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PLANTAS SAGRADAS. Michael Winkelman

PLANTAS PSICOINTEGRADORAS: SU ROL EN CULTURA, CONSCIENCIA Y SALUD HUMANA.

Michael Winkelman

Plantas Psicointegradoras: Su Rol en Cultura, Consciencia y Salud Humana

Abstracto

Las “plantas sagradas”, que a menudo se les llama alucinógenas y psicodélicas, han jugado un importante papel en sociedades antiguas y contemporáneas, evocando poderosas reacciones espirituales, emocionales, sociales y cognitivas. Su importancia para la humanidad se ha atestado gracias a descubrimientos en varias áreas: investigación etnográfica en patrones de uso interculturales, observaciones clínicas de sus efectos y propiedades terapéuticas; estudios neurofisiológicos de laboratorio sobre su rol como neurotransmisores; y estudios y teoría de consciencia. Estudios interculturales de tradiciones que utilizan estas substancias como terapia, e investigación neurobiológica en sus mecanismos de acción, han avanzado considerablemente en las últimas décadas. La integración de esta investigación desde sus efectos biofisiológicos hasta psicoculturales y niveles cognitivos ha contribuido al desarrollo de nuevas perspectivas. Esta aproximación neurofenomenológica sugiere que estas substancias han de ser referidas como “piscointegradoras” (de psique, que significa mente, alma y espíritu), basado en sus propiedades comunes neurofisiológicas y experienciales. Su importancia yace en la activación de procesos emocionales y personales del sistema límbico y cerebro paleo mamífero donde subyace la identidad personal, el apego y creación de lazos afectivos, estabilidad emocional, convicciones y creencias y su integración con procesos de la neocorteza.

Los psicointegradores estimulan la integración de protomentaciones corportamentales y dinámicas socio-emocionales con raciomentaciones basadas en el lenguaje, representaciones egóicas e identidad personal. Estos efectos fisiológicos basados en la bioquímica pueden forzar: reacciones emocionales, consciencia de memorias reprimidas, integración de procesos emocionales y racionales, y la resolución de conflictos a través de la integración de diferentes sistemas funcionales del cerebro. Este volumen provee una amplia visión de los psicointegradores y las bases para su uso constructivo. La primera sección provee un marco teórico para comprender la importancia y significado de estos psicointegradores. La segunda sección cubre perspectivas clínicas y sociales sobre sus usos y efectos, particularmente como ha sido estudiada por la medicina occidental. La tercera sección provee ejemplos etnográficos de tradiciones contemporáneas que atestan los roles positivos y funciones psicointegradoras que pueden jugar en las sociedades humanas. Esta introducción provee un marco neurofenomenológico para evaluar estas sustancias.

Contenidos

Introducción

(Visión General)

1.       Clasificando Plantas Sagradas

(Clasificaciones Químicas y Botánicas – Alucinógenos y Psicodélicos- Efectos Holotrópicos y Psicointegradores)

2.       Uso Prehistórico e Intercultural de Plantas Psicointegradoras

Patrones Prehistóricos – Patrones Comunes Interculturales – Orígenes de la Experiencia Religiosa – Diferencias Societales del Uso de Plantas Psicointegradoras – Funciones Psicosociales de Plantas Psicointegradoras – Resumen)

3.       Funcionamientos Neurotransmisores, Psicointegradores y Organísmicos.

(Psicointegradores y Neurotransmisores – Neurotransmisores y Neuromodeladores – Seratonina, Psicointegradores tipo LSD y Receptores Serotonérgicos – Acetilcolina)

4.       Efectos Macroniveles Psicointegradores Tipo LSD

(Aspecto Psicointegrativos de ASC – Estudios Clínicos de Psicodélicos – Efectos Generales de Psicointegradores tipo Seratonina.

5.       El Rol de las Plantas Psicointegradoras en Sistemas Funcionales Cerebrales y Consciencia.

(Paleomentación: Protomentación y Emotomentación – La Neocorteza y Viejas Formas de Consciencia.

6.       Conclusiones

7.       Literatura

Introducción

Las “plantas sagradas”, esas substancias muchas veces llamadas psicodélicas y alucinógenas, han jugado importantes papeles en las sociedades humanas históricas y prehistóricas. Estas substancias generalmente se han visto como fuentes centrales de inspiración espiritual, participación mística y transformación psicoterapéutica. En contraste con estos frecuentes usos e interpretaciones, las sociedades industriales modernas han tenido poco interés o inquietud sobre estas sustancias hasta que emergieron rápidamente en la atención pública durante las crisis culturales de los años 60. Las drogas psicodélicas aparecieron en la consciencia pública como un aspecto central de un movimiento contracultural que desafiaba a los valores y supuestos de las corrientes principales. Su interpretación como fuente de experiencia espiritual chocaba con los valores y agendas societales centrales, conduciendo a debates nacionales e internacionales con respecto al uso apropiado de sustancias psicoactivas. En una reacción social dramática en contra de estas sustancias y las amenazas que representaban, muchos en los gobiernos, ciencias y medicina las condenaron. Estas sustancias fueron proscritas en todo el mundo, con prohibición total de su uso en terapias humanas e investigaciones hasta muy recientemente.

La comprensión de estas sustancias desde niveles biofisiológicos y psicoculturales, sin embargo, ha avanzado considerablemente en las últimas décadas. Esto abarca desde estudios en animales sobre interacción neurotransmisora y neurofisiología comportamental a investigaciones interculturales y etnográficas sobre patrones de uso y propiedades terapéuticas específicas. Esto ha proporcionado una base para el reconocimiento de la fundamental importancia de una aproximación neurofenomenológica para comprender sus propiedades, como se ilustra en esta introducción que integra la neurofisiología, psicobiología, teorías y estudios de consciencia, observaciones clínicas, estudios etnográficos, y patrones interculturales de su uso. La integración a suministrado la base para mi introducción del término “psicointegrador” (de psique: que quiere decir alma, espíritu y mente) para referirse a estos efectos.

Abundante evidencia indica que estas sustancias psicointegradoras ofrecen importantes perspectivas sobre religiones del pasado y desarrollo cultural, y provee fuentes para el futuro de la humanidad. Los psicointegradores han evocado poderosas experiencias espirituales y proporcionan inspiración para la institucionalización de sentimientos y actividades religiosas. Las sociedades tienden a tomar fuertes posiciones morales y religiosas con respecto a los psicointegradores, conduciendo a la prohibición y persecución de sus usuarios, tanto a la institucionalización como en sus aspectos religiosos y terapéuticos.

Recientes participaciones individuales, grupales y societales en el uso e plantas psicointegradoras han ilustrados los poderosos efectos continuados que estas sustancias tienen sobre creencias, emociones y motivaciones, provocando movimientos religiosos y oposiciones organizadas sobre motivos religiosos. El conflicto societal sobre la legítimo rol de plantas psicointegradoras a llevado a la Corte Suprema de Estados Unidos a tomar decisiones que dejan de lado las garantías constitucionales de libertad religiosa y la separación de iglesia y estado permite que al estado legislar en contra de la religión, estableciendo la ilegalidad de un sacramento, peyote. Los poderosos efectos que estas sustancias tienen sobre creencias y comportamiento han afectado incluso a la investigación científica, con partidarios y opositores del uso de estas sustancias acusándose mutuamente de parcialidades personales y agendas con motivaciones religiosas.

Hay muchas razones por lo cual es importante entender los efectos de estas sustancias sobre humanos, individual y culturalmente y en términos de relaciones sociales y espirituales. Los poderosos papeles que estos psicointegradores han jugado en el desarrollo, innovación y prácticas religiosas, tanto como en una gama fenómenos y reacciones sociales y personales, persistirán.

La continua reocurrencia de estas experiencias es inevitable debido a los psicointegradores que se dan naturalmente y la existencia de experiencias similares endógenamente inducidas. El uso humano de las potencialidades de los psicointegradores y su prevención de abuso requiere una comprensión informada de su naturaleza y efectos, en lugar de reacciones basadas sobre prejuicios e ignorancia. Este volumen proporciona una contribución hacia el entendimiento de psicointegradores, las bases psicobiológicas de sus efectos y sus roles en la, cultura, religión y conciencia humana. La introducción provee un amplio resumen interdisciplinario que desarrolla una perspectiva neurofenomenológica. Está basada en un entendimiento de las propiedades bioquímicas y psicodinámicas de estas sustancias que explican sus usos y efectos en la experiencia humana. Esta integración de conocimiento de la acción neurofisiológica de estas sustancias con sus usos interculturales nos provee de una base para referirnos a sus efectos como psicointegradores.

Los importantes roles de las plantas psicointegradoras en el desarrollo cultural y religioso están ilustrados en datos históricos y prehistóricos interculturales en sus funciones centrales en actividades religiosas y espirituales. Los patrones interculturales similares reflejan su base neurofenomenológica, manifestada en las interpretaciones similares sobre sus propiedades terapéuticas, religiosas y terapéuticas. Como indicó LA BARRE (1972), la comprensión de sus efectos farmacológicos permite iluminar su papel central en muchas culturas como un fuente de inspiración espiritual y religiosa, éxtasis chamánico y experiencia visionaria.

Los efectos de los psicointegradores sobre procesos cerebrales, percepción, emoción y cognición deriva de su similitud a neurotransmisores, y de su habilidad de evocar experiencias derivadas de estructuras neurofenomenológicas subyacentes del mente/cerebro humano. La cercana similitud física de psicointegradores a neurotransmisores naturales les permite tener efectos poderosos sobre las funciones mentales y psicológicas y revelan estructuras naturales de la mente humana a través de la fisiología del cerebro (ver artículos por GROF y NARANJO este volumen).

