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A principios de marzo nuestro gran amigo Fernando Latorre Vázquez, psicólogo clínico, sexólogo, explorador de la conciencia, maestro ayahuasquero, activista en la defensa del uso de las medicinas amazónicas y tantas cosas más, agarró la liana de los muertos, tomó el bejuco con las dos manos y trepó por él silenciosa- mente, sonriendo, con su cartón de Ducados y su gin-tonic hasta llegar al lugar en el que moran los ancestros y su sabiduría. Seguro que ya se ha encontrado con Don Solón o Don Rómulo Magín, chamanes que le transmitieron sus conoci- mientos en los distintos viajes que realizó a la selva peruana. Fernando nació en Barcelona en 1950, fundó en 1997 la Asociación Ícaro y utilizaba terapias de sa- nación chamánica. Son cientos las personas de todo el mundo que han podido disfrutar de su experiencia, guía y consejos para encontrar su camino, y tantos que sentimos ahora un intenso vacío por su partida. Su objetivo fundamental ha sido enriquecer las técnicas terapéuticas occidentales con los distintos métodos medicinales milenarios empleados por chamanes y curanderos de la Amazonía, con talleres y sesiones de crecimiento  personal y el uso medicinal de diversas plantas de la amazonia peruana: ayahuasca, guayusa, bobinsana, kamalonga, sangre de grado, maca andina, entre otras.

Le defendí en un caso en el que se le acusaba de trá?co de drogas, al haberse intervenido por la Policía Nacional un envío de varios litros de ayahuasca. Fernando defendió su uso medicinal en todo momento,  incluso estaba dispuesto a ir a prisión  si era necesario, por ser coherente  con sus principios.  Fue ab- suelto, siendo la primera sentencia en España en la que se dijo claramente que la ayahuasca no estaba prohibida.  Eso forma parte también de su legado. Su página web  es una verdadera biblioteca  relacionada con el uso de la ayahuasca, y tiene más de 17.000 visitas mensuales. Desde la revista CÁÑAMO queremos mandar un fuerte abrazo a todas las personas que lo conocieron,  familiares y amigos, y sobre todo dejar constancia  de su inmensa labor en defensa del uso de las plantas sagradas y de la libertad de conciencia.

¡Hasta siempre, amigo!

Martí Cànaves Llitrà

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