vilela” en Humanismo Siglo XX, UNSJ, San Juan, 1995
Tibón, Gutierre: “La ciudad de los hongos alucinantes”, Panorama, México, 1983
Tylor, Edward B: “Cultura primitiva”, Editorial Ayuso, Madrid, 1978
Torres, Constantino Manuel: “Psychoactive substances in the archaeology of Northern Chile and NW Argentina- A comparative review of the evidence”- Chungara vol 30, nº 1, Univ de Tarapacá, Arica, 1998
Tuiavii de Tiavea (Jefe Samoano): “Los Papalagi (Los hombres blancos)”, Integral, Barcelona, 1977

Villoldo, Alberto y Jendersen, Erik: “Los Cuatro Vientos, la odisea de un chamán en el Amazonas”, Planeta, Bs As, 1992
Vitebsky, Piers: “Los chamanes” Evergreen/Taschen, Colonia, 2001
Vyasa: “Los Vedas”. Clásicos Bergua, Madrid, 1988.
Vyasa: “Mahabharata”. Edicomunicación, Barcelona, 1997
Viegas, Diego Rodolfo: “Los Espíritus del Aire –Un estudio sobre ovnis, chamanismo y la conciencia” Fundación Mesa Verde, Rosario, 2000
Viegas, Diego Rodolfo: “Papá Noel y los enteógenos” La Capital, Rosario, Dic. 1998

Wasson, Gordon R., Hofmann, Albert y Ruck, Carl: “El camino a Eleusis”, FCE, México, 1980
Wasson, Gordon R: “El Hongo Maravilloso, Teonanácatl-micolatría en Mesoamérica, FCE, México, 1983
Wasson, Gordon R., Kramrisch, Stella, Ott, Jonathan y Ruck, Carl: “La búsqueda de Perséfone” Los enteógenos y los orígenes de la religión, FCE, Mexico, 1992
Wangyal Rimpoche, Tenzin: “El chamanismo original de la tradición Bön Po de Tibet” Revista Tantra, Torreón, Nvo. México, 1994
Wolf, F. A: “La búsqueda del Aguila”, Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona, 1993

Yellowtail (Cola Amarilla): “Autobiografía de un Hombre Medicina y Jefe de la Danza del Sol de la tribu Cuervo”, J. De Olañeta Editor, Palmas de Mallorca, 1994
Yensen, Richard: “Hacia una medicina psiquedélica” Libros de la Liebre de Marzo, Barcelona, 2000

Arqueología Mexicana- Editor: INAH, México DF, (Nros 34 y 3
Takiwasi – Editor: Jacques Mabit ,Tarapoto, Perú (Nros varios)
Journal of Psychedelic Drug, – Editor: Sage publications, Newbury Park (vol 20 y 21, 1989)
Kallawaya – Editor: Instituto de Inv. en Antropología Médica y Nutricional- La Plata y Salta (Nº 1 a

Compartir en Facebook

MANIFIESTO PSICONAUTICO

Los requisitos mínimos para quien quiera firmar en serio son el nombre y los dos apellidos.

¡¡¡En el campo NAME deben figurar nombre y apellidos!!!

Todas las firmas que no cumplan esta exigencia serán eliminadas.

DOMINGO SACRISTÁN, Igor: «Manifiesto psiconáutico». Enteogenia. Revista libre de cultura y estudios psiconáuticos, n.º 1, Ediciones Amargord, 2006.

To: Politicians all over the world

MANIFIESTO PSICONÁUTICO

Igor Domingo Sacristán

Introducción

El navío de la psique se prepara para zarpar con rumbo a la gnosis. La navegación por la mente, no constreñida por las fronteras que imponen espacio y tiempo, constituye una vía alternativa de utilización de unas sustancias demonizadas por la doble moral, que se lucra a su costa y se divierte con ellas pero las vilipendia públicamente. Lejos del contexto recreativo (aunque no por ello renunciando al componente lúdico del recorrido), el psiconauta se enfrenta a sus propios temores, expande su conciencia, diluye su ego y se ensambla con el todo, accediendo a otra dimensión de la realidad. Se trata de un viaje al interior cuya meta es el autoconocimiento: la sabiduría de la incertidumbre.

En soledad o cuidadosamente acompañado, lejos de mundanales griteríos, en su casa o en la naturaleza, el psiconavegante, en un acto de higiene mental, profundiza en su cerebro, dialoga con su subconsciente, reflexiona, experimenta su propia muerte y renace. Unos otorgan más importancia a la asimilación posterior de la experiencia que al viaje en sí, otros prefieren extasiarse ante el infinito como forma de evadirse de un presente vertiginoso, sin pretensiones de comprensión. Unos y otros, partidarios de Hofmann y acólitos de Leary, occidentales y orientales, chamanes modernos y devotos de tradiciones ancestrales, todos ellos comparten su afición por la ingesta de sustancias modificadoras de la consciencia, ya sean plantas, hongos o drogas sintetizadas en un laboratorio. En ese recoveco de la cognición no existen contornos ni líneas divisorias. Hay quienes defienden la licitud moral de otras vías más laboriosas aunque del mismo modo respetables: meditación, respiración holotrópica, etc. La esencia es la misma: las drogas sólo suponen un atajo maquiavélico, una forma de tecnología que agiliza el proceso.

Asimismo, hay quienes pretenden recrudecer discusiones etimológicas sobre el término más adecuado para nombrar a estos compuestos: alucinógenos, psicodélicos/psiquedélicos, enteógenos… En cualquier caso, las llame como las llame, les conceda un carácter sagrado o no lo haga, quien ha probado estas sustancias entrevé una misma verdad, dotada de una espiritualidad que trasciende cualquier religión, despertando el misticismo interior de cada individuo, más allá de la interpretación que éste quiera otorgarle. Quienes optan por las drogas naturales olvidan que todo, en último término, procede de la naturaleza y que muchos de los venenos más potentes son a su vez naturales. Sintetizar lo positivo descartando lo no deseado no implica un perjuicio mayor. La relativamente escasa toxicidad de la mayoría de estos elixires visionarios asienta sus riesgos en el plano psicológico. Por ello, conviene no perder nunca el respeto a las experiencias, con o sin veneración hacia la droga, de manera frívola o con recato, pero siempre desde una cierta madurez intelectual que permita eludir el naufragio. El psiconauta avezado sabe sortear con maestría los primeros atisbos de un mal viaje y esquivar los obstáculos del abrupto terreno en el que se desenvuelve: sólo la práctica reiterada ?ensayo y error? permite cultivarse en tan venerable disciplina.

Por lo tanto, no podemos de antemano establecer límites a la psiconáutica, abarcando lo inabarcable, pues se trata de una disciplina personal sometida a tantas subjetividades como individuos la practican. El peregrinaje por la razón no esconde señales ni itinerarios definidos; tampoco hay planos que orienten en el rastreo de nuevas dimensiones: los escalones hacia el encuentro con uno mismo varían de un cerebro a otro. Sólo podemos acercarnos, con sigilo, a su esencia y establecer unas pautas de uso común, lejos de supersticiones y tajantes axiomas. Servir de nexo que conjugue opiniones enfrentadas con un interés mutuo: el respeto de la libertad individual y el inalienable derecho a la autonomía sobre el propio cuerpo.

El colectivo de psiconautas en particular y de consumidores de drogas en general adolece de una enorme falta de cohesión: cada uno alaba las bonanzas de lo que él consume y critica lo demás, sin reparar en que todos los compuestos fiscalizados se encuentran en un mismo saco, más allá de sus propiedades particulares. Del mismo modo, para combatir la hipocresía de la doble moral, se hace necesario que un amplio número de ciudadanos usuarios de drogas ilegales salga del armario y declare públicamente y sin miedo su utilización responsable de sustancias al margen de la legalidad. Si en algo aún no han triunfado las drogas es en la gestación de una subversión real y mayoritaria, más allá de gratuitas transgresiones. Estos compuestos, al interactuar con los neurotransmisores cerebrales, nos ofrecen perspectivas diferentes de la realidad, permitiéndonos cuestionar el pensamiento único, reparando en que tal vez lo que nos cuentan no responda a la verdad. No podemos despreciar su poder; al contrario, deberíamos utilizarlo como herramienta para la construcción de alternativas a este suicidio colectivo. Violar sin miramientos todas las normas y leyes injustas, demoler doctrinas y fanatismos, reivindicar la propia identidad y alcanzar espacios de emancipación. Los dadaístas lo llamaban «amíquémeimportismo»: una manera de vivir en la que cada cual conserva sus propias condiciones respetando, salvo en caso de defensa, las otras individualidades. Hay que aprender a reír: reírse de uno mismo, de la vida, de la muerte, de la ortodoxia y la seriedad, de todos los sectarismos. Una sociedad jamás podrá madurar desde la reprimenda, con un Estado que trata a sus ciudadanos como a niños pequeños sin capacidad de decisión.

En definitiva, quienes firmamos este manifiesto nos declaramos consumidores responsables de sustancias psicoactivas, ya sea con objetivos lúdicos, terapéuticos o espirituales, en absoluto identificados con el trato recibido por parte de los medios de comunicación ?según los cuales las únicas relaciones posibles con las drogas ilegales son la dependencia y el abuso?, y reclamamos que, al igual que cumplimos con nuestros deberes como ciudadanos, se respete nuestro derecho a la libertad de introducir en nuestro propio cuerpo lo que nos plazca. Hartos de que se nos manipule con maniqueos argumentos y enemigos inventados, hasta la coronilla de que se utilice a los menores de edad o a los consumidores problemáticos como absurdo pretexto para mantener viva la injusticia. Exigimos otra política de drogas, no represiva y preocupada realmente por la salud pública y por los consumidores, que se aleje de intereses económicos y deje de generar ingentes cantidades de dinero negro atiborrando las prisiones de delincuentes sin víctimas. Que no se vuelva la espalda a la realidad: las drogas existen y seguirán existiendo mientras persista la demanda. Solicitamos, a su vez, que no se establezcan impedimentos burocráticos o legislativos a la investigación con unos compuestos que se utilizan con asiduidad y que, en muchos casos, gozan de una innegable capacidad terapéutica. Del mismo modo, pedimos que se fortalezcan las estrategias de reducción de riesgos y que se dote a los consumidores de la capacidad para integrar las drogas en la vida cotidiana. Como personas maduras y plenamente responsables de nuestros actos, demandamos el mismo trato que reciben el resto de los ciudadanos, que los discursos oficiales cejen en su empeño de persuadirnos de la no conveniencia de nuestras decisiones. Las drogas suponen hoy el mismo tabú que hasta hace unos años acarreaba el sexo: ya es hora de desprenderse del estigma social de una conducta que nos ha acompañado desde los albores de la humanidad.