El rol más fundamental de psicointegradores se comparte con otros modos de inducir estados alterados de consciencia (ASC), y su institucionalización en sociedades humanas. Esto está representado en el chamanismo y prácticas de sanación relacionadas con ASC encontradas en todas las culturas (sanadores chamánicos), reflejando la institucionalización universal del potencial psicobiológico de ASC (WINKELMAN 1986ª, 1986b, 1990, 1992). Las plantas psicointegradoras tiene roles centrales en las prácticas de estos sanadores chamánicos, muchas veces sirviendo como medios centrales para inducir ASC en su entrenamiento, y en rituales de sanación de comunidades. El papel de estos ASC está en sus efectos funcionales, vinculados con los cambios fisiológicos que facilitan la sanación y adivinación. La presencia universal de ASC en prácticas de sanación chamánicas está basada en fisiobiología, derivada de las características de la fisiología humana y los efectos funcionales sistémicos de ASC. Los psicointegradores y otros procedimientos de inducción de ASC tienen efectos sistemáticos sobre el sistema nervioso autonómico, caracterizado por el patrón de descargas del sistema límbico induciendo sincronización y coherencia interhemisférica, e integración límbica-corteza (MANDELL 1980, 1985; WINKELMAN 1986ª, 1991b, 1992). Esto integra funcionamiento cerebral de niveles cognitivos neurofisiológicos en modos que permite la manifestación de potencial específico humano. Estos potenciales de la consciencia humana están reflejadas en las fisiologías transpersonales y tradiciones contemplativas de muchas escuelas esotéricas Orientales de pensamientos y prácticas (ejemplo, Budismo). El uso intercultural de plantas psicointegradoras también estimula estos potenciales y sirvió como uno de las fuentes originales de sanación y religión humana basada en ASC.

Las similitudes interculturales en el uso de muchas plantas y las experiencias e interpretaciones comunes requieren una explicación neurobiológica. Una visión general de las acciones neurotransmisoras de los psicointegradores provee una base para explicar las similitudes interculturales en su uso. Datos neuronales y experienciales sugieren que las sustancias psicointegradoras tienen la capacidad de evocar respuestas integrativas del organismo. Los efectos de psiconintegradores sobre experiencia y procesamiento sensorial, comportamental, emocional, cognitivo y psicodinámico son repasados (reviewes) para ilustrar sus ventajas adaptativas en estimulación de procesamiento integrativo de información.

Vista General del Volumen

Este volumen proporciona una contribución hacia el entendimiento sobre los psicointegradores, las bases fisiobiológicas de sus efectos, su rol en la consciencia, religión y cultura humana. La introducción provee un amplio resumen interdisciplinario para poder desarrollar una perspectiva neurobiológica basada en una comprensión de los efectos bioquímicos y psicodinámicos de estas sustancias lo que explica sus usos y sus efectos en la experiencia humana. La primera sección de artículos introduce marcos teóricos para comprender la importancia y significancia de estos fenómenos con el contexto más amplio de la consciencia humana. La segunda sección provee perspectivas desde la medicina Occidental sobre los efectos de estas sustancias. La tercera sección cubre ejemplos de tradiciones contemporáneas del uso de sustancias de plantas psicointegradoras que ilustran las funciones y roles positivos que juegan en la cultura humana y psicodinámicas individuales.

La orientación teórica de la primera sección provee un contexto para ubicar las experiencias inducidas por psicointegradores en el contexto más amplio de investigación y teoría de consciencia. La investigación impulsada por psicointegradores ha proporcionado nuevas perspectivas sobre la naturaleza de la consciencia humana, revelando información sobre la estructura del cerebro/mente que tiene significancia teórica y práctica. Como indicó GROF, el fenómeno revelado en investigación de consciencia y por los efectos de drogas psicodélicas no puede ser explicado por modelos de consciencia derivados de la psicología Freudiana o medicina Occidental. GROF ha proporcionado modelos alternativos de la naturaleza de la consciencia humana, derivados de su investigación clínica sobre ejercicios de respiración psicodélicos y holotrópicos. El artículo de GROF detalla los reinos transbiológicos de los niveles de experiencias perinatales y transpersonales y su relevancia para el conocimiento de los seres humanos sobre sí mismos y el universo. Su trabajo ha proporcionado los medios para explorar un nivel de consciencia biográfico y tratar terapéuticamente memorias y conflictos incrustados en este nivel. Como indicaron GROF y NARANJO, las experiencias religiosas y espirituales inducidas por psicointegradores no son únicas de estas sustancias, reflejando principios generales de ASC y sus psicodinámicas. NARANJO examina la utilidad de los psicointegradores en la exploración de la mente y consciencia humana, sugiriendo que los psicodélicos activan el fenómeno Kundalini, un alto nivel de auto regulación orgásmica resultando de la suspensión del ego y la activación de estructuras mentales. Su análisis de experiencias psicodélicas a la luz de de la experiencia de avanzados meditadores ilustra que las sustancias psicodélicas activan estructuras de la mente humana. NARANJO también recalca la importancia de que la activación de estas estructuras a través de drogas es diferente a las capacidades que los meditadores logran a través de las rigurosas disciplinas que siguen. KNIPPER indica que las influencias creativas y constructivas de las sustancias psicodélicas como manifestadas en el arte religioso de muchas culturas. Pero con la visión general de KNIPPER ilustra, estas influencias creativas están mediadas por dinámicas piscoculturales. La experiencia inducida por psicointegradores puede ritualísticamente guiar al potencial creativo en patrones tradicionales, o por el contrario, liberar al artista de las restricciones culturales tradicionales. Las necesidades culturales y personales de expresión pueden ser incrementadas por el uso de estas sustancias.

La segunda sección de artículos proporciona una visión general de investigación clínica sobre estas sustancias y sus implicaciones sociales y profesionales más amplias. El artículo de YENSEN revisa los principales paradigmas que han guiado el uso de agentes psicodélicos en humanos. Explora el uso de sustancias psicodélicas en términos de cuatro puntos de vista o paradigmas: chamánico, psicotomimético (imitación de psicosis), psicolítica (disolución de la mente), y psicodélica (inductor de experiencias místicas). Evalúa las influencias del contexto externo y factores internos (set and setting) que determinan los resultados con estas sustancias y provee sugerencias para el uso de clínicos/experimentadores en entrenamiento. GROB y BRAVO examinan las lecciones aprendidas en el pasado de la investigación humana con alucinógenos para proveer guía para las investigaciones humanas futuras y evaluar las actuales tendencias e investigaciones. Ellos miran la historia de la represión política y médica de alucinógenos y las implicaciones de autorización formal reciente para la investigación humana con alucinógenos por las agencias reguladoras de Estados Unidos. Los estudios contemporáneos recientemente iniciados y las limitaciones impuestas sobre estos estudios son revisadas para ilustrar el desarrollo en estas áreas. El artículo por GASSER provee una visión general del desarrollo de la psicoterapia psicolítica en Suecia. Su estudio y seguimiento a largo plazo y el uso de clasificaciones WHO provee la base para la evaluación de tipos de paciente que probablemente puedan ser ayudados por el proceso terapéutico. El artículo de NEBELKOPF describe los efectos de LSD y prácticas de sanación chamánicas en el servicio humano en Estados Unidos a través de seguir la carrera de servicios humanos de un Chamán/Sanador. NEBELKOPF examina las clínicas gratis y comunidades terapéuticas que se desarrollaron en respuesta a la revolución psicodélica y las respuestas sociales más amplias. Concluye con una exanimación de las contradicciones de nuestras leyes de drogas y la implicación para planificación y reforma de la salud pública. PASSIE provee una visión histórica del desarrollo de investigación piscolítica en países Escandinavos. Enfatiza el desarrollo de indicadores más precisos para el tratamiento, y los descubrimientos generales sobre mejoras en el progreso de pacientes por medio de terapia que fue logrado con la aproximación psicolítica.

La tercera sección del libro provee perspectivas sobre el uso cultural de plantas psicointegradoras, principalmente con las Américas. SCHULTES y WINKELMAN revisan los principios bioactivos y aplicaciones terapéuticas de siete grandes familias de plantas alucinógenas usadas en las culturas indígenas de las Américas. Los datos etnográficos proveen