Manifiesto

Como ciudadanos mayores de edad, en plenas facultades físicas y mentales, perfectamente responsables de nuestros actos, declaramos:

1. Que el ser humano es soberano, individualmente, para hacer con su cuerpo lo que considere conveniente, siempre y cuando no coarte la libertad de otros individuos.

2. Que toda persona tiene el derecho de investigar voluntariamente sobre su propio cerebro el efecto de las sustancias que la naturaleza le proporciona, más allá de consideraciones legales en gran medida alejadas del conocimiento científico.

3. Que el paternalismo a que los gobiernos someten el cuerpo de cada sujeto constituye un delito contra su libertad y está basado en intereses económicos y de subordinación. El experimento de la prohibición, justificado en la preservación de la salud pública y en un afán de control de las sustancias, ha supuesto el efecto contrario al que originalmente pretendía: merma de la salud pública (adulteraciones, contagios, mayor toxicidad de las drogas legales, aumento del número de usuarios, etc.) y un descontrol difícil de reparar debido a las desorbitadas sumas de dinero negro puestas en circulación, con el consiguiente impacto en especulación inmobiliaria, corrupción política, mafias, etc.

4. Que los representantes políticos son culpables de causar dolor al delinquir contra la salud pública, imposibilitando la investigación y el consumo de plantas y sustancias que pueden resultar beneficiosas para el desarrollo de la persona y la sociedad. En ese sentido, deben exigirse responsabilidades por el fiasco mayoritario que han supuesto las políticas sobre drogas, así como abrir un debate público donde se pongan sobre la mesa opciones alternativas viables, empezando por la despenalización de la adquisición, tenencia, fabricación, empleo y cultivo de todas las drogas ilegales.

5. Que el Estado tiene la obligación de facilitar información verídica y datos de pureza contrastada científicamente sobre cualquier sustancia que el individuo quiera probar, velando en esta información por la seguridad y el bienestar de cada uno de sus ciudadanos.

6. Que las culturas, religiones y rituales asociados a las diferentes sustancias merecen el mismo respeto que cualquier otra disciplina, debiendo permitirse su desarrollo con plena libertad. La heterodoxia de los consumidores tiende a diluir barreras sociales mediante el culto al dios interior, estableciendo una relación de respeto con el entorno, la naturaleza y el resto de individuos.

7. Que la educación es la base fundamental sobre la que se apoya el edificio de cualquier sociedad, siendo necesario para el sujeto y la propia colectividad un flujo de información científica y experiencial que permita que el individuo, al igual que elige una religión, pueda adoptar la cultura que una u otra sustancia proporciona.

8. Que las políticas sobre drogas han de tener en cuenta a los consumidores para construir una sociedad integradora, reducir los riesgos y evitar los daños que pudieran derivarse de un uso incorrecto de las sustancias, empezando por la derogación inmediata de todos los convenios y convenciones internacionales antidroga: Convención Única de Estupefacientes (1961), Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas (1971) y Convención de la ONU contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes (Viena, 1988). En el caso concreto de España, un buen comienzo sería revocar algunos artículos de la ley Corcuera (L.O. 1/92 de Protección de la Seguridad Ciudadana), sobre todo aquellos que atropellan a los consumidores con abusivas sanciones: artículos 25.1 y 23.h, principalmente.

9. Que los gobiernos mundiales han de interrumpir su celosa labor de rechazo a todas aquellas sustancias y medicamentos susceptibles de producir placer, razón por la cual, no lo olvidemos, se consumen con asiduidad. Asimismo, en la gestión del dolor debe primar la eficacia científica por encima de consideraciones de índole política y/o económica.

10. Que la prohibición de enteógenos y otras drogas constituye una práctica económicamente ruinosa, ineficaz y anticientífica, que fomenta y propaga enfermedades venéreas, impide la investigación biomédica y corrompe a la sociedad obstaculizando el sistema judicial. Las sustancias causantes de ebriedad han sido legalmente utilizadas, de manera natural, durante miles de años, sin suscitar el mayoritario problema que suponen en la actualidad. En consecuencia, exigimos que los ingentes fondos económicos ?pagados con nuestros impuestos? que actualmente se destinan a la represión sean utilizados con fines constructivos, en aras de la normalización y regulación definitiva de las drogas, que engrosarían las arcas del Estado con sus gravámenes, ofreciendo a los usuarios garantías y controles de calidad sobre los productos consumidos.

Justificación

Lejos de acometer el fomento o la condena del consumo de drogas ?que debe constituir una decisión libre y madurada individualmente?, queremos incidir en las nefastas consecuencias que han supuesto las leyes contrarias a su consumo en el ámbito mundial. Frente a su función teórica como instrumento de la voluntad popular, la legislación se ha empleado en la práctica como arma de la mayoría para criminalizar a las minorías, distanciándose en muchos casos del objetivo ideal de justicia. Se trata de una intromisión en la libertad personal que, para colmo de males, no ha conseguido sino agravar el problema que pretendía subsanar.

Excusada en la protección de la salud pública, la prohibición supone, sin embargo, desterrar a las sustancias de los procesos farmacéuticos de control de calidad, sin disuadir a la gran mayoría de usuarios potenciales. Analizando los informes proporcionados por el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (OEDT), se desprende una tendencia clara al aumento en los consumos, en el tráfico y en el número de detenciones, sin que se pueda establecer relación directa entre mayor represión y menor consumo. Asimismo, los costes para la salud pública del impacto de las drogas ilegales son ínfimos si los comparamos con los que acarrean las drogas legales, principalmente tabaco y alcohol. Del mismo modo, las tendencias de consumo reflejan que los consumidores de sustancias ilegales derivan progresivamente hacia hábitos de consumo más saludables. Pese al enorme desembolso social de la prohibición, los supuestos beneficios resultan prácticamente insignificantes.

Por otra parte, la proscripción que sufren las drogas arrastra graves consecuencias ecológicas debido a los programas oficiales para la erradicación de cultivos, con fumigaciones tóxicas que repercuten negativamente en el producto final y contaminación descontrolada de amplias zonas de selva virgen. Al mismo tiempo, las inyecciones de productos procedentes del mercado negro tienen gran parte de culpa en la transmisión del sida y otras enfermedades. Como atestigua Jonathan Ott en su Pharmacotheon, «en Estados Unidos y en Europa alrededor del 25\% de todos los casos de SIDA, principalmente entre heterosexuales y niños, son resultado directo o indirecto de la administración intravenosa de drogas».

Otro de los perjuicios a la salud pública es la detención en seco de estudios e investigaciones sobre las propiedades terapéuticas de varios de los embriagantes prohibidos, como la LSD, comercializada originalmente por Sandoz y con interesantes aplicaciones en psicoterapia, además de su contrastada valía como analgésico de larga duración y coadyuvante en el tratamiento de pacientes con cáncer terminal. Sin embargo, su inclusión oficial en la Lista I la condena a la condición de fármaco sin ninguna utilidad terapéutica aceptada. Pero el ácido lisérgico no es el único perjudicado: compuestos como el cannabis, la ketamina, la MDMA o la tan difamada heroína, con aplicaciones médicas legales en países científicamente avanzados, han demostrado un amplio potencial como medicamentos. Una vez más, los intereses económicos se anteponen al conocimiento científico, frenando así el avance en la comprensión del funcionamiento del cerebro humano. De hecho, varias de las sustancias fiscalizadas son generadas de manera endógena por nuestra materia gris (DMT, morfina, endocannabinoides), mientras que otras actúan por similitud con los neurotransmisores cerebrales. El hecho de que se prohíban principios activos presentes en el encéfalo de los mamíferos constituye una evidente paradoja rayana en el absurdo. Para colmo, la excesiva reglamentación legal ha llevado a Estados Unidos a aprobar la Ley sobre Compuestos Análogos a Sustancias Controladas, que impide incluso el desarrollo de nuevas sustancias cuya composición química se asemeje a alguna de las drogas desautorizadas, aparte de convertir en ilegales todas las especies animales y vegetales del planeta, según los antojos del gobierno.

El principal problema del control sobre las drogas es que éstas se llevan utilizando universalmente desde el principio de los tiempos, se utilizan ahora y se utilizarán en el futuro, por mucho que la ONU siga imponiéndose metas para su erradicación mundial: la próxima, en el 2008. Los datos disponibles no sólo convierten en irrisorias sus predicciones, sino que obligan a replantear la eficacia de tan enorme inversión, en términos sociales y económicos, con la infecunda tentativa de contrariar la voluntad de un creciente número de ciudadanos adultos. Siempre que exista demanda persistirá la oferta. De hecho, el consumo de embriagantes constituye a su vez una actividad común entre los animales. Las leyes en este sentido no hacen sino pervertir el sistema, encareciendo los precios y auspiciando la adulteración: el mayor beneficiario es, por lo tanto, el traficante, mientras que millones de consumidores sufren las consecuencias de un sistema que los trata como criminales.

Cualquier nueva iniciativa legal debería ser sometida a un análisis en términos de eficacia y seguridad. En este sentido, la ley antidroga, que ni siquiera ha cumplido el siglo de vida, arroja cifras cada vez más preocupantes, mientras que los gobiernos eluden con insistencia su diagnóstico, que forzaría el planteamiento de estrategias diferentes. En su lugar, se persevera en la pueril actitud represiva, cuyo logro no ha obtenido más que una eficacia marginal, en un absurdo intento por cambiar el comportamiento de la sociedad. Además, la mayoría de los esfuerzos represivos se centran en castigar al consumidor más que en reducir la oferta, lo que resulta sumamente ineficaz.