Una base para generalizaciones sobre el patrón de uso de psicointegradores e ilustra una amplia gama de aplicaciones de estas plantas, incluso con las mismas especies. Tradiciones farmacológicas y rituales de sanación altamente desarrollados usan selectivamente factores de set y setting, tanto como variaciones farmacológicas a través de las especies, para obtener una gama de efectos. Los patrones de uso sugieren que la importancia de la planta psicointegradora está en la habilidad para asistir adaptación a una amplia variedad de circunstancias y condiciones. GROISMAN y SELL analizan los aspectos sociales y terapéuticos del ritual y uso religioso del brebaje psicoactivo Santo Daime (Banisteriopsis spp.) por grupos en Brasil que se organizan a sí mismos en comunidades. Investigan las concepciones de salud y enfermedad y el mundo simbólico para construir un modelo sociocultural y neurofenomenológico que explica la efectividad del sistema de sanación del Daime en términos de los efectos neurobiológicos que establece un equilibrio y mantiene el bien estar. El papel de MABIT, GIOVE & VEGA discute la adaptación de ayahuasca en el tratamiento de adictos a la cocaína en el Amazonas peruano. Su aproximación ha adoptado cuidadosamente los procedimientos tradicionales, incluyendo dietas y abstinencia para poder incorporar completamente la sabiduría sanadora de estas antiguas tradiciones. Su análisis indica que las plantas piscoactivas no son más que uno de los ingredientes esenciales en el proceso de terapia general. Su artículo detalla el largo proceso de desintoxicación y la terapia basada en plantas y rituales. El artículo de RÄTSCH revisa los usos contemporáneos e históricos de hongos Psylobe como agentes enteogénicos. El creciente uso de estas sustancias en culturas Occidentales para la auto-exploración, desarrollo místico y espiritual, mecanismo de solución de problemas es discutido en términos de estar “volviendo” a una tradición cultural. RÄTSCH caracteriza la estructura ritual básica de este culto enteogénico moderno al hongo que él ha observado en todo el mundo. GARTZ provee una consideración de la historia de los usos de hongos psylocybin y los problemas asociados con su aplicación en terapia. GARTZ discute el rango de respuestas psicológicas, incluyendo estados psicóticos y micofobia. Mientras no hay preocupaciones por toxicidad por estas especies, se confunde fácilmente con especies que sí tienen efectos tóxicos. JACOBS evalúa el uso del género Datura entre las poblaciones aborígenes de Norteamérica. Demuestra que era usado con motivos religiosos, ceremoniales y medicinales y aplicado de distintos modos que reflejan un entendimiento y control de sus efectos peligrosos. Estos grupos distinguían el uso individual de Datura con motivos médicos y adivinatorios del uso grupal de ceremonias de iniciación. El efecto de la datura de producir funciones de amnesia retrógrada como un medio de separación para transformación social. SANCHEZ-RAMOS & MASH provee una revisión de la farmacoterapia de la dependencia de drogas con ibogaína, un alcaloide psicoactivo extraído de la corteza raíz de Tabernanthe iboga. Revisan su uso entre las gentes de África Occidental y el desarrollo de su uso en la medicina Occidental.  Comenzó a ser usada por grupos de rehabilitación de adicciones como un medio de interrumpir las dependencias estimulantes y opiatas.  SANCHEZ-RAMOS & MASH reportan en sus evaluaciones pre-clínicas del potencial de la ibogaína para tratar dependencia a las drogas en estudios para evaluar su seguridad, metabolismo y farmacoquinéticos. El artículo de ANDERSON se refiere al uso del cactus peyote (Lophophora williamsii). Revisa las propiedades botánicas y bioquímicas de las especie, junto con su temprano uso por los médicos occidentales. Ha habido uso clínico limitado de mescalina, pero el peyote es ampliamente usado como una importante medicina por la iglesia Norteamericana Nativa. La conclusión por ANDRITZKY & TREBES evalúa los potenciales constructivo visionario, creativos y sanadores de los alucinógenos en sociedades industriales. Los potenciales usos de estas sustancias son ilustradas por los experimentos con drogas de Holanda, auto experimentación por psiquiatras y enfermeras, en cursos para artistas y administradores y por otros que los usan para obtener perspectiva y aprendizaje. Las lecciones aprendidas de la despenalización de drogas en Holanda, combinado con perspectivas de culturas que tradicionalmente usan terapias basadas en alucinógenos, sugiere direcciones para soluciones a problemas persistentes de abuso y adicción de drogas. Los fenómenos de drogadicción son analizados como un resultado de la falta de experiencias con alucinógenos guiadas legalmente.


1. Clasificando las Plantas Sagradas

Existe una plétora de términos y diversos referentes a los psicointegradores –psicomiméticos, psicodislépticos, fantástica, delirante, psicodélica (manifestada en la mente), alucinógenos, enteógeno, misticomimético, euforoalucinógeno y otros- y no hay consenso sobre cual, si es que alguno, apropiado. Existe un considerable desacuerdo sobre el significado del término básico y los efectos o clases de sustancias que delimitan, incluso entre esos especialistas que han dedicado sus carreras a estudiar estas sustancias. Incluso hay desacuerdo sobre la naturaleza de los efectos básicos. STAFFORD (1992) sigue corrientes actuales al titular su libro ENCICLOPEDIA PSICODELICA, pero ANDREW WEIL (1992) indica en el prefacio del libro de STAFFORD que él no incluiría como psicodélicas a muchas de las plantas mencionadas por STAFFORD. WEIL prefiere restringir el uso del término psicodélico a los “verdaderos psicodélicos”, las indolas y fenetilaminas, que estimulan conductos de serotonina y dopamina en los sistemas nerviosos central y simpático sin resultar en toxicidad o dependencia. Estos psicodélicos contrastan con otros alcaloides con efectos alucinógenos en su falta de toxicidad, efectos secundarios y complicaciones. Pero WEIL también reconoce que las sustancias tóxicas con efectos secundarios no deseados pueden ser “mente-manifestando” en algunas circunstancias. SCHULTES & HOFMANN (1979) también hacen esta diferenciación de verdaderos alucinógenos de pseudoalucinógenos. Estos problemas terminológicos en parte derivan de la falta de un agrupamiento botánico único o clasificación química para las diversas plantas y sustancias que producen un amplio rango de efectos interrelacionados.

Clasificaciones Químicas y Botánicas

Las extendidas similitudes en los efectos experienciales y fenomenológicos de alucinógenos, e incluso sustanciales similitudes en aspectos de sus interpretaciones y aplicaciones (ejemplo: espirituales, terapéuticas) sugiere una base fisiobiológica subyacente común. Pero mientras aspectos en común sugieren que debiera haber similitudes químicas y botánicas proporcionando una base para agrupar a estas sustancias juntas, no hay clases químicas o botánicas en común que abarque todas las sustancias alucinógenas y psicodélicas conocidas. Las sustancias alucinógenas naturales se encuentran en una gran variedad de especies, géneros y familias (ejemplo, ver la casi 100 especies comentadas en SCHULTES Y HOFFMAN [1979]). Las sustancias psicodélicas ni siquiera están confinadas solo a plantas, puesto que algunas especies de sapos secretan sustancias alucinógenas, y han sido incorporados en la mitología religiosa e iconografía de Mesoamérica como resultado (FURST 1976; DOBKIN DE RIOS 1984). Las plantas alucinógenas, sin embargo, están concentradas en dos familias principales: 1) los hongo, incluyendo diversas especies de hongos y el parásito ergot (fuente natural de la dietilamida del ácido lisérgico, LSD); y 2) angiospermas, el principal grupo de plantas en la tierra (SCHULTES 1972; SCHULTES & HOFMANN 1979). No obstante, solo un pequeño porcentaje de las plantas en estas familias son alucinógenas, lo que hace que estas amplias clasificaciones botánicas sean virtualmente inútiles en identificar la naturaleza única de estas plantas. De modo similar, las sustancias alucinógenas son de la clase química de los alcaloides, con sus acciones primariamente derivadas de alcaloides nitrogenados. Pero la mayor parte de alcaloides no tienen efectos alucinógenos, lo que elimina cualquier base química simple para su clasificación.

Mientras se carece de elementos comunes químicos o botánicos, la mayoría de los diferentes alucinógenos y psicodélicos son, sin embargo, equivalentes en términos de sus efectos psicobiológicos generales (ver sección 3 y 4 más abajo). HOLLISTER (1984) indica que el LSD, feniletilamina (por ejemplo, mezcalina) e indolalquilamina (por ejemplo, psilocybin) son virtualmente idénticos en sus efectos clínicos, con sus principales diferencias en términos de potencia. Estas sustancias actúan sobre la fisiología del cerebro al nivel de la neurotransmisión (JABOS 1984ª), derivado de su similitud  a neurotransmisores y su habilidad para afectar su funcionamiento normal. La posibilidad de caracterizar a los psicointegradores en términos de sus efectos al nivel de neurotransmisión ha sido explorada (ver sección 3). La mayoría de las clasificaciones propuestas, sin embargo, han sido sobre la base de criterios subjetivamente definidos, lo que implica problemas adicionales.

Alucinógenos y psicodélicos

Las detonaciones exactas de los términos tales como alucinógenos y psicodélicos permanecen ambiguas. La presente base para clasificaciones como psicodélico o alucinógeno está sobre la base de efectos subjetivos sobre la experiencia humana más que en criterios botánicos, químicos o fisiológicos. Esto refleja un número de factores, incluyendo ignorancia sobre estas sustancias y perspectivas diferentes sobre la naturaleza de sus efectos. Pero estas conceptualizaciones convencionales de estas sustancias tienen suposiciones limitantes sobre la naturaleza subyacente de los efectos y de su atractivo, y falla en capturar aspectos importantes de las experiencias. Esto mina la utilidad de la terminología, como ilustra lo siguiente.

Alucinógeno es definido en el American Heritage Dictionary (AHD), (Diccionario de Patrimonio Americano) (Morris 1981) como una droga que produce alucinaciones, percepciones falsas que tienen una convincente sensación de realidad en la ausencia de estímulos relevantes. Esto refleja una definición médica de alucinógenos como agente químico “cuya más acción farmacológica más prominente… provoca alucinaciones ópticas y auditivas, despersonalización, alteraciones perceptuales, y alteraciones de procesos de pensamiento” (STEDMAN 1982:618). Estas alucinaciones son adicionalmente definidas como “fuertes percepciones subjetivas de un objeto u evento cuando ninguna tal situación es presente” (página 618). Tales definiciones hacen un juicio de valor con respecto a la “realidad” de las percepciones. Insisten sobre la defectuosa naturaleza de estas percepciones, a pesar de su presencia fenomenológica y la profunda significancia y verdad que los usuarios y instituciones culturales han encontrado en ellas. La imprecisión de las implicaciones de las alucinaciones es adicionalmente ilustrada por el descubrimiento que algunas de las experiencias visuales (alucinaciones) reflejan propiedades neurofisiológicas del sistema visual y el sistema nervioso central (por ejemplo, fenómeno entópico, KLUVER 1966).