Por otra parte, una de las mayores víctimas de la hipocresía actual es la información, cuya transparencia se ha perdido en beneficio del sesgo moralista y la tergiversación coactiva, provocando que muchos hayan retirado su confianza a las tesis oficiales, ampliamente cacareadas, además, por los medios de comunicación. Tanto la banalización de los riesgos derivados del uso de drogas como la exageración de los mismos constituyen actitudes peligrosas y moralmente reprensibles.

Al prohibir ciertos tipos de drogas, los gobiernos no hacen sino promover el uso de otras, como el alcohol o la nicotina, cuya aceptación social no se corresponde con su escasa peligrosidad: de hecho, ambas sustancias son causantes del 12\% de las muertes anuales en el mundo, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (Ginebra, 17 de marzo de 2004). Por su parte, drogas como la cocaína, el opio, la marihuana y las anfetaminas, legalmente prohibidas, causan únicamente el 0,4\% de las muertes, como atestigua el mismo estudio. Lo mismo sucede en otras sociedades, como en algunos países musulmanes, donde se condena moralmente el alcohol pero se aceptan otras sustancias, como el hachís y el opio. Las drogas socialmente aceptadas varían, por tanto, de unas sociedades a otras, pero el problema sigue siendo el mismo.

Si analizamos la historia de la prohibición, comprobaremos que ésta ha estado ligada históricamente a prejuicios raciales y discriminación de las minorías: el opio, para frenar el progreso económico de los emigrantes chinos en EE UU; la cocaína, por ser considerada una droga de negros, acusándola de incitarlos a cometer violaciones; la marihuana, asociada en los años treinta a los emigrantes mexicanos pobres, se prohibió porque el cáñamo hacía competencia como tejido al nylon de DuPont, íntimo del presidente Nixon, lo cual marginaba aún más a los chicanos.

Pero esto no es todo. Volviendo con Ott, «un gobierno como el de Estados Unidos controlador de una lucrativa operación que mueve billones fomentando el uso de drogas legales, mata a cientos de personas inocentes para detener a uno de sus antiguos empleados […], un gobierno que ha envenenado secretamente con LSD y otras drogas a incontables civiles, enfermos mentales y prisioneros, que ha filmado clandestinamente cómo contribuyentes drogados se divertían en la cama con prostitutas pagadas con dinero público, que empujó a uno de sus funcionarios al suicidio poniéndole LSD en su cóctel, que no ha dudado en traficar con narcóticos y cocaína, recaudando dinero sucio para acciones militares ilegales, contra la prohibición expresa del Congreso, no tiene base moral alguna para prohibir ninguna droga».

La mayoría de los problemas asociados a las drogas no son causa de las mismas, sino de su prohibición, y las razones esgrimidas por drogabusólogos y distribuidores de paranoia carecen de base científica, aparte de centrarse en hipótesis difícilmente demostrables, como el hecho de que la legalización dispararía el consumo. Sólo hay que remitirse a los datos: Holanda, país que desde 1976 aplica una política de tolerancia hacia los consumidores de cannabis, presenta un tercio menos de heroinómanos que en España y la mitad de consumidores de cannabis (en ratio por mil habitantes). También es el país europeo con menor tasa de contagio de VIH y otras enfermedades venéreas entre heroinómanos: sólo hay que comparar los diversos informes del OEDT.

Mo Mowlan, ex ministra por Irlanda del Norte y ex responsable de la política sobre drogas del gobierno británico, afirmaba en un artículo publicado en The Guardian el 9 de enero de 2003: «Las drogas en este país son casi más fáciles de conseguir que el alcohol: la oferta de esas sustancias no está limitada por regulaciones como las que limitan la venta de bebidas alcohólicas; un número importante de personas, sobre todo adolescentes y jóvenes, fuman marihuana y muchos consumen también éxtasis y cocaína. No son delincuentes; son personas que usted conoce. Es gente que perfectamente podría estar sentada junto a usted en el trabajo, o viviendo en su casa. Y se les está obligando a un contacto casi diario con el crimen organizado. ¿No es una situación delirante? Deberíamos encontrar algo de sentido común […] y empezar a pensar cómo legalizar las drogas y cómo despenalizar nuestra sociedad. Reconozcamos la realidad y empecemos por reducir la cantidad de presos que están saturando las prisiones. Empecemos a distribuir las drogas a través de establecimientos autorizados y debidamente regulados, donde, a diferencia de los traficantes callejeros de hoy, la posibilidad de tener que vérselas con alguien que empuña una pistola sea virtualmente igual a cero. Admitamos que lo estamos haciendo mal, dirigiendo nuestros miedos y prejuicios contra ciertas drogas para cumplir unas políticas obcecadas que tienen efectos sociales nefastos».

También en España se han alzado voces paralelas. Sin ir más lejos, José María Mendiluce, en un artículo publicado en El País el 27 de marzo de 1995, afirmaba lo siguiente: «El informe recientemente publicado por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes […] constata que en el último año, siguiendo la misma tónica que en años anteriores, se ha producido un marcado aumento del consumo de sustancias prohibidas, se han incrementado la violencia y la delincuencia, así como la peligrosidad en la lucha contra el narcotráfico, y, en lógica consecuencia, se aboga, se exige casi, continuar con la política de intolerancia, represión y victimización de millones de personas implicadas en la cadena de producción, distribución, consumo y terapia que se ha ido tejiendo en torno a las drogas prohibidas. Es obvio que el camino emprendido desde que se inició, bajo los auspicios de Naciones Unidas y en el marco de los acuerdos de Ginebra de 1963, la senda de la prohibición, ha demostrado no ser la vía que conduce a la superación del problema. Más bien —de continuar con la actual política de intolerancia y represión—, este camino conduce a un abismo cada vez más profundo. El empeño en no rectificar, por parte de los burócratas y responsables políticos de Naciones Unidas, se asemeja a una (involuntaria quizá) conspiración perversa de estos expertos y dignatarios, que en su ingenua y utópica ceguera quizá consigan que este abismo se vaya llenando, año tras año, de mayor número de seres humanos muertos, enfermos, encarcelados, perseguidos, marginados, prostituidos, camellos de poca monta, policías y militares corruptos, inductores arrepentidos, trabajadores sociales y sanitarios frustrados, y un largo etcétera de miserias».

En lo que respecta a las soluciones, Francisco Ayala, narrador y crítico español, publicaba en El País, el 18 de agosto de 1988, un artículo, titulado «La droga, entre la moral y el derecho», que concluía así: «Una cosa es evidente: la despenalización, si hubiera de efectuarse, tendría que llevarse a cabo de manera coordinada en todas partes. Decretada por un solo gobierno, convertiría de inmediato al país correspondiente en depósito franco para el comercio de la droga y centro de atracción de sus adictos. Sería, pues, indispensable poner en práctica de forma conjunta y concertada, quizá paulatina, acaso oficialmente controlada, la liberación de su venta. Pero ello requiere un acuerdo firme entre los gobiernos de los países afectados, y de modo principal Estados Unidos. Mi impresión, según veo las cosas, es que de ellos tal vez pueda partir también la iniciativa para rectificar el funesto error cometido cuando se quiso convertir al poder público en guardián de la moralidad privada».

El mismísimo Gabriel García Márquez, en su «Manifiesto a favor de la legalización de las drogas» (Cambio 16, 29 de noviembre de 1993), apuntaba que «la polémica sobre la droga no debería seguir atascada entre la guerra y la libertad, sino agarrar de una vez al toro por los cuernos y centrarse en los diversos modos posibles de administrar la legalización. Es decir, poner término a la guerra interesada, perniciosa e inútil que nos han impuesto los países consumidores y afrontar el problema de la droga en el mundo como un asunto primordial de naturaleza ética y de carácter político, que sólo puede definirse por un acuerdo universal con los Estados Unidos en primera línea. Y, por supuesto, con compromisos serios de los países consumidores para con los países productores». Podemos encontrar, a su vez, una interesante propuesta de acciones concretas encaminadas a la regulación de las sustancias ilegales en el portal de Internet Politicadedrogas.info, donde Santiago Tena presenta un método formal —la planificación estratégica— para intentar objetivar la respuesta ante el creciente uso de drogas ilegales, esbozando un posible plan de acción de alto nivel para cubrir la misión de preservar la salud pública.

Queda clara, pues, la necesidad de dar pasos en el sentido contrario a la represión que se viene fraguando en la actualidad, que debe tratarse de una acción conjunta por parte de varios Estados, y que la iniciativa habría de emanar de la primera potencia mundial. Como es muy poco probable que la patria del puritanismo reconozca su fracaso, quizás haya que esperar a que la situación caiga por su propio peso, o a que la presión por parte de los consumidores obligue a rectificar. No se puede bajar la guardia. Como afirmaba, a modo de colofón, Martín Barriuso en el seminario internacional «Exploring Global Prohibition Regimes. The Case of Dangerous Drugs», organizado y celebrado en The International Institute for the Sociology of Law, de Oñati (Guipúzcoa), del 20 al 22 de junio de 2001, «la prohibición goza de buena salud […], pero eso no significa que las cosas no puedan cambiar. La experiencia de los últimos años muestra que es posible poner en marcha programas novedosos de reducción de riesgos y abrir nuevas vías legales para la normalización, mediante la presión a escala local, permitiendo cambios descentralizados, discretos y efectivos. Ello exige un fino análisis de las estructuras de poder en materia de drogas en cada región, una estrategia clara y realista para enfrentarse a las mismas, métodos de acción flexibles y audaces y, sobre todo, mucha imaginación. El movimiento de oposición a la barbarie prohibicionista se juega el tipo frente a una estructura de poder compleja y bien defendida, dirigida por mentes lúcidas, armadas de información ingente y un adecuado nivel de cinismo e hipocresía, pero cuya principal debilidad es la de llevar demasiados años jugando en un tablero trucado y con el árbitro comprado. Esa misma naturaleza vetusta, ese carácter mastodóntico, es el talón de Aquiles de la prohibición de drogas, un muro ciclópeo cuyas piedras tal vez nadie pueda derribar de momento, pero por cuyas grietas pueden llegar a pasar muchos, a condición, eso sí, de que sean lo bastante flexibles».