Los alucinógenos han sido caracterizados como esos compuestos que son capaces de producir alucinaciones –visiones, voces, pensamientos- cuando usados en dosis no tóxicas, y generalmente sin provocar confusión mental, pérdida de memoria o desorientación (SIEGEL 1984). Los alucinógenos están caracterizados como teniendo efectos predominantes sobre el pensamiento, percepción y humor, pero con impedimento intelectual mínimo bajo dosis mínimas y con la ausencia de efectos invalidantes severos. Esto distingue a los alucinógenos y psicodélicos de otras sustancias que producen fenómenos visuales cuando ingerido en dosis tóxicas o letales. El término alucinógeno, sin embargo, tiene connotaciones negativas y supuestos engañosos sobre sus efectos, insinuando condiciones indeseables, y sugiriendo que son percepciones falsas y condiciones debilitadas. Exanimaciones del uso e interpretaciones interculturales de estas sustancias llamadas alucinógenas y psicodélicas revelan un grupo de supuestos muy distintos. Estos involucran un reino espiritual percibido que es visto como verídico y como fuente importante de información e inspiración cultural. Esto contrata con el énfasis de los términos alucinógeno y psicodélico, que insinúa ilusiones y falsas percepciones y ignora su contenido y significado simbólico. La caracterización de una sustancia como alucinógena, con énfasis en experiencia perceptual no-verídica, falla en dirigirse  a los extensos y poderosos efectos en la experiencia humana y marcos cognitivos. Problemas adicionales con el término alucinógeno incluye que virtualmente cualquier sustancia causa alucinaciones en niveles tóxicos. El problema es solo parcialmente resuelto por la definición de alucinógeno como sustancias que producen alucinaciones con dosis no tóxicas, puesto que también comparten otras propiedades importantes.

Los psicodélicos están similarmente definidos (en AHD) como pertenecientes a alucinaciones o distorsión de la percepción, incluyendo esos estados parecidos a la psicosis. Las perspectivas médicas reconocen que los psicodélicos son “una categoría de drogas más bien imprecisa” (STEDMAN 1982:1163). Pero la definición no evita un juicio acerca de la supuesta naturaleza de los efectos psicodélicos – “definido como la expansión o agudización de la consciencia” (STEDMAN 1982:1163). La caracterización médica generalmente patológica de los efectos de los psicodélicos  no incorporan los aspectos centrales de las experiencias fenomenológicas producidas por estas sustancias. El significado original del término psicodélico, aplicado a experiencias producidas por LSD, era bastante diferente. Psicodélico significa “mente manifestando”, referido al extraordinario impacto conceptual sobre la experiencia humana y entendimientos. El término raíz psicodélico, psico, se refiere a la mente, con referentes más antiguos al alma y al espíritu. Esto refleja algunas de las implicancias más generales del término entre usuarios de estas sustancias, refiriéndose a experiencias espirituales o místicas no ordinarias inducidas por estas sustancias. Pero estas connotaciones y los movimientos sociales y las crisis culturales asociadas con ellas, ha convertido al término “psicodélico” en indeseable para aquellos que deseen separarse de esas implicaciones.

Efectos Holotrópicos y Psicointegradores

La falta de terminología ampliamente aceptada para referirse a estas sustancias a menudo a conducido a los usos intercambiables como alucinógeno y psicodélico, en lugar de proporcionar distinciones entre sus significados y referentes. Esto en parte refleja los efectos psicocognitivos comunes de estas sustancias, tanto como la falta de conocimiento sobre sus mecanismos de acción y efectos más específicos. Los resúmenes de las caracterizaciones médicas y laicas de estas sustancias a conducido al desarrollo de nuevos términos para conceptualizar sus efectos más fundamentales desde el punto de vista del usuario que han abrazado sus efectos e implicaciones. Esto está manifestado en el término “enteógeno” (WASSON ET AL. 1986), del Griego Entheos “el dios interior”, y gen, “acción de convertirse”. La referencia de Enteogen al “dios interior” refleja la frecuente experiencia reportada de contacto con el mundo espiritual acumulado dentro de muchos bajo la influencia de estas sustancias. Los efectos núcleo de estas sustancias también son ampliamente capturadas por la caracterización de STAFFORD (1992) de psicodélicos como provocadores de experiencias espirituales, promoviendo la sanación y facilitando la solución de problemas sin efectos tóxicos o adictivos y expandiendo el ámbito de operación de la mente, haciéndolo altamente susceptible a las influencias del set y setting en adaptarse a diversas necesidades y circunstancias. GROF sugiere que un efecto subyacente de los psicodélicos es “elevar el nivel general de energía en el inconsciente y amplificar los procesos psíquicos y psicosomáticos… haciendo posible observar… exteriorizaciones de las dinámicas inmanentes de la mente inconsciente” (1989:55.) GROF ha propuesto el uso del término “holotrópico” para referirse a una orientación hacia la completitud provocada por las acciones psicodinámicas de estas sustancias. “Holotrópico” captura aspectos centrales de los efectos experienciales de estas sustancias, y provee una alternativa a los términos más negativos y politizados. Sin embargo holotrópico también falla en enfatizar explícitamente los aspectos espirituales, emotivos y cognitivos que son tan importantes en los sistemas culturales que usan estas sustancias. Similarmente la sugerencia de FERICGLA (1994) de la etiqueta “adaptógenos no específicos que actúan por medio de imaginerías mentales” desdeña los aspectos emocionales y espirituales de sus efectos.

La necesidad de una nueva terminología se hace evidente por las limitaciones y errores insinuados por los numerosos términos en uso extendido para referirse a estos poderosos agentes botánicos tan frecuentemente vistos como “plantas sagradas”. Psicotrópico es un término establecido para referirse a agentes que afectan a la psique, particularmente aquellos utilizados en tratamientos de enfermedades mentales. Mientras algunas plantas sagradas pueden ser consideradas psicotrópicas, su alcance de efectos es mucho mayor que lo que normalmente es entendido por el término, particularmente con el foco de psicotrópicos sobre el tratamiento de enfermedades mentales. La determinación de sus efectos centrales y caracterización apropiada de su naturaleza requiere una síntesis interdisciplinaria. Quisiera sugerir una terminología más apropiada, basada en las características comunes de los efectos neurofenomenológicos sistemáticos de estas sustancias. Propongo que las bases neurofenomenológicas de estas sustancias, en esencia la congruencia de los efectos neurofisiológicos y experiencia fenomenal, sugiere su caracterización como psicointegradores.

Los psicointegradores estimulan procesos mentales y emocionales para forzar al organismo hacia un estado integrativo holístico. La palabra compuesta holo-psico-tropo-trópico capturaría estos efectos, reflejando: estimulación del holismo e integración del alma, mente y espíritu para el crecimiento y el desarrollo. Desafortunadamente, este término compuesto no tiene la concisión y fluidez deseada, aunque sí refleja los efectos generales de las sustancias llamadas alucinógenas, psicodélicas, etc. Sugiero, por lo tanto, el uso de psicointegradores para referirse a estas sustancias y sus efectos constructivos. El énfasis en la psique se refiere no solo a la mente dado el énfasis en significados más recientes, pero también en el alma y espíritu, la base más amplia a la que alguna vez se refirió psique y el fenómeno central a las interpretaciones de estas sustancias en la mayoría de las culturas. Por lo tanto Psicointegrador supone la estimulación de la mente, emociones y espíritu al desarrollo integrativo, consistente con los patrones de experiencias y usos de las plantas sagradas en procesos colectivos e individuales.

Mi uso del término psicointegrador en lugar de alucinógeno, psicodélico, psicotomimético y otros no es para excluir diferenciación terminológica adicional de las diversas sustancias y efectos caracterizados aquí como psicointegradores. Más bien es para llamar la atención sobre sus aspectos comunes en estimulación de transformación e integración mental, emocional y experiencial. Los términos alucinógeno, psicodélico, etc. también son usados aquí para representar el vocabulario e ideas de otros cuyo trabajo es tratado.

2. Uso Pre-histórico e Intercultural de las Plantas Psicointegradoras

El uso original de las plantas psicointegradoras y su institucionalización en prácticas culturales permanece desconocido, pero extendida evidencia indica uso su antiguo y mundial en tradiciones religiosas. Su uso intercultural es consistentemente asociado con unas pocas temáticas principales, incluyendo aplicaciones mágico-religiosas y terapéuticas e interpretaciones místicas, sagradas y religiosas de sus efectos (DOBKIN DE RIOS 1984; SCHULTES & HOFMANN 1979). La investigación intercultural también indica variaciones sistemáticas en estas prácticas, reflejando los efectos de las condiciones sociales.

Patrones Prehistóricos de Uso de Plantas Psicointegradoras

Cuándo las sociedades humanas comenzaron a usar las plantas psicointegradoras e incorporar su influencia en prácticas institucionalizadas permanece desconocido. El uso documentado de plantas psicointegradoras convencionalmente reconocidas permanece dentro de periodos relativamente recientes. El Sophora secundiflora (planta del Frijol de Mezcal) era usado por grupos del Paleolítico y Pleistoceno de Norteamérica Occidental tan antiguamente como hace 10.000 atrás; artefactos recuperados y analogía etnográfica sugiere su uso en búsquedas de visiones y otras prácticas chamánicas (FURST 1976). La antigüedad del uso de plantas psicointegradoras en el Viejo Mundo también se puede rastrear hasta al menos 10.000 años atrás en el uso de Cannabis (SCHULTES & HOFMANN 1979). Pero el uso de plantas psicointegradoras es probablemente mucho más antiguo. Esto es sugerido por las numerosas plantas medicinales encontradas en las sepulturas en la cueva Shanidar (que data sobre 50.000 años atrás). La mayoría de las plantas en las sepulturas tienen potencial medicinal contemporáneamente reconocido. Un número de estas plantas medicinales llegaron a ser tan fundamentales en la medicina herbal Europea que sus nombres locales muchas veces significan literalmente “sanadoras”. La presencia extendida de sustancias psicoactivas en el mundo de las plantas significa que los recolectores inevitable y repetidamente las descubrieron en su exploración del medioambiente. La sofisticada comprensión de las plantas medicinales del medioambiente sugiere que estos humanos eran igualmente conscientes de aquellas plantas con poderosas propiedades psicointegrativas.

LA BARRE (1972) sugirió (siguiendo a WASSON) que los cultos a los hongos del Mesolíticos y Paleolíticos eran comunes a los predecesores de los primeros Americanos Nativos, los proto-indo-Europeos, y las culturas Paleo-Siberianas y Urálicas, representando prácticas asociadas con cultos visionarios chamánicos. Las plantas psicointegrativas han sido agentes centrales en el repertorio de los recursos botánicos de los humanos. El impacto que los psicointegradores tuvieron sobre las culturas y marcos conceptuales de sus usuarios se evidencia en su incorporación a religiones en todo mundo.  Desde las civilizaciones registradas más tempranas hasta diversas sociedades pre-estado de la historia reciente, las plantas psicointegrativas han sido vistas como fuente de inspiración sagrada y medio de contacto ritual con el mundo espiritual apartado de la vida cotidiana.

La ubicuidad del uso de plantas psicointegradoras en el Nuevo Mundo está ampliamente registrado (por ejemplo, ver el articulo de SCHULTES & WINKELMAN aquí; SCHULTES & HOFMANN 1979; WASSON 1980; WASSON ET AL 1974, 1986). Los antiguos inmigrantes Paleo-Siberianos probablemente llevaron consigo al Nuevo Mundo tradiciones culturales basadas en el uso de hongos y otras plantas psicointegrativas. Incluso las principales civilizaciones de gentes indígenas del nuevo mundo tenían plantas psicoactivas en el núcleo de sus creencias y prácticas religiosas. Estas incluían un casi universal uso del tabaco, tanto como una amplia variedad de plantas de otras especies. Las religiones Nativas Americanas se caracterizaban por la presencia de un chamán ubicuo que guiaba la experiencia personal del reino sobrenatural y contacto directo con las fuerzas espirituales de la naturaleza. Los psicointegradores jugaban un papel vital al inducir estas experiencias.

El Viejo Mundo también tiene abundante evidencia de uso histórico y prehistórico de psicointegradores. STAHL (1989) analiza la presencia de temáticas alucinatorias y prácticas de éxtasis asociadas con las figuritas de Venus en el arte del Neolítico tardío de Hungría. Cannabis ha sido usada por humanos por al menos 10.000 años (SCHULTES & HOFFMAN 1979) con uso medicinal, espiritual, nutritivo y motivos prácticos documentados en todo el Viejo Mundo. La religión de los antiguos Escitas incorporó la inhalación de vapores del Cannabis, que también jugaron papeles importantes en los sistemas sagrados de las antiguas religiones Védicas y China, tanto como aquellas en el Tíbet y los Budistas Mahayana. EMBODDEN (1972, 1989) ha documentado el extenso rol de plantas narcóticas y alucinógenas en religiones de muchas culturas del Viejo Mundo, incluyendo los antiguos cultos reales sacerdote-chamán Egipcio Dinástico, basado en el uso del genérico Mandragra y Nymphaea, junto con el opio. Representaciones de estas plantas eran prominentes en el arte religioso y eventualmente llegaron a ser aspectos centrales de la religión y la mitología. Las sustancias eran utilizadas como una forma de sanación y entrenamiento chamánico, en purificación y ceremonias públicas y en los rituales mortuorios y de resurrección. El Divino Soma, dios planta de la religión Védica de la antigua India, ha sido ampliamente reconocido como una sustancia psicoactiva. El uso de alcaloides del ergot alucinógenos también ha sido descrito entre los antiguos Griegos en sus Misterios Eulerianos (ver SCHULTES 1972; SCHULTES & HOFMANN 1979; REIDLINGER 1990, FURST 1972).

Aspectos Comunes Interculturales del Uso de Plantas Psicointegradoras

Las culturas que han utilizado plantas psicointegradoras típicamente las ven como fuerzas espíritus poderosos y recursos médicos, con lugares centrales en sus sistemas religiosos de creencias. El libro de SCHULTES & HOFFMAN (1979) Plantas de los Dioses, ilustra que el uso de estas sustancias típicamente involucra aplicaciones mágico-religiosas y terapéuticas. Los ubicuos usos místicos, espirituales y médicos están ilustrados en los catorce géneros principales que consideran en profundidad, tanto como el más extenso grupo de 91 plantas que revisan. Similarmente, el estudio intercultural de DOBKIN DE RIOS (1984; DOBKIN DE RIOS & SMITH 1977) estudia las características universales con el uso de plantas alucinógenas en rituales religiosos. Estas incluyen: estableciendo contacto directo con lo sobrenatural; su uso como medio de sanación; creencia en sus propiedades animísticas (espíritus moradores); relacionarse con animales como medio de fuente de poder; transformación en familiares animales; la muerte del ego y su transformación; su uso en el proceso de adivinación, y su función en la promoción de solidaridad social. Los aspectos principales del uso alucinógeno intercultural descubierto involucran establecer relaciones personales con una dimensión espiritual de la realidad y reforzar relaciones interpersonales y comunitarias. Las experiencias inducidas tiene efectos sobre la personalidad en: entrar en una relación personal con una realidad establecida en tiempos míticos; desarrollar relaciones con un reino espiritual animal que es la fuente de poder y de auto identificación; la disolución o muerte del ego y su resurrección y transformación; y ritos sociales para aumentar la formación de identidad social, integración de grupo y cohesión, y para reafirmar valores y creencias culturales.

Estudios en muchas culturas uniformemente indican que estas sustancias alteran la experiencia personal y sensorial del mundo de un modo dramático; cambiando la auto consciencia a un dominio experiencial de “otro mundo” interpretado como sagrado, espiritual o místico. Este dominio es usado para manejar relaciones de una importante naturaleza social y personal. Los ubicuos simultáneos roles terapéuticos, religiosos, espirituales y medicinales de estas plantas tienen implicaciones para entender la naturaleza de la consciencia humana y la consciencia espiritual. Estas sustancias afectan la visión sobre el mundo al evocar ciertas clases de experiencias y un reconocimiento de una dimensión espiritual en la naturaleza humana y los aspectos colectivos de la identidad humana. Estas interrelaciones de espiritualidad y consciencia con los efectos fisiológicos de sustancias vegetales tienen importantes repercusiones para la epistemología de la consciencia y conocimiento humano.

Los orígenes de la Experiencia Religiosa

La distribución mundial de creencias en efectos místicos y religiosos de psicointegradores, junto con sus profundos efectos sobre la experiencia humana, ha conducido a la sugerencia que tuvieron un rol pre-histórico como progenitores de religión, como muchos grupos reclaman (c.f., LA BARRE 1972). La “carne de los dioses”, “voces de los dioses”, “el lenguaje sagrado”, “pequeños santos”, y otras frases para referirse a los psicointegradores indica que muchas religiones sí veían sus prácticas como inspirada por fuerzas espirituales moradoras de las plantas. Muchas religiones que tienen estas sustancias como características principales de sus rituales, sacramentos y deidades son indudablemente casos en que una necesidad humana universal de experiencias religiosas encontró su coalescencia e inspiración alrededor de las experiencias inducidas por plantas psicoactivas.

LA BARRE (1972) llamó la atención sobre el potencial de los alucinógenos de estimular las visiones que frecuentemente dan lugar a validación religiosa o nuevas tradiciones religiosas. Él sugirió que los alucinógenos dirigen la atención hacia experiencias internas y ayudan a revelar aspectos del subconsciente humano que fueron representados en creencias espirituales y sobrenaturales. LA BARRE discute cómo lo sobrenatural refleja el mundo subjetivo de la experiencia humana y aspectos básicos de la percepción y consciencia humana. La función de la religión de tratar la ansiedad puede ser ejemplificada en el uso médico religioso de psicointegradores. LA BARRE sugirió que los cultos de crises frecuentemente asociados a con plantas alucinógenas pueden ser vistos como “mecanismos de defensa” societales o procesos de transformación psicosocial, discutidos por WALLACE (1956) como un “mazeway resynthesis” (experiencias que desafían a su imagen mental de la cultura en que vive). LA BARRE también discute el rol del líder chamánico carismático en motivar emocionalmente al grupo social con una orientación espiritualmente inspirada derivada de experiencias visionarias, frecuentemente inducidas por plantas psicointegradoras. Estas cultos chamánicos institucionalizaron y sostuvieron el uso colectivo social de estas plantas.

El uso de psicointegradores como agentes terapéuticos está fuertemente unido a los chamanes, quienes formaron la base original en sociedades recolectoras y cazadoras para la distribución universal de sanadores que utilizan ASC como base para la sanación y adivinación (WINKELMAN 1990). “Sanadores chamánicos” es un término que he usado para referirme a la institucionalización universal de médicos que usan ASC como un aspecto fundamental del entrenamiento profesional y rituales comunitarios (WINKELMAN 1989, 1990, 1992). Los sanadores chamánicos usan ASC por sus potenciales adaptativos en la integración sistémica funcionamiento y proceso de información del cerebro humano. Las transformaciones piscobiológicas del cerebro subyacente a la inducción de ASC causa cambios funcionales que facilitan la emergencia de capacidades humanas tales como la sanación y adivinación, y los potenciales encarnados en experiencias y realizaciones visionarias, transpersonales y trascendentales.