Quien desee ampliar información puede encontrar una amplia selección de textos, artículos y titulares de prensa relacionados con el asunto, desde el año 1900 hasta nuestros días, en la página web del infatigable investigador histórico Juan Carlos Usó: Mundo Antiprohibicionista (http://perso.wanadoo.es/jcuso/).

DOMINGO SACRISTÁN, Igor (2006): «Manifiesto psiconáutico». Enteogenia. Revista libre de cultura y estudios psiconáuticos, n.º 1, mayo-junio de 2006.

http://www.manifiestopsiconautico.tk/

Compartir en Facebook

LA IBOGAINA

La Ibogaína


La mayoría de las plantas alucinógenas (o psicodélicas) provienen de América del Sur, y del Norte. Las consumen sobre todo los indios de Colombia y México, aunque el uso ritual no se restringe al continente americano. La tribu africana fang mantiene vivo el culto de la Iboga, la principal planta alucinógena que  proviene  de África y cuyas raíces permiten fabricar una bebida que algunas tribus del África Occidental consumen en rituales religiosos. Este fuerte alucinógeno del bosque tropical de Gabón es un elemento esencial de la religión bwiti. La Ibogaína es el nombre que se da al principio activo de la planta Tabernanthe Iboga.

La corteza de la raíz de la Tabernanthe Iboga, pequeño arbusto florido pariente lejano del café, en África y Sudamérica, contienen la ibogaína, un enteógeno. La raíz es usada allí por las etnias fang, mitsogo y otras, en Gabón, Camerún y Guinea Ecuatorial, en el culto mbuiti o bwiti _”de los antepasados”_ de aparente origen pigmeo. La Eboka es un alucinógeno sagrado (enteógeno: en= dentro, theos= dios, geno= generado) o sacramento, alrededor del que se desarrolla el culto. Este presenta muchos elementos de sincretismo con el catolicismo y múltiples similitudes con algunos rituales masónicos de iniciación, especialmente las versiones fang.

El efecto de esta planta deslumbra y llena de esperanza por sus virtudes curativas, en el caso de que nuestros científicos se decidieran a investigarla. La ibogaína, según sea su dosis es, sobre todo, un poderoso afrodisíaco. A mayor cantidad deviene en sustancia visionaria. Tal vez esta sea una de las pocas plantas, entre las múltiples que se proclaman afrodisíacas, que cumple con lo que pregona. El alcaloide no se aisló hasta 1901 y ya se hablaba de la cura de la impotencia masculina y la anorgasmia femenina. Actualmente la etnia fang, en Gabón, es la única que sostiene un «culto alucinógeno africano auténtico», el bwiti, tomando como base la planta Iboga. Bwiti significa arte de curación y es la fuerza de cohesión de los fang. Su situación legal en España y en muchos países sigue siendo totalmente legal.

Aunque son alcaloides aislados o plantas psicoactivas, se caracterizan por no generar dependencia alguna, física o psíquica. Se trata de una nueva categoría: “los interruptores de adicciones”, cuyo modo de acción se está tratando de dilucidar.

La nueva e insólita propuesta es tratar la dependencia a sustancias con otras sustancias. Nada nuevo, parece. Salvo que no se trata de sustitutos, como la metadona para la heroína, ni aversivos como el disulfiram contra el alcohol, ni tampoco antídotos como la naloxona para con la morfina y otros opiáceos. Tampoco son análogos o parientes, como la cafeína (del café) con la teína (del té), la teobromina (del cacao) y la mateína (del mate), todas xantinas y creadoras de dependencia.

Ha sido descrita como un posible tratamiento de la dependencia a los opiáceos, después de que heroinómanos constatasen que una única dosis de esta sustancia les permitía abandonar sus necesidades de heroína. Las terapias de Iboga han resultado ser exitosas en el tratamiento de adicción así como de otros desórdenes causados por traumas o problemas psicológicos. Los ensayos con animales han mostrado una cierta eficacia.

Está siendo estudiada pre-clínicamente en varios centros de investigación, pero está en uso, aunque fuera de los Estados Unidos. Tres patentes norteamericanas protegen su uso como interruptor de adicciones a nombre de H. S. Lostsof, quien percibió por primera vez ese efecto en varios heroinómanos, hace ya 35 años. Pero no sólo interrumpe la dependencia, sino que minimiza el síndrome de abstinencia. La ibogaína venerable anciana con cien años de historia científica, es una interesante sustancia, que figura en las listas oficiales de estupefacientes como “sin uso médico”. Una cruda investigación inicial propugnó su uso terapéutico y su reconocimiento legal, que tarda en llegar.

Sin embargo, resulta que no existe ningún interés por parte de las compañías farmacéuticas para considerar su introducción en el sistema formal de salud. Es muy probable que ello se deba a que la Iboga no tiene potencial financiero alguno, puesto que el verdadero interés de nuestro sistema de salud no radica en el esfuerzo de solucionar problemas de adicción.

Igualmente algunos participantes han reportado la cura de la Hepatitis C tras la ingesta de la Iboga.

LOS CULTOS DE LA IBOGA EN EL ÁFRICA TROPICAL

El primer examen antropológico significativo de la tabernathe Iboga en la actualidad es el de James W. Fernández, quien estudió su función en los cultos Bwiti y MBieri de los fangs de Gabón en el contexto más amplio de los movimientos religiosos nativos y reformistas africanos. Lo que sigue está basado en una conferencia publicada por él mismo en 1972.

En la lengua de los fang la T. Iboga es llamada Eboka. El principal alcaloide activo está concentrado en la corteza de la raíz, que es la que los fangs emplean para su enervación estática ya sea como raspadura, molida hasta formar un polvo o empapada con agua y bebida en infusión. La cantidad de consumo de la planta depende del contexto. La manera normal es ingerir pequeñas dosis de Eboka (dos o tres cucharadas para mujeres, y de tres a cinco para los hombres) en forma de polvo antes y durante las primeras horas de la ceremonia.

La segunda manera consiste en tomar dosis verdaderamente masivas una o dos veces durante la evolución del participante en el culto con propósitos iniciáticos y para “abrir de golpe la cabeza”, pues así se puede efectuar el contacto con los ancestros. Las dosis normales llegan a unos 29 gramos en total, conteniendo de 75 a 125 mg. de ibogaína, suficientes para producir el deseado sueño estático en el cual uno viaja por fuera del cuerpo hacia Otros Mundos, donde moran los ancestros y se aprende a hacer su trabajo. La dosis masiva de la iniciación es muchísimo mayor.

IBOGA EN OCCIDENTE

Los primeros europeos que descubrieron la planta en el Camerún, a principios de este siglo, fueron científicos franceses y alemanes. En 1962 Howard Lostsof, entonces heroinómano, ingirió una dosis de Ibogaina con el fin de tener una experiencia psicodélica. Muy sorprendido, 36 horas después, parece que se encontró desintoxicado de su dependencia sin haber experimentado síntomas de abstinencia a la heroína. Entonces quiso administrar a seis de sus amigos la Ibogaína. Cinco de ellos vivieron idéntica situación. Lo que le movió a fundar la (The International Coalition for Addict Sell-Help) que tiene su sede en Staten Island, en la ciudad de Nueva York.

Algunos pacientes fueron tratados en Holanda, con dosis únicas de Ibogaína y sesiones de psicoterapia de apoyo, durante algunas semanas. Una investigación más rigurosa se llevó a cabo en la Universidad de Miami, Florida. Se demostró que el tratamiento con Ibogaina a ratas de laboratorio adictas interrumpía su auto-administración de drogas. Otros estudios confirmaron el bajo poder tóxico de esta planta. Se carece en la actualidad de estudios paralelos en seres humanos. Pero un decreto americano de 1960 margina la Ibogaína como sustancia ilegal, a consecuencia del “peligro potencial de causar dependencia”.

LA IBOGAÍNA COMO TERAPIA

Los efectos duraderos de la Ibogaína parecen provenir de un reequilibrio neurológico y psíquico marcado por tres fases:

1.)   La emergencia de experiencias rechazadas o olvidadas;
2.)   La valoración consciente de esos recuerdos;
3.)   La integración y toma de conciencia.

Aunque la Ibogaina tenga la reputación de provocar alucinaciones como el LSD o la mezcalina, los que la han experimentado no las describen como tales, sino que dicen: “son las escenas más significativas de tu vida como si fueran secuencias cinematográficas. Con la ventaja que puedes detener la película voluntariamente”. En cada tratamiento personalizado se pueden describir tres metas:  1-Actividad contra la dependencia; 2-Búsqueda personal ligada a un análisis del “yo”, 3-Experiencia metafísica.

Con la ayuda de un terapeuta experimentado se pueden profundizar ciertos resultados, haciendo una retrospectiva, a fin de mejorar su comprensión. De las 75 personas que se sabe han realizado este tratamiento, un 75% cesó todo consumo de drogas durante 6 meses. El éxito depende fundamentalmente de las experiencias psicológicas y espirituales que emergen durante el tratamiento. Las dificultades se plantean a partir de la ausencia de reconocimiento oficial a estas terapias.

LA EXPERIENCIA MUERTE RENACIMIENTO

Como las experiencias de los chamanes, de los iniciados en ritos de transición y los neófitos de los antiguos misterios, estos procedimientos rituales ofrecían la posibilidad de confrontarnos con nuestra impermanencia y mortandad, trascendiendo así el miedo a la muerte y transformando de forma radical la estancia en esta vida.

Las experiencias de muerte y renacimiento psicoespiritual, parecidas a las de los chamanes y a las de los antiguos ritos de paso, jugaban también un papel importante en los antiguos misterios de muerte y renacimiento. Existían en muchos lugares del mundo y se basaban en historias mitológicas de deidades que simbolizaban la muerte y el renacimiento, como Inanna y Tammuz, Isis y Osiris, Plutón y Perséfone, Dionisos, Atis y Adonis, o el azteca Quetzalcoalt y los Héroes Gemelos Mayas. Dichas religiones mistéricas se extendieron ampliamente y jugaron un papel importante en el mundo antiguo.

La popularidad de las religiones mistéricas es evidente en el hecho de que el número de iniciados que participaban cada cinco años en los misterios de Eleusis, se ha estimado en más de tres mil. El himno homérico a Démeter, poema épico anónimo, escrito aproximadamente en el siglo VII a. C., elogiaba así los misterios: “Aquel de los hombres que camine sobre esta Tierra y haya visto estos Misterios, estará bendecido, pero aquel que no haya sido iniciado y no haya participado en el ritual, no recibirá el mismo provecho que los otros una vez haya muerto y more en el reino donde el sol se oculta”.

El poeta griego Píndaro escribió acerca de la iniciación de Eleusis: “Bienaventurado aquel que habiendo visto estos ritos, emprende el camino que va al submundo. Él conocerá el final de la vida, así como su nuevo comienzo, garantizado por los dioses”. Igualmente, el testimonio del gran dramaturgo y poeta trágico, Sófocles, confirma el profundo impacto que la sobrecogedora experiencia de los misterios eleusinos tenía sobre los iniciados: “Triplemente dichosos son aquellos mortales que, tras haber participado en los ritos, parten hacia el Hades; únicamente a ellos se les garantiza que tendrán una verdadera vida en él. Para el resto, todo lo que allí se encuentra es maligno”.

Mientras que el mito homérico y las afirmaciones de Píndaro y Sófocles mencionaban la importancia de los misterios en el contexto del encuentro con la muerte, el famoso filósofo romano, hombre de estado y jurista Marco Tulio Cicerón, acentuó también en De Legibus el impacto que esta experiencia tuvo en su vida y en las de muchos otros: “No hay nada más elevado que estos misterios. Han mejorado nuestro carácter y suavizado nuestras costumbres; nos han ayudado a pasar de ser salvajes a convertirnos en verdaderos seres humanos. No sólo nos han enseñado a vivir dichosamente, sino que también nos han  enseñado a morir con esperanza” (Cicerón, 1977).

La descripción de los recursos que tenía a su disposición el moribundo en las culturas preindustriales, no sería completa si no mencionáramos los libros de los muertos como el Bardo Thödol tibetano, el Pert me hru egipcio, el Codex Borgia azteca, o el Ars Moriendi europeo. Cuando los eruditos occidentales tuvieron conocimiento de los antiguos libros de los muertos, los consideraron como descripciones ficticias del viaje póstumo del alma y como invenciones ilusorias de personas que eran incapaces de aceptar la triste realidad de la muerte. Se les clasificó en la misma categoría que a los cuentos de hadas; como creaciones imaginarias de la mente humana con cierta belleza artística, pero sin base alguna en la realidad y sin importancia práctica.

Un estudio más profundo de estos textos, revela que se utilizaban como guías en el contexto de los misterios sagrados y en las prácticas espirituales, y que describen muy acertadamente las experiencias de los iniciados y practicantes. Desde esta nueva perspectiva, presentar los libros de los muertos como manuales para el moribundo parece ser simplemente una treta ingeniosa de los sacerdotes para disfrazar su función real y ocultar a los no iniciados el significado esotérico más profundo y su mensaje.

Los estudios tanatológicos de los estados cercanos a la muerte, mostraron que las experiencias asociadas con situaciones que ponían en peligro la vida tenían una enorme semejanza con las descripciones de los antiguos libros de los muertos, y con las que describían los sujetos durante las sesiones psiquedélicas y las de la moderna psicoterapia vivencial. El más notable de estos descubrimientos fue la observación reiterada de que la conciencia podía captar el entorno cercano y otros entornos lejanos, aún cuando estaba fuera del cuerpo.

Estas observaciones confirmaron una afirmación del Bardo Thödol tibetano que anteriormente parecía fantasiosa y absurda. Según dicho texto, al morir dejamos atrás las limitaciones del cuerpo físico y habitamos un cuerpo bardo. Bajo esta nueva forma, podemos viajar libremente a cualquier lugar de la Tierra y, al mismo tiempo, seguir percibiendo nuestro entorno. La actual investigación de la consciencia nos demuestra que los antiguos textos escatológicos son en realidad mapas de territorios internos de la psique cuando ésta se encuentra en estados no ordinarios profundos, incluidos los relacionados con la muerte biológica.

Es posible pasar toda la vida sin experimentar estos planos, o incluso sin ser siquiera conscientes de su existencia, hasta que nos vemos catapultados a ellos en el momento de la muerte biológica. Sin embargo, algunas personas pueden explorar este territorio vivencial mientras aún viven. Entre las herramientas que permiten esto, están las sustancias psiquedélicas, poderosas psicoterapias vivénciales, la práctica espiritual continuada y la participación en rituales chamánicos como el de la Iboga u otras substancias enteogénicas como la ayahuasca, el peyote, la mescalina etc.

Todas estas situaciones ofrecen una profunda exploración vivencial de los territorios internos de la psique en un momento en que nos encontramos fuertes y sanos; de esta manera, el encuentro con la muerte no llega como una sorpresa inesperada cuando se produce el fallecimiento biológico. El clérigo alemán agustiniano Abraham de Santa Clara, expresó de forma sucinta la importancia de la práctica vivencial de la muerte: “El hombre que muere antes de morir, no muere al llegarle la muerte”.

Este “morir antes de morir” tiene dos importantes consecuencias: nos libera del miedo a la muerte y cambia nuestra actitud respecto a ella. Esto facilita considerablemente nuestra experiencia cuando dejamos realmente nuestro cuerpo en el momento final. Al mismo tiempo, eliminar el miedo a la muerte también transforma nuestra manera de estar en el mundo. No existe, por tanto, una gran diferencia entre la preparación para la muerte y su desenlace, y la práctica espiritual que lleva a la iluminación. Por este motivo, los antiguos libros de los muertos pueden utilizarse en ambas situaciones y los ritos de paso chamánicos cumplen idéntica función.

La importancia psicológica y espiritual de participar en la  experiencia-ritual con la Planta Sagrada Iboga no se reduce, por tanto, solo al ámbito de ayudarle a un toxicómano a pasar el “mono” o síndrome de abstinencia. Estos son los más evidentes para personas que usualmente tienen que pasar varios días o semanas de sufrimiento antes de sentir los efectos positivos de un cuerpo desintoxicado y libre de dolores. Sus implicaciones, no obstante, son mucho más amplias tanto para el toxicómano como para un individuo sin  problemas de dependencias.

Los participantes en un ritual con la Iboga suelen relatar vivencias parecidas a las anteriormente mencionadas, diversos sucesos de sus vidas como el revivir traumas (incluidos del nacimiento), recuerdos de una gran carga emocional, accidentes, experiencias cumbre de muerte-renacimiento con los subsiguientes sentimientos de unidad cósmica, confrontación con recuerdos de anteriores encarnaciones o encuentros con antepasados, conocidos y/o desconocidos. Todas estas vivencias contribuirán, sin duda,  a transformar en profundidad a la persona para poder vivir una vida más plena y consciente de sí mismo y de su entorno vital y apreciar su entorno vital de una manera nueva y gratificante.

(Documentación recopilada y reelaborada por J. Díaz Marqués)



http://www.onirogenia.com

IBOGA. LOS HOMBRES DE LA MADERA



Compartir en Facebook

JONATHAN OTT. ENTEOGENOS Y CULTURAS

ENTEÓGENOS Y CULTURAS

Alucinógenos: Alucinar, divagar mentalmente acerca de cosas falsas.
Enteógeno: Generar la divinidad en nuestro interior.
Voy a hacer un esquema para el empleo tradicional de las plantas enteógenas, trazando así pautas para su provecho y aplicación a los problemas del presente.
Lejos de discernir una cara malévola en el consumo contemporáneo de estas plantas y sus derivados sintéticos, deberíamos estimular el sorprendente renacimiento arcaico que representa su redescubrimiento; en vez de consignar las sustancias que nuestros antepasados designaron como pharmacotheones o medicamentos divinos al mundo criminal, nos incumbe la tarea más difícil de fomentar su incorporación al seno de nuestra cultura.
Cierto es que los enteógenos nutrieron la cultura humana en su infancia y constituyeron la fuente universal de la cual fluyó la música, la danza, la filosofía, la poesía, sí, la religión misma.
Las palabras de R. Gordon Wasson escritas en 1960: “mientras emergía el hombre de su pasado bruto, hubo una etapa en la evolución de su conocimiento en la cual el descubrimiento de un hongo, o quizás fue una planta superior con propiedades milagrosas, representaba una revelación, un verdadero detonador para su alma, despertando sentimientos de temor y reverencia, gentileza y amor, hasta la altura más elevada que el ser humano es capaz de alcanzar”. Todos esos sentimientos y virtudes que el ser humano ha estimado desde entonces como el sumo atributo de su especie, le hacían ver todo lo que su ojo mortal perecedero no podía ver. También Wasson escribió acerca de lo que William Blake pensaba sobre las visiones: una visión no es como supone la filosofía popular, un fantasma o algo sin sentido, es la cosa más fina y más minuciosamente articulada que nuestro ojo mortal perecedero pueda ver.
Para hacer un uso digno y efectivo de los medicamentos divinos, enteógenos o substancias visionarias que nos legaron nuestros antepasados, nos conviene estudiar sus usos tradicionales para descubrir cómo aplicarlos a los problemas del presente.
Las plantas enteógenas tenían básicamente cuatro modalidades de uso en el mundo antiguo:
a) El uso solitario, extático. Realizado principalmente por chamanes y taumaturgos.
b) El uso terapéutico.
c) El uso comulgante durante ceremonias en masa.
d) El uso lúdico.

a) USO CHAMÁNICO:
Lo podemos designar uso psiconáutico, adoptando el neologismo de Jünger.
b) USO TERAPÉUTICO:
El uso más conocido de las plantas enteógenas es el uso psiconáutico, hecho famoso por la chamana mazateca María Sabina, de Oaxaca (México). En el verano de 1955 el entonces banquero americano R. Gordon Wasson fue iniciado en los sagrados misterios del hongo enteógeno psilocybe caerulenses por aquella mujer excepcional. El artículo subsiguiente de Wasson, “Psychic and the magic mushroom”, publicado en la revista popular Life 13 de mayo de 1957, es considerado como el catalizador principal del uso moderno extracientífico y no tradicional de las substancias enteógenas, y la así llamada “revolución psiquedélica” nació entonces. Gracias al trabajo infatigable de Wasson y de sus colegas, los hongos fueron identificados taxonómicamente y cultivados en laboratorio y sus principios activos, la psilocibina y psilocina, aislados y sintetizados. En el oficio digno pero humilde de esa pequeña mujer monolingüe que no había aprendido a leer y a escribir, Wasson reconoció la esencia de religión encarnada, el verdadero manantial de la historia cultural humana.
Hoy sabemos que los hongos enteógenos son de una distribución mundial cosmopolita y que el chamanismo es la religión primordial mundialmente difundida entre los pueblos preliterarios.
Wasson hizo un estudio antropológico con la chamana María Sabina, grabando una velada en cuatro discos fonográficos con importantes notas, comentarios y también traducciones del difícil idioma mazateco, este trabajo abre una ventana al mundo paleolítico de nuestros antepasados. La disección de un verdadero fósil cultural que sobrevivió con relativo vigor hasta la edad moderna.
De nuevo las palabras de Wasson: “viví siglos, milenios, hasta décadas de milenios, María Sabina era la chamana, el enfoque de las aflicciones y deseos del ser humano hasta atrás, atrás, atravesando la edad de piedra hasta Siberia, ella fue la religión encarnada, ella fue la hierofanta, la taumaturga, la psicopompa en cuya persona, los problemas y aspiraciones de innumerables generaciones de la familia de la humanidad encontraban su alivio, todo esto lo vi en la lumbre de ese fósforo solitario a la sombría luz que iluminaba los actos de María Sabina, la luz del fósforo pareció durar un eón y de repente se apagó”.
La práctica chamánica descubierta por Wasson, de inmemorial antigüedad, estaba en vísperas de apagarse también, desmoronándose al contacto con el mundo moderno y la palabra escrita. Wasson llegó a Huautla de Giménez, el pueblo de María Sabina, en la misma década que el alfabeto y la carretera. Wasson y María murieron en 1986, y la última generación de chamanes no contaminada por el contacto con el mundo exterior se encuentra moribunda, en muchos casos los chamanes antiguos han sido removidos de la faz terráquea con todo su ambiente cultural y botánico, todos víctimas del “progreso”.
Gracias a los trabajos de pioneros como Richard Evans Shultes, Gerard R. Dolmatoff y otros, sobre todo la iniciativa de Wasson, sabemos ya que el uso chamánico terapéutico de los enteógenos representa un aspecto general en el chamanismo. Lejos de ser confinado a Mesoamérica, tal uso se ha documentado a través de la cuenca amazónica y de los Andes en Sudamérica, a lo largo de los Estados Unidos, África y Eurasia, particularmente Siberia. En todos esos lugares, los fines terapéuticos predominan dentro del uso chamánico de los enteógenos. En un sentido amplio estas substancias funcionan como ayuda en la adivinación de las causas de enfermedades, así como fitoterapias en el tratamiento de padecimientos específicos.
En el mundo moderno, no hemos descubierto usos químicos terapéuticos para las diversas substancias enteógenas conocidas por la ciencia, sin embargo, éstas han mostrado mucho valor medicinal, debido a su capacidad para estimular áreas específicas del cerebro, los principios activos como la psilocibina tienen potencial en la medicina moderna para un tipo de adivinación de enfermedades neurológicas, diagnosis de problemas orgánicos del cerebro, combinada con técnicas exquisitamente sensibles como es la de sacar imágenes de la actividad cerebral por medio de resonancias magnéticas.
La psilocibina y otros enteógenos nos pueden ayudar a descubrir focos de función subóptima en el cerebro humano, pero el uso más prometedor de estas substancias se ha realizado en el ámbito de la psiquiatría y la psicoterapia.
En las dos décadas posteriores, desde que en 1943 A. Hofmann descubriera la LSD-25, hubo múltiples estudios acerca de esta substancia semisintética en la psicoterapia, empleándose en dos modalidades de tratamiento: terapia psicolítica –dosis bajas y repetidas-, terapia psicodélica –dosis altas y menos frecuentes-.
Un valor especial en la terapia enteógena, se realizó en el área de la terapia agónica –pacientes moribundos e incurables-, aparte de un demostrado valor como ayuda a la psicoterapia breve, en el intento de ayudar al paciente moribundo a enfrentarse a su cruel destino, los enteógenos mostraron una actividad totalmente inesperada, constituyendo así uno de sus valores más positivos.
En pacientes terminales de cáncer acompañado de intenso dolor, los enteógenos, en muchos casos, sirvieron como analgésicos de larga duración, quitando el dolor agudo completamente durante días o semanas después de una sola administración. En contraste con los opiáceos tenía dos ventajas: no eran adictivos y no creaban problemas de tolerancia. Desde luego el estudio del fenómeno de la analgesia psicológica extrafarmacológica efectuada por las medicinas divinas, merece un escrutinio científico a fondo, para entender los mecanismos de la analgesia enteógena. Otra aplicación de los enteógenos en la medicina moderna es la propensión de los chamanes a autoadministrarse los medicamentos. La medicina alopática carece de ese concepto para el médico y de buenas a primeras parece extraña la idea. La compañía farmacéutica Sandoz de Suiza, en cuyos laboratorios sintetizó Albert Hofmann la LSD 25 y la psilocibina, con los nombres comerciales de Delysid e Indocibin, concibió un uso tal para sus pharmacotheones –medicamentos divinos-: para el nuevo fármaco Delysid, bajo la rúbrica de indicaciones, Sandoz sugirió el empleo de Delysid –LSD 25- en psicoterapia analítica, así como en los estudios experimentales sobre la naturaleza de la psicosis, el psiquiatra, tomando Delysid, puede obtener una intuición sobre el mundo de ideas y sensaciones de sus pacientes mentales.
En esencia, Sandoz proponía al psiquiatra tomar LSD para acercarse al mundo del paciente, para ayudarle a adivinar las causas de la enfermedad. Exactamente el mismo uso adivinatorio que tenían y tienen los enteógenos entre los chamanes.
c) USO SACRAMENTAL:
Los enteógenos también se usaron en ritos comulgantes como elementos sacramentales, en la liturgia de las religiones organizadas, por ejemplo: el culto de los arios, escrito en los vedas, sobre una planta-dios-pócima llamada soma y usada como elemento central en ritos de sacrificios, en los cuales los sacerdotes se embriagaban con una pócima hecha de la planta que les llevaba al éxtasis.

Aún mejor documentado es el antiguo misterio de Eleusis, en el mundo griego. Durante casi dos milenios el misterio de Eleusis fue celebrado anualmente en la ciudad templo de Eleusis, cerca de Atenas. El anónimo himno a Deméter, del siglo IX a.C., y un fresco de Pompeya, es nuestra mejor fuente de información sobre estos misterios. Sabemos que los iniciados, cientos o miles a la vez, se reunían después de seis meses de ritos y sacrificios en un templo de Eleusis llamado Telesterión, donde tomaban una pócima llamada kikeón, que significa mezcla. Por los escritos de numerosos griegos eminentes, sabemos que los mistes o iniciados vieron la epopteia, una visión trascendental que fue novedosa, asombrosa, inaccesible a la cognición racional, como nos dijo Arístides durante el siglo II de nuestra era.
Estaba prohibido revelar detalles sobre la iniciación, Alcibíades fue condenado a muerte por haber profanado los misterios, preparar y beber el kikeón en Atenas. Hay evidencias que indican que Sócrates también fue condenado por profanar los misterios.
Quien fuera que hablara griego y tuviese el precio de admisión, equivalente a un mes de sueldo, podía presentarse para la iniciación pero solamente una vez en la vida. De la experiencia, lo único que no estaba prohibido decir, bajo pena de muerte, es que uno había visto ta-hiera –lo sagrado-. Habiendo pasado la noche en Telesterión, habiendo bebido el kikeón y presenciado la visión, el iniciado se convertía en un epoptes, uno que ha visto. Varios iniciados atestiguaron que fue la experiencia culminante de sus vidas.
Dos familias de hierofantes, los Eumólpides y los Kerikes, administraron el misterio durante dos milenios, y el secreto del misterio nunca fue revelado.
Cuando Wasson tuvo su primera experiencia de éxtasis enteógeno en 1955, se dio cuenta inmediatamente que había descubierto también el secreto de los misterios de Eleusis y del soma de los arios. Poco después Wasson escribió: “yo predigo que el secreto de los misterios se encuentra en las sustancias indólicas o bien derivados de hongos, plantas superiores o como en México, de ambos”.
Veintidós años después, en una conferencia, Wasson, con la ayuda de Hofmann y del filólogo de la universidad de Boston Carl A. Ruck, por fin presentó evidencias para su predicción. El himno homérico a Deméter describía la fundación mítica de los misterios, y mencionaba cómo Deméter rechazaba la oferta de vino y daba instrucciones para que le prepararan el kikeón, su pócima especial. La espiga de cebada era el símbolo de los misterios, la cual se cultivaba ampliamente por los alrededores de Eleusis. La teoría de Wasson, Hofmann y Ruck, queda recogida en el libro El camino a Eleusis, una solución al enigma de los misterios. Hofmann propuso que las propiedades enteógenas del kikeón procedían del hongo cornezuelo, que produce alcaloides tipo ácido lisérgico, el prototipo de la LSD.
El hecho que Deméter era llamada también “Erisibe”, que significa cornezuelo, da verosimilitud a esta teoría.
Volviendo a nuestros días, hay que decir que la iglesia nativa americana, con medio millón de miembros, usa el peyote como elemento sacramental, y en Brasil, el santo Daime usa la ayahuasca de la misma manera en su liturgia, como la santa hostia. De hecho, la hostia en la religión cristiana es un enteógeno placebo. Es una representación simbólica de la ingestión de un enteógeno primordial. Sin saber porqué los sacerdotes católicos siguen representando el uso inmemorial del sacramento verdadero del soma, amrita, ambrosía, kikeón, de los antepasados, o mejor dicho su equivalente en los tiempos precristianos en el Oriente Medio. Pero su placebo, su sucedáneo no tiene el efecto deseado, no da la ayuda farmacológica a la experiencia divina, la experiencia inefable que el kikeón proporcionó a los iniciados. No, ese sacramento postizo, esa patraña de hostia, requiere fe en la doctrina de la transubstanciación.
En contraste, el kikeón de los griegos, la soma de los arios, el hongo maravilloso de María Sabina, dan fe, son la prueba misma de la existencia del mundo del espíritu.
Sufrimos una crisis de fe en el mundo moderno, la crisis existencial, una devastadora crisis de culpabilidad, una separación del hombre con respecto a la creación. Máximos exponentes religiosos del planeta dicen que nos hemos desviado del sendero recto y estrecho de la religiosidad. Pero ¿acaso no serán nuestras religiones las que se han extraviado? ¿no son las religiones las que vagan lejos de la experiencia religiosa?
Jung dijo: “la religión es una defensa contra la experiencia de dios”, ¿no tenemos aquí la esencia del problema? Nos piden fe, sin ofrecer la prueba, nos ofrecen símbolos literalmente exangües en vez de carne y hueso.
Pero en el Telesterión de Eleusis, a los iniciados les fue otorgada una visión del fin de la vida, así como su principio divinamente concebido, como escribió el poeta Píndaro. Entonces el iniciado podría vivir en paz y morir con mejor esperanza, esto es lo que nos hace falta: la experiencia religiosa misma, y no la fe en su existencia. La esencia de la experiencia enteógena es el éxtasis; éxtasis: el retiro del alma del cuerpo.
En el estado extático, el bendito sujeto experimenta el Universo como energía, más que como materia. Blake escribió que la energía es deleite eterno.
Gracias a las ciencias físicas, sabemos que la energía y la materia son interconvertibles, de hecho el universo está compuesto de energía. La crisis ecológica se debe a que el ser humano percibe el universo como materia, como objetos de compra-venta y no como energía o espíritu, no como deleite eterno. Dedicados como estamos a tratar el planeta así, nos avergüenza saber que nuestro planeta vive y que cualquier lugar es un lugar sagrado. La tradición judeo-cristiana nos enseña que el hombre es una creación aparte, encargada de subyugar al mundo. Hay evidencias suficientes, científicas o no, que nos demuestran que esto es falso y nuestra experiencia diaria nos instruye que somos parte del ecosistema, un eslabón entre muchos en la red compleja de la vida. Nos urge cambiar nuestra orientación filosófica hacia el Universo, y los enteógenos son exactamente la medicina que requiere el ser humano hiper-materialista en el umbral del próximo milenio, un milenio que puede ser el comienzo de una nueva edad de oro, o la continuación y espantosa culminación de un cataclísmico holocausto biológico. Una vez más, las palabras de Wasson: “qué sensatos los griegos rodeando el misterio, esa ingestión de la pócima con secreto y vigilancia, lo que hoy se resuelve con una triptamina, fue para ellos un milagro prodigioso, inspirándolos a la poesía, la filosofía, la religión”. Quizás con todo nuestro conocimiento ya no necesitamos el hongo sagrado, o quizás lo necesitamos más que nunca. La madre Tierra sufre las consecuencias de todo este conocimiento moderno, especialmente la herencia judeo-cristiana que nos encarga de subyugar y dominar el planeta.
Como dijo el jefe Seattle:”la Tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la Tierra”.
Cualquier experiencia farmacológica, o no, que nos hace percibir como Blake, que todo lo que vive es sagrado, que todos somos hermanos y hermanas, negros y blancos, con dos patas o cuatro, con cien pies o sin pies, que el Universo, del cual somos una parte integral, es divino y sagrado; cualquier experiencia semejante puede ser de una importancia clave en ayudarnos a sobrellevar nuestro aprieto ecológico, una consecuencia inevitable de tratar al mundo como materia y no como energía divina.
Creemos que el uso contemporáneo espiritual de los enteógenos es una de nuestras mejores esperanzas para solucionar la crisis ecológica que amenaza el planeta y arriesga nuestra propia supervivencia, porque el homo sapiens se encuentra también en la lista de especies en peligro de extinción.
Necesitamos recobrar el misterium tremendum de la unión mística, el temor reverencial milenario que nuestros antepasados sintieron en la divina presencia, en el estado enteógeno que Wasson describió. La persona ebria de hongos está suspendida en el espacio y es un ojo desencarnado, que ve pero no es visto, de hecho la persona es los cinco sentidos incorpóreos, todos afinados a su máximo de sensibilidad y consciencia, todos entremezclados extrañamente a tal grado que la persona completamente pasiva se vuelve un receptor puro infinitamente delicado de sensaciones.
Mientras tu cuerpo yace en tu saco de dormir, tu alma es libre, pierde todo el sentido del tiempo, alerta como nunca antes, viviendo una eternidad en una noche, viviendo la infinitud en un grano de arena. Lo que has visto y oído queda grabado en tu mente para nunca ser borrado. Por fin sabes qué es lo inefable. Por fin sabes qué significa ÉXTASIS, ÉXTASIS.

Conferencia realizada por Jonathan Ott en la Casa América de Madrid en 1995.

Transcripción de José Luis García, 1998.

Compartir en Facebook

AYAHUASCA. ENTREVISTA A MARLENE DOBKIN de RIOS. ANTROPOLOGA, PIONERA EN ESTUDIOS DE LA AYAHUACA. (1970)

Un reciente reportaje-entrevista a MARLENE DOBKIN de RIOS (ANTROPOLOGA) casada con el artista Peruano-Amazonico YANDO RIOS.

Es una de las pioneras en los estudios de la Ayahuasca, que comenzo alrededor de 1970.


Compartir en Facebook

AYAHUASCA. LA EMPATIA CON EL CHAMAN

REPRODUCCION DE UN ARTICULO DE ARNALDO QUISPE, ME HA PARECIDO MUY INTERESANTE Y OPINO LO MISMO QUE EL.

Las ceremonias rituales de ayahuasca que se realizan en la cuenca amazónica presentan  un contexto tradicional de base que se ha enriquecido con la influencia de otras prácticas etnomedicinales propias y extranjeras. El “contexto” es el conjunto de elementos que normalmente se encuentran presentes en las ceremonias tradicionales enteógenas: el chamán, el ambiente, la ayahuasca, el ritual y el convidado. El chamán es el maestro de las plantas, que puede en algunos casos particulares ser reemplazado por un practicante experto o terapeuta de plantas sagradas. El ambiente natural de una ceremonia corresponde a la naturaleza misma de la planta: la Amazonía. En este caso, el ambiente podría modificarse pudiendo realizarse ceremonias fuera del contexto amazónico cuando se garantice principalmente la hoja de vida y trayectoria sensata del chamán. La ayahuasca es el elementos esencial para cuya prepararación se ha invertido mucha energía, tiempo y dedicación. Esta debe proceder de recursos humanos estrictamente confiables. El ritual es esencial e implica el “modus operandi” de una experiencia, que en este caso presenta un esquema simple: el antes (dieta y preparación del convidado), el durante (gestión y tecnología del chamán) y el después (integración de la experiencia). El convidado es una persona que presenta una motivación especial, que en términos chamánicos corresponde a un “llamado espiritual” por parte de las plantas maestras, esta persona en particular desea lograr elevados niveles de conciencia y realizar diferentes experiencias de introspección, que le permitirán conocer la matrix del dolor físico o emocional.

La empatía en términos terapéuticos es la relación de confianza entre paciente-terapeuta. Esta relación se sustenta en la autenticidad de las partes, en los sanos principios y valores del terapeuta (parte expectante sana). En psicoterapia se requiere de un contrato terapéutico para proteger esta relación de confianza a fin que tenga propósito para el cliente o paciente. El terapeuta es una persona calificada con habilidades, experiencia y conocimiento que goza de reputación y solidez moral, sin la cual difícilmente un paciente podría animarse a realizar terapia o simplemente confiar su vida privada. La confianza es un elemento clave en psicoterapia y aún más en las relaciones familiares, conyugales, parentales y amicales.

Del mismo modo, en las ceremonias con plantas sagradas como la ayahuasca, la confianza con el chamán –que asume el rol terapéutico- es un elemento clave en las sesiones. Es difícil imaginar una sesión de trance profundo sin la presencia de una persona guía o de soporte. Como bien sabemos, en momentos en que el trance es profundo y el convidado está pasando por un momento de extrema sensibilidad, en donde probablemente se encuentra con los canales energéticos abiertos e influenciable por el ambiente externo, resulta de factor clave la presencia del cuidador o chamán que lo ayuda a afrontar, superar y restablecer la noción de la realidad. En esos precisos momentos en que la persona se encuentra vulnerable y con mucha debilidad, los masajes, maniobras corporales, cantos (icaros), sopladas, sonajadas (shacapeadas) y el habla mismo del maestro ayahuasquero, hacen posible que la persona encuentre un aliado muy fuerte que le permite continuar su viaje personal con sigular éxito. La ayuda del maestro llega cuando tiene que llegar, en el momento justo y el convidado así lo siente. La presencia del maestro es fundamental para realizar un viaje sano, adecuado y con propósito.

En momentos en que se pasa dificultad en las sesiones con plantas sagradas el rol que desempeña el maestro o chamán resulta clave para reequilbrar el paso de la experiencia enteógena a lo cual llamamos trance. El trance es en período en el cual por medio de la influencia de experiencias extremas o la ingesta de plantas de poder los convidados realizan su viaje de exploración de conciencia, un paso que corresponde con la espiritualidad o esencia de la vida. Esta toma de contacto es una rica experiencia de introspección que permite lograr diversos niveles de autoconocimiento y adquirir un poder personal vinculado al desarrollo de habilidades dormidas pero potenciales, como la intuición, la visión, la anticipación, la agudeza y la precisión. La toma de contacto con la visión interior inunda de creatividad y de imaginación a la persona que bien podría decirse tiene todo el derecho de lograr estados ampliados de conciencia. Numerosos artistas plásticos, músicos o de literatura, han elevado su potencial creativo con la ingesta de plantas maestras.

En el desarrollo de la experiencia de trance extático se identifican variables sobre las cuales el convidador, chamán o terapeuta realizan una labor de soporte que brinda la garantía y seguridad de realizar un viaje de competencia, de calidad y gestión visionaria. En momentos cuando las plantas hacen efecto visionario, la labor de desprendimiento y atención personalizada permiten una experiencia muy rica que comienza a cobrar sentido y valor medicinal por parte del convidado. Las mejores experiencias de toma de plantas se realizan precisamente individualmente o con grupos pequeños que permitan que el chamán logre desplazarse y atender de la manera más eficaz y oportuna a cada participante.

En las sesiones con ayahuasca el llamado “mal viaje” es una experiencia fuerte, dolorosa, en donde la persona sobrepasa el mundo de las visiones, por el cual –probablemente- las plantas ejercen una función tóxica antes que terapéutica. El mal viaje corresponde a una pequeña sobredosis que puede ser controlada por un chamán experto. Pero por sobre todo debe prevenirse anticipadamente con una adecuada selección de maestro, ceremonia y contexto en general. Una labor importante preventiva puede permitir que el chamán ayude oportunamente al convidado a afrontar el llamado mal viaje. Los convidados refieren mal viaje cuando se sientes invadidos por figuras antropomorfas o zoomorfas, que luego identifican como demonios y animales de aspecto monstruoso. En otros casos, podrían ser tolerados con una adecuada guía algunos episodios psicóticos temporales de deformación de la realidad, de inversión de roles, de escenificación de sucesos que la persona no logra relacionar, ni mucho menos integrar con la vida de vigilia, situaciones que en el mejor de los casos -con un adecuado acompañamiento- podrían ser fuente de oportunidad (autoconocimiento) antes que amenaza (huida de la salud).

Sin la presencia de la persona de soporte, del maestro de las plantas, terapeuta o chamán que goce de la reputación, experiencia y conocimiento, es poco probable que sean factibles experiencias enteógenas de calidad o de trance extático. Ciertamente el viaje es personal desde el momento en que uno decide participar en una ceremonia y todo cuanto suceda tiene un alto matiz subjetivo: miedos, angustias, estrés y dolor. La labor del chamán convidador es esencial para ayudar a que la persona se sienta segura y protegida cuando las circunstancias así lo requieran.

http://www.icaroterapia.org

Compartir en Facebook

AYAHUASCA Y ENTEOGENOS. INSPIRACION MUSICAL

APARTADO CREADO PARA PRESENTAR VIDEOS MUSICALES, INSPIRADOS EN LA AYAHUASCA Y ENTEOGENOS.

DANZA DE LOS PEYOTEROS
http://youtu.be/SiLSBeqqHAQ

http://youtu.be/a7JWkK_sJ5Q

CELL. Under Your Mind

http://www.youtube.com/watch?v=ibSHGzd3qQg&feature=uploademail

INVISIBLE REALITY.  Obsessive

http://www.youtube.com/watch?v=VJ7rH1ND86Y&feature=uploademail

PSYCHO TRONIC INTERFACE TO GOD

http://www.youtube.com/watch?v=fB-PE9fMFAM&feature=share

CALIDO-DAYDREAM (Joes Chill Mix)

http://www.youtube.com/watch?v=Q0V3CYWXeOM&feature=player_embedded#at=44

Psyometry-My Shipibo inspired designs.


MEDICINA


PHUTUREPRIMITIVE-DARKNEES + AYAHUASCA DMT TRIP

http://www.youtube.com/watch?v=pgDwVSw3O7w

EL SOL DE ACUARIO. JORDI FERRER


PASEO DEL MAPACHO. JORDI FERRER

http://www.youtube.com/watch?v=pvPbwKWdfL0

EL CANTO DE LA HECHICERA. JORDI FERRER

http://www.youtube.com/watch?v=7gPp46IyU4U

1200 MICS-AYAHUASCA

http://www.youtube.com/watch?v=HkUjQZ8yT8k


AYAHUASCA SAGRADA

http://www.youtube.com/watch?v=o1qjbsi4Cf8


SOÑANDO CON EL SOL

VIAJE DE AYAHUASCA GODSPEED

http://www.youtube.com/watch?v=qmledXBSBxU

EXPERIENCIA MINIMA PSY TRANCE

http://www.youtube.com/watch?v=kZiBtrXnWUI

PEYOTE

http://www.youtube.com/watch?v=ZujlIus-iCI

CREMA-SUNSHINE OF YOUR LOVE

http://www.youtube.com/watch?v=nPJL96fbV5Q

AYAHUASCA III

http://www.youtube.com/watch?v=EKFlHE2U3x8

IMAGENES. MUSICA. CHAMANISMO. AYAHUASCA

http://www.youtube.com/watch?v=jWQ5VlLm8ro

AYAHUASCA. VIDEO DE EXPRESION LIBRE

http://www.youtube.com/watch?v=olwa_GwJbJg

2012

http://www.youtube.com/watch?v=9O-1HOh6rbs

DANZA CHAMANICA. AYAHUASCA

http://www.youtube.com/watch?v=mqNWLwbuH18

AYAHUASCA SESSION’S

http://www.youtube.com/watch?v=LX41xUwMg84

AYAHUASCA. DMT. KUNDALINI

http://www.youtube.com/watch?v=sE_O9RDuxy8

MAGIC MUSHROOMS

http://www.youtube.com/watch?v=wlSj7SVnAz8

MARIHUANA

http://www.youtube.com/watch?v=g3uSc3GKK8E

http://www.youtube.com/watch?v=iYBQoMHkdfA

PSYDANCE

http://www.youtube.com/watch?v=69fgNJ5hGYM

SOUND, BRAIN WAVES AND DIMENSIONS

http://www.youtube.com/watch?v=_oDdpSr0dTk

NATURAL HALLUCYNOGEN

http://www.youtube.com/watch?v=vzSRVgF501M

MELODIA DE OTRO MUNDO

http://www.youtube.com/watch?v=PeQuD1_GUGM

OTHERS WORLDS AYAHUASCA/DMT ANIMATIONS

http://www.youtube.com/watch?v=0U08pzoPCiw

PINEAL GLAND ACTIVATION-DEEP AMBIENT

http://www.youtube.com/watch?v=wXc3IRlqB6k

MYTHEMATICA-QUANTUM THOUGT

(CEDIDO POR JOSE LUIS GARCIA)

http://www.youtube.com/watch?v=lPNYqe_AY_U

HALLUCINOGEN-LSD

http://www.youtube.com/watch?v=fH_8e9JYtRs

THE COLOURS OF TIP

http://www.youtube.com/watch?v=PLhtSJdHPJM

AYAHUASCA

http://www.youtube.com/watch?v=rPAnKMcm2BM

AYAHUASCA

(CEDIDO POR CHELO LORENZO)

http://www.youtube.com/watch?v=dhKybFooqiA

2012 DMT ANIMATION

http://www.youtube.com/watch?v=z-ubLKuE1HQ

TORMENTA DE ACIDO

http://www.youtube.com/watch?v=hkbrJOnHyss


*SI CONOCE ALGUN OTRO VIDEO SIMILAR, SE AGRADECERA SI FACILITA EL ENLACE O LA INFORMACION. GRACIAS*http://youtu.be/a7JWkK_sJ5Qhttp://youtu.be/a7JWkK_sJ5Q

Compartir en Facebook

AYAHUASCA. ENTEOGENOS. DMT

EL DMT ES UNO DE LOS COMPONENTES ACTIVOS DE LA AYAHUASCA Y SE ENCUENTRA PRESENTE EN TODA LA NATURALEZA
http://vimeo.com/48728409

Compartir en Facebook

AYAHUASCA Y ENTEOGENOS. DIBUJOS ANIMADOS

AYAHUASCA Y ENTEOGENOS. DIBUJOS ANIMADOS

He creido oportuno abrir este apartado para presentar algunos videos de animación/dibujos animados sobre el mundo de los enteogenos y de las plantas medicinales.

Realmente, alguno de ellos es muy interesante y capta la esencia de este mundo psicoactivo.

La Semilla (The Seed) from Mansion Becquer on Vimeo.

ANIM_PROJECT (Experiencias Ayahuasca)

AYAHUASCA. ANIMACION. SERGIO RICARDO IVALDI

AYAHUASCA. ANIMACION DE GRIO

ALBERT HOFMANN. DESCUBRIMIENTO DEL LSD. “A BICYCLE TRIP”

AYAHUASCA

EN MEMORIA DE PABLO AMARINGO. PINTURA AYAHUASCA. FALLECIDO EN PUCALLPA 16 NOVIEMBRE 2009

HUICHOL. EL VIAJE MISTICO. ANIMACION MEXICANA

ALEX GREY. ANIMACION

STONED APE THEORY

“SI CONOCE ALGUN OTRO VIDEO SIMILAR, SE AGRADECERA SI FACILITA EL ENLACE O LA INFORMACION. GRACIAS”

Compartir en Facebook

Vídeos Enteógenos

Compartir en Facebook