Los aspectos esenciales de ASC para la selección y entrenamiento de sanadores chamánicos y sus prácticas terapéuticas pueden aparentemente ser liberados espontáneamente por plantas psicointegradoras. Estas ASC ocurren espontáneamente bajo una amplia variedad de circunstancias –daño, fatiga extrema, casi inanición o ingestión accidental de plantas tóxicas o psicointegradoras- o como consecuencia de una amplia variedad de procedimientos que inducen estos estados. Estas diversas circunstancias aparentemente proporcionaron la base para el descubrimiento, invención y creación de prácticas chamánicas independientes (WINKELMAN 1990, 1992), derivadas de los principios de las estructuras neurognósticas y manifestadas en universales neurofenomenológicos (LAUGHLIN ET AL. 1990). Las experiencias bajo estas influencias tuvieron profundos efectos sobre la autoconsciencia y la consciencia de mundo y frecuentemente fueron institucionalizadas  en prácticas ritualizadas de sanación e integración de comunidad.

Psicointegradores y Experiencias Místicas. El potencial de los psicointegradores para inducir experiencias místicas, religiosas y espirituales a través de sus propiedades inherentes es fenomenológicamente avalado como intercultural tanto como experimentalmente demostrado. Los paralelos de experiencias místicas y psicodélicas han sido reportados por meditadores experimentados y espontáneamente ofrecidos en las evaluaciones subjetivas de los sujetos sobre sus experiencias mientras participaban en estudios clínicos sobre LSD. Esta propensión de las sustancias psicodélicas de inducir experiencias místicas fue formalmente investigada por PANKHE (1972) en su clásico experimento Good Friday (Viernes Santo). Este experimento controlado doble ciego formalmente se dirigió hacia la contención que las drogas psicodélicas provocan experiencias similares a las experiencias místicas clásicas. Las conceptualizaciones clásicas de las características fundamentales de experiencias místicas fueron recogidas de trabajos académicos sobre el misticismo. Veinte estudiantes Cristianos  de teología graduados fueron evaluados en términos de sus experiencias místicas y su actitud hacia ellos mismos, los otros, la vida y la experiencia mística. En un Viernes Santo en el contexto de una capilla, estudiantes agrupados en pares fueron escogidos al azar para que se les administrara ciegamente 30 miligramos de psilobicina o el tratamiento de ácido de nicotina del grupo de control. Evaluaciones pre-tratamiento, evaluaciones experimentales y cuestionarios de seguimiento permitieron una serie de comparaciones entre los dos grupos para evaluar los efectos de la psilobicina. Se encontraron diferencias significativas en la dirección de experiencias místicas mayores para el grupo de psiclobicina en las nueve mayores dimensiones de la experiencia mística. Seguimientos de seis meses descubrieron que significativos efectos enriquecedores en la vida del grupo de psilobicina, con ocho de los diez sujetos reportando profundos impactos en sus sentimientos y pensamientos religiosos.

JORDAN (1972) también comparó los efectos principales de las drogas alucinógenas con los varios tipos de experiencias místicas, elucidando las similitudes esenciales de sus naturalezas, y su contribución a la psicología de la religión. Las principales similitudes entre experiencias inducidas por LSD y experiencias místicas incluyen cambios en el sentido del yo y su relación con dios y el universo, tanto como una sensación de unificación con el universo. HOUSTON & MASTERS (1966) también indicaron las similitudes con experiencias místicas en el reconocido fenómeno clínico del LSD conduciendo experiencias trascendentales de “consciencia cósmica”, un sentimiento de unidad con el universo, y una naturaleza inefable a la experiencia. Mientras las experiencias místicas y experiencias inducidas por psicointegradores no son de ningún modo idénticas (ver NARANJO aquí), los paralelos indican que tienen efectos similares sobre la experiencia humana, reflejando la manipulación de aspectos similares del cerebro.

Diferencias Societales en el Uso de Plantas Psicointegradoras

Las plantas psicointegradoras son un aspecto central de muchos sistemas religiosos en todo el mundo; sin embargo no es de ningún modo universal. La relación entre el uso de plantas psicointegradoras con la naturaleza de la organización social provee una apreciación de sus funciones sociales. A pesar de la base fisiológica de sus efectos y su función adaptativa, los psicointegradores no se usan en todas las culturas de la misma manera ni con la misma evaluación de su importancia o potencialidad.

Las diferencias interculturales en el uso de plantas psicointegradoras son ampliamente reconocidas. La dramática diferencia en la cantidad de plantas alucinógenas usadas en culturas del Nuevo Mundo (excediendo un centenar) con las relativamente pocas utilizadas en la mayoría de las culturas del Viejo Mundo fue notado por LA BARRE (1970). LA BARRE sugirió que el uso extendido de plantas alucinógenas en sociedades Nativas de América representado en la persistencia de las prácticas chamánicas que formaron parte de las tradiciones Paleolíticas y Mesolíticas Eurásicas de los emigrantes Paleo Siberianos a las Américas. Mientras estas influencias eran ubicuas en las Américas, no persistieron en muchas otras partes del mundo moderno.

La distribución diferencial del uso alucinógeno fue notado por SCHULTES & HOFMANN (1979), LA BARRE (1970), FURST (1972) y otros ha sido atribuido a factores culturales, dado a que hay muchos alucinógenos en áreas del mundo donde no son considerados o usados religiosamente. Pero otros factores también son responsables por la falta de énfasis en su uso en el Viejo Mundo, y también algunas sociedades del Nuevo Mundo. La investigación intercultural indica la importancia de factores sociales y políticos institucionales, a diferencia de factores culturales estrictamente (por ejemplo, creencias), en el uso de diferencial de alucinógenos. FURST sugiere que la ausencia de prácticas chamánicas en el nivel de estado de Europa fue resultado, en parte, de la falta de énfasis en el uso de alucinógenos. Sugiero que los factores casuales deben ser invertidos: el uso alucinógeno era poco frecuente por la escases de cultos chamánicos. El uso de plantas alucinógenas está asociado con tipos de rituales religiosos tales como los que se pueden encontrar en prácticas chamánicas. Tales prácticas se encuentran típicamente en sociedades a menor escala, pero no son típicas de las actividades religiosas de sociedades más complejas.

El efecto del aumento de la complejidad social sobre represión y restricción del uso de drogas alucinógenas y las prácticas estática/ASC mágico-religiosas ha sido propuesto y probado en varias investigaciones (DE RIOS & SMITH 1977; JORGENSEN 1980; WINKELAM 1991c). Las diferencias interculturales en la institucionalización del uso alucinógeno derivan primariamente de cambios más amplios en la sociedad y las bases institucionalizadas y funciones de la religión. Las tradiciones ASC relacionadas con la sanación son universales, pero las interpretaciones de ASC y las formas usadas de procedimientos de inducción difieren como una función de de complejidad social (WINKELMAN 1986ª, 1991b, 1992; BOURGUIGNON 1976; BOURGUIGNON & EVASCU 1977). A medida que la sociedad crece en complejidad estructural, también hay cambios en el uso y acceso a plantas alucinógenas y otros procedimientos ASC de inducción. DE RIOS y SMITH (1977) propusieron que cuando las sociedades evolucionan de estructuras egalitarias a jerárquicas, el uso de plantas alucinógenos es usurpado por segmentos de elite y eliminado del uso masivo. Las restricciones de acceso a ASC chamánicos también parece ocurrir con creciente centralización política. En la medida en que la presencia de las sodalties aumentaban, el uso de búsquedas de visiones por chamanes y el acceso a búsquedas de visiones por la población general también declinaba entre los grupos Nativos Americanos (JORGENSEN 1980).

Cambios en las tradiciones ASC como funciones de complejidad social y política han sido examinados con información intercultural (WINKELMAN 1991c) sobre la relación entre condiciones sociales a diferentes tipos de procedimientos inducción (y drogas) ASC en entrenamiento de practicantes mágico-religiosos. La presencia del uso de drogas psicointegradoras es significativamente y negativamente correlacionado solo con los niveles de integración política, con otras variables de complejidad social que no contribuyen una explicación adicional de varianza. El uso de drogas psicoactivas en procedimientos chamánicos de sanación de inducción ASC declina con la creciente integración política de la sociedad. Esto otorga apoyo a la hipótesis de los orígenes psicointegradores de las experiencias religiosas, dado que son las características de sociedades menos complejas que aquellas sin uso de drogas ASC chamánico. Esto apoya la hipótesis de los orígenes del chamanismo en descubrimientos fortuitos asociados con la ingestión de plantas psicointegradoras, pero no demuestra que fueron necesariamente progenitoras del chamanismo o de todas las religiones tempranas. El uso de plantas psicointegradoras también se correlaciona positivamente con la agricultura, indicando un aumentado uso asociado con la evolución social. De esta manera mientras las plantas psicointegradoras pasan a formar parte de algunas tradiciones religiosas, no son necesariamente progenitoras del comportamiento religioso. No obstante, la fuerte correlación con la integración política indica que las dinámicas psicocognitivas inducida por los psicointegradores pueden tener conflictos inherentes con las necesidades sociales globales de sociedades políticamente integradas, como ilustra la siguiente exanimación de sus funciones psicosociales.

Funciones Psicosociales de las Plantas Psicoactivas

Las razones por la que una creciente integración política podría conducir a la represión y restricción de psicointegradores es una consecuencia de sus patrones de uso y efectos sobre relaciones sociales e interpretaciones sociales del mundo. Los psicointegradores se usan generalmente en contextos sociales o interpersonales, cuando el set y setting (expectativas sobre la experiencia y los factores en el contexto inmediato) juegan poderosos roles en obtener y dar forma a la experiencia. Los sanadores chamánicos manipulan el set y setting para guiar experiencias individuales bajo estas sustancias, y como herramientas y control de áreas religiosas, políticas y sociales. DOBKIN DE RIOS & SMITH (1977) sugieren que las plantas alucinógenas pueden ser vistas como una amenaza a las interpretaciones religiosas del poder social legítimo, y por lo tanto típicamente reprimidas en sociedades de nivel estado. Su típico uso en escenarios interpersonales con interpretaciones idiosincráticas podría representar una amenaza al control jerárquico de la consciencia religiosa y por lo tanto a la autoridad política central. Las aplicaciones rituales y terapéuticas aumentan la cohesión grupal y reafirman creencias y valores sociales. Los aspectos claves de las aplicaciones tradicionales de las plantas alucinógenas incluye inducir una profunda experiencia visionaria dentro de una realidad y tiempo místico que es guiado por tradiciones colectivas culturales y usadas en un contexto social que refuerza valores, creencias y objetivos culturales tradicionales. Estos rituales basados en la comunidad reforzarían una mitología y orden social basados en la comunidad tradicional, de modo opuesto de los órdenes ideológicos y políticos promulgados por las religiones estado.

DOBKIN DE RIOS & SMITH (1977) sugieren que el uso de alucinógenos en rituales diseñados para catalizar el uso negativo de poderes sobrenaturales también crearía fuertes necesidades sociales para su control. La asociación de chamanes practicantes con la brujería ha sido documentada por HARNER (1973b), que estudia el extendido uso de plantas alucinógenas entre algunos de los brujos perseguidos en Europa Occidental por la Inquisición. El ataque de la Inquisición sobre los acusados de ser brujos también se puede ver como que involucra, en parte, un esfuerzo para erradicar la competencia de una ideología y prácticas religiosas basadas en el uso de plantas psicointegrativas. Estudios interculturales (WINKELMAN 1992) ha verificado esta asociación de las actividades de chamanes sanadores con brujos/hechiceros, indicando la evolución de los primeros a los segundos.

Las diferencias interculturales en el uso de alucinógenos sugieren que la transformación social requirió adaptaciones psicosociales que fueron facilitadas por los efectos comportamentales, emocionales y cognitivos de los psicointegradores. El uso de alucinógenos en el contexto de cambio cultural es un medio de facilitar la adaptación a circunstancias psicosociales cambiantes a través de la mediación entre sistemas conceptuales antiguos y nuevos. Los usos terapéuticos de las plantas psicointegradoras como medio de conseguir ajuste psicodinámico necesitado por cambios sociales o culturales está ilustrado en la adopción Navajo de la Iglesia Nativa Americana (religión de peyote), el uso de ayahuasca en la cuenca amazónica, y el uso intercultural de plantas psicointegradoras en las iniciaciones.

ANDRITZKY (1989) comenta el extendido uso en la cuenca amazónica de combinaciones del género Banisteriopsis con otros aditivos alucinógenos o potenciadores. La ingestión en rituales colectivos por los miembros adultos de la comunidad asiste en el manejo de problemas de aculturación a través de la mediación entre los mundos Euro-Americanos e indígenas y fortaleciendo la cohesión social e identidad de grupo. Esta síntesis simbólica de lo antiguo y lo nuevo es a través del uso de imágenes emocionalmente relevantes del cambio cultural desde el punto de vista indígena. ANDRITZKY discute cómo los tratamientos y prácticas terapéuticas asociadas sirven como un método de confrontación simbólica en el ajuste de dinámicas psicosociales, facilitado por ayahuasca, que aparentemente otorga al usuario acceso consciente al proceso de simbolización.

El trabajo de ABERLE (1966) sobre el desarrollo histórico de la religión del peyote entre los Navajo ilustra algunos de los patrones típicos del uso intercultural de alucinógenos en el ajuste psicoterapéutico social. ABERLE sugiere que la Iglesia Nativa Americana era un grupo de referencia con relaciones cercanas que cumplían con las necesidades de aprobación y estima, y proporcionaba un nuevo código ético que facilitaba el ajuste entre los valores de colectivismo Americanos Nativos y el individualismo de sociedades más amplias.

El uso de sustancias psicoactivas de plantas para facilitar ajustes también se encuentra en el contexto intercultural de la iniciación. GROB & DOBKIN DE RIO (1992) han examinado el uso adolescente intercultural de drogas alucinógenas. Indica que los patrones de uso abusivo reportados en las sociedades industriales modernas contrasta fuertemente con los patrones adaptativos e integrativos del uso societalmente administrado que se encuentra interculturalmente. En otras sociedades, el uso alucinógeno ha sido administrado por los adultos mayores con un medio de inducir ASC dirigido que cumple con motivos de resocialización. Estos ritos de iniciaciones colectivos de la pubertad proporciona experiencias colectivas para un cohorte de edad, en canalizar el crecimiento y desarrollo individual en la transición a un estatus de adulto. El uso de plantas psicoactivas en el contexto del desarrollo social también está atestado por los artículos de este volumen. El artículo de JACOB elabora sobre una de estos tópicos una discusión del extendido uso de la Datura entre grupos Americanos Nativos con fines médicos, sociales y terapéuticos. El uso de datura sigue dos patrones primarios. Uno es el reconocido uso en prácticas de sanación y adivinatorias. El otro es en el contexto de ceremonias adolescentes de iniciación, en los que la planta es usada como un medio de inducción de amnesia retrógrada. El afecto amnésico crea un sentido de separación ampliamente reconocido como un elemento del proceso de transformación social. GROISMAN & SELL (este volumen) documentan un uso similar de Santo Daime, una mezcla de Banisteropsis y otras plantas psicoactivas. Estas sustancias son usadas como agentes terapéuticos y como aspectos centrales de rituales colectivos de las nuevas comunidades auto- sustentadoras que se han desarrollado alrededor de su uso. En adición a sus numerosos usos psicoterapéuticos, Santo Daime sirve como elemento clave en la visión simbólica del mundo que sostiene e integra a las comunidades.

Resumen

Las plantas psicointegradoras tienen una variedad de aplicaciones religiosas y terapéuticas, tanto como importantes funciones sociales en ritos de iniciación y transición. Su uso, sin embargo, no es uniformemente distribuido, pero refleja fuertes influencias sociales que conducen a la disminución de estas prácticas en sociedades más complejas. La aplicación de estas sustancias y su éxito en afectar estatus social y psicológico puede ser entendida en términos de sus efectos sobre la actividad cerebral y consciencia. Los psicointegradores han jugado un importante rol en el descubrimiento y utilización de las estructuras neurofenomenológicas de la consciencia humana. Como ilustra la siguiente sección, los psicointegradores manipulan las interacciones entre las estructuras y funciones del cerebro humano, integrando aspectos comportamentales, emocionales, interpretativos y sociales de la experiencia humana. Su similitud fisiobiológica fundamental con mecanismos de otros medios de ASC significa que los psicointegradores deben ser entendidos más ampliamente en el contexto de estados transpersonales de consciencia.

Los patrones interculturales asociados a los psicointegradores sugieren que un sustrato biológico subyacente es responsable por los efectos e interpretaciones específicos, y puede explicar las similitudes interculturales en tanto patrones de uso y efectos psicocognitivos. Esto no sugiere que los usos culturales de los psicointegradores deriven únicamente de sus efectos psicobiológicos. Las experiencias inducidas por plantas psicointegrativas, incluso las mismas especies, pueden ser bastante variadas (por ejemplo, ver SCHULTES & WINKELMAN en este volumen), ilustrando los efectos de programación e influencia cultural (set y setting) en la mediación de sus efectos. La variación en experiencias bajo LSD (por ejemplo, psicosis, abreacción, despersonalización, experiencia mística) reflejan el estado de labilidad emocional que es producido y afectado por las expectativas y el ambiente (YENSEN, 1985). Los diferentes descubrimientos de los tres paradigmas médicos de los efectos alucinógenos y psicodélicos (psicomimético, psicolítico y psicodélico; ver artículo por YENSEN aquí) ilustra las poderosas influencias de estos factores extrafarmacológicos. Las influencias extrafarmacológicas también representan otras similitudes interculturales en su uso para crear una conexión vívida del individuo con temas y tópicos culturales centrales. Los sanadores chamanes extensivamente manipulan estos factores de set y setting como parte integral de los tratamientos (BRAVO & GROB 1989). El ritual terapéutico usualmente se lleva a cabo bajo dirección de individuos que personalmente conocen a sus clientes y sus situaciones personales y usan esta información en guiar las expectativas del paciente sobre el encuentro terapéutico y sus experiencias bajo la influencia de psicointegradores. Los cantos, los referentes mitológicos y otros elementos simbólicos del ritual obtienen y dan forma a las experiencias del paciente y a las reacciones emocionales. El chamán sanador también frecuentemente sigue al paciente durante un periodo de tiempo después de la sesión para asegurar un resultado exitoso de la terapia.

Las similitudes interculturales en el uso de plantas psicointegrativas y las interpretaciones comunes sí reflejan, sin embargo, un mecanismo biológico. Estas similitudes reflejan efectos neurofisiológicos subyacentes a estas sustancias sobre el cerebro y las experiencias, y requiere un modelo neurofenomenológico para explicar las uniformidades (por ejemplo, WINKELMAN 1991b). La importancia de los mecanismos neurobiológicos para explicar las similitudes interculturales de percepciones y comportamientos bajo la influencia de estas sustancias es indicado por las similitudes en los efectos comportamentales sobre humanos y otros animales.

La atribución de aspectos biológicamente determinados de experiencias inducidas por psicointegradores no es para reducir la experiencia solamente a los factores biológicos. Estudios en humanos y animales indudablemente implican factores ambientales –el set y setting- en el desarrollo e interpretación de experiencias y comportamientos inducidos por psicointegradores.  Por ejemplo, uno de los efectos notados frecuentemente es que los límites normales entre el sentido individual de la identidad y la realidad externa se tornan borrosos o se eliminan completamente. La interpretación de esta experiencia es bastante variada, sin embargo, variando desde sensaciones de posesión, pérdida del auto sentido y despersonalización, al éxtasis, unión cósmica y estados místicos trascendentales. No obstante, hay similitudes interculturales en experiencias derivadas de la base común que muchas plantas psicointegrativas comparten en su interacción con procesos neurotransmisores. La siguiente sección ilustra cómo el rol de los psicointegradores en contextos religiosos y espirituales, su efectividad como terapia, y sus efectos emocionales y cognitivos deriva de su acción sobre sistemas cerebrales específicos. Estos efectos derivan tanto de mecanismos específicos como de aspectos generales de la inducción ASC y los efectos y beneficios psicofisiológicos asociados (WINKELMAN 1986a, 1991a, 1992 y sección 4 más abajo).

3.      Neurotransmisores, Psicointegradores y Funcionamiento Organísmico

Hay específicos efectos neurofisiológicos, sensoriales, emocionales, comportamentales, psicológicos y cognitivos de los psicointegradores como agentes terapéuticos y de transformación de consciencia que derivan de sus efectos sobre la neurotransmisión. Esta sección estudia las interacciones neurotransmisoras de estas sustancias para proporcionar la base para las explicaciones de las subsecuentes secciones de cómo las acciones fisiológicas producen las asociadas experiencias físicas, emocionales, cognitivias, fenomenológicas y transpersonales.

Ha habido muchas limitaciones para realizar estudios controlados de laboratorio y clínicos sobre los efectos de la mayoría de psicointegradores sobre los humanos. Pero hay, sin embargo, considerable información que ilustras sus efectos sobre funciones cerebrales, consciencia y comportamiento. Los efectos de los psicointegradores sobre la fisiología del cerebro han sido extensamente investigadas con sustancias etiquetadas como alucinógenas, particularmente LSD (JACOBS 1984a; MANDELL 1985). Hay, sin embargo, todavía muchos desafíos para describir los efectos específicos de las plantas psicointegrativas sobre la consciencia. La mayoría de las plantas psicointegrativas tienen numerosos compuestos psicoactivos. Algunos psicointegrativos ejercen efectos similares a través de mecanismos distintos, mientras que otras tienen inherentemente efectos diferentes. Los efectos globales de los psicointegradores sobre la consciencia no son distintos de los efectos generales de ASC (WINKELMAN 1986a, 1991b, 1992). Sin embargo, una gama de efectos específicos han sido identificados por medios de estudios de laboratorio de los mecanismos de acción del LSD y algún otro psicointegrador. Pero incluso los descubrimientos de laboratorio presentan una confusa selección de descubrimientos que frecuentemente parecen ser contradictorios. Evaluar los efectos de los psicointegradores se complica por la fase y características dosis-dependientes en la naturaleza, magnitud y duración de los efectos (FREEDMAN 1984), tanto como las poderosas influencias de factores de set y setting. El nivel de dosis, ruta de suministro, etapa de desarrollo de los efectos de la droga y factores personales y ambientales son todos importantes determinantes de las experiencias inducidas por psicointegradores.

Psicointegradores y Neurotransmisores

La mayoría de las sustancias llamadas alucinógenos generalizan una a la otra en términos de sus efectos y demuestran inter tolerancia, reflejando similitudes subyacentes de sus efectos sistémicos gruesos, aunque a través de diferentes vías de acción.  Un modelo general de los efectos de los psicointegradores es proporcionado en la alteración de la transmisión serotonérgica por alucinógenos tipo LSD. Esto incluye indolaminas (por ejemplo, psilobicina y LSD), fenetilaminas (por ejemplo, mescalina, metoxianfetaminas) y tetrahidrocabinoles. Efetos neuroquímicos y neurofisiológicos comunes incluye directa o indirectamente inhibir gatillar el sistema serotonérgico del cerebro (MANDELL 1985: 258).

Mientras algunos psicointegradores tienen efectos globales comunes sobre la neurotransimisión serontérgica, también hay diferencias importantes en los mecanismos de acción de otros psicointegradores (por ejemplo, anticolinérgicos). Hay diferencias insuficientemente investigadas incluso entre los psicointegradores tipo LSD en términos de sus efectos neurotransmisores. Incluso pequeños cambios moleculares en sustancias tipo LSD puede resultan en acciones a través de distintos mecanismos, produciendo efectos distintos, o en absoluto. El LSD compite fuertemente por un lugar vinculante de agonistas clásicos de dopamina, pero otros alucinógenos no demuestran acción dopamina agonista. Mientras el LSD y otros alucinógenos (por ejemplo, psilocina, DMT) causan la completa supresión de la actividad raphe , otros psicointegradores (atropina, escopolamina, feneciclidina y clorpromazina) no tienen esencialmente, ningún efecto sobre la unidad raphe (JACOBS & TRULSON 1981 : 372). El artículo de NARANJO sugiere que los diferentes alucinógenos involucran varios importantes subrgrupos, constrastanto LSD y sustancias similares, que él caracteriza como alucinógena, de otros dos grupos.  Estos son los “potenciadores de sensibilidad” (entactógenos, a veces llamados empatógenos como MDA y MMDA y los “potenciadores de fantasía” (oneirofrénicos) como harmalina. STAFFORD (1992) sugiere nueve categorías principales de sustancias psicodélicas con compuestos únicos. Identificando todas las clases distintivas de experiencias psicointegradoras y diferencias biológicas interespecies en los efectos de los psicointegradores requiere estudios de laboratorio, clínicos y etnográficos sistemáticos para determinar los mecanismos neurotransmisores específicos, efectos experienciales y influencias relevantes de set y setting.

McKIM (1991) propone que los diferentes tipos de alucinógenos pueden ser clasificados en términos de los neurotransmisores a los que se parecen, sugiriendo tres grupos primarios basado sobre neurotransmisión serotonina (5-HT), norepinefrina (NE) y acetilcolina (ACh). Los alucinógenos más conocidos similares a la serotonina son: LST y otros compuestos ergot; psilobicina del género de hongo Psilobyce, Conobybe, Paneolis y Stropharia; amida de ácido lisérgico encontrado en dompedro; DMT (dimetiltriptamina) y sustancias similares encontradas en el genus Virola, varias especies de Anadenanthera (yopo, cahoba), y algunos animales (bufotenina de los sapos); y harmina y harmalina del genus Banisteriopsis (ayahuasca) y derivativos de ibogaína relacionada. Los alucinógenos más comunes que se parecen a la norepineprina son: mescalina (peyote, Lephophora williamsii); drogas sintéticas tipo mescalina (STP, DMA, MDA, MMDA, etc.); y miristicina y elemicina, encontradas en el genus Myristica (por ejemplo, nuez moscada). Otro grupo de plantas frecuentemente clasificadas como alucinógenas son aquellas de la familia Solanaceae, que tienen su acción como anticolinérgicos, bloqueando los lugares de receptores muscarinicos  de la acetilcolina. Estas plantas inclúyen: mandrágora (Mandragora officinarum), belladona (Atropa belladona), beleño (Hycsyacamus niger) y el genus Datura (por ejemplo, manzana espinosa y baya del espino) cuyos primarios efectos derivan de la atropina, hyoscyamina y escopolamina (hyoscina) (MCKIM).

Mientras algunos alucinógenos aparentemente no se parecen a neurotransmisores conocidos (por ejemplo, anestesias disociativas, las propuestas de McKIM (1991) de examinar los efectos de las drogas en términos de sistemas neurotransmisores proporciona un útil marco para clasificar psicointegradores. Pero también tiene limitaciones. También incluye dentro de un mismo grupo plantas y sustancias que se han reportado que inducen distintos efectos. Adicionalmente, las clasificaciones basadas en la acción de un único ingrediente activo primario pueden pasar por alto efectos sinergísticos con otros compuestos en la planta, u otras influencias de set y setting.

No obstante, muchos investigadores el efecto farmacológico primario y distintivo de alucinógenos (índoles y fenetilaminas) que involucra la estimulación de las vías de serotonina (JACOBS 1984). Puesto que la investigación temprana implicaba la importancia central de mecanismos serotonérgicos en efectos de LSD, subsecuentes investigaciones se han enfocado en identificar los mecanismos serotonérgicos (AGHAJANIAN 1994). Los efectos del LSD sobre otros neurotransmisores han sido investigados (ver BLOOM 1981, HAMON 1984, JACOBS 1984b para revisiones). El LSD parece afectar niveles norepineprinos, pero en dosis mucho más altas que las necesarias para afectar neuronas serotonérgicas. El LSD tiene efectos antagonistas y agonistas sobre las neuronas dopaminas (DA), aumentando el rango de utilización, síntesis y vuelco de dopamina (HAMON 1984); sin embargo, no hay evidencia clara de efectos mentales de que el LSD sea mediado por la dopamina (FREEDMAN 1984).

PUBLICADO EN:  ANUARIO DE MEDICINA INTERCULTURAL Y PSICOTERAPIA. 1995

TEMA DE EDICION: PLANTAS SAGRADAS, CONSCIENCIA Y CURACION. PERSPECTIVAS INTERCULTURALES E INTERDISCIPLINARIAS.

Editado por MICHAEL WINKELMAN & WALTER ANDRITSKY

TRADUCCION: MACARENA HERREROS

